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VIOLENCIA MACHISTA.Ana Correa: "Las mujeres que denuncian no están encontrando la protección necesaria"

Comunicadora y feminista, escribió el libro Somos Belén, la joven tucumana encarcelada luego de tener un aborto espontáneo en un centro de salud de esa provincia. Hablamos sobre los femicidios, el rol del Estado y las demandas del movimiento de mujeres.

Lunes 8 de marzo | 21:14

Los femicidios son el último eslabón de una larga cadena de violencias que no son solo físicas.

Al respecto le consultamos, la consigna El Estado es responsable volvió a instalarse con fuerza ¿Qué problemas de la respuesta estatal creés que dejaron en evidencia los femicidios de las últimas semanas y especialmente el de Ursula Bahillo?

El Estado no está pudiendo dar respuestas a la violencia de género con la urgencia que se necesita. El caso de Úrsula no es excepcional, las mujeres que denuncian no están encontrando la protección necesaria y los agresores tampoco se ven compelidos a frenar su escalada de violencia.

Hay un dato que debería interpelar al poder judicial y al gobierno: desde que empezó la pandemia se está denunciando menos en la justicia, aunque las consultas al 144 aumentaron. Esto nos habla de que el problema, en este caso, no son las leyes. El problema es que una mujer no está encontrando donde y como pedir ayuda. Es muy preocupante que, además, el mensaje que queda es que si denunciás quedás más expuesta. Si resumiera las medidas más urgentes deberían ser fortalecer los centros de recepción de denuncias con más personal: abogades pero también trabajadores sociales y psicólogos, poner en marcha de una buena vez el cuerpo de abogades que creó la ley 27210, que tiene una dotación mínima y pocos saben de su existencia, y coordinar en serio entre las áreas del Poder Judicial que se ocupan del seguimiento y atención de la violencia de género con el Ministerio de las Mujeres.

Me preocupa que cuando se habla de la justicia se generalice y no se repare, por ejemplo, en que la Oficina de Violencia Doméstica de la Corte es uno de los organismos que mejor trabaja estos temas. Desde la Defensoría General de la Nación se llevó el caso de Olga Díaz (una mujer que fue acuchillada por su marido y había hecho denuncias previas) a la CEDAW y eso permitió que se comprometiera al Estado a tomar medidas para que no vuelva a ocurrir un caso como el de Olga.

Aún no pasamos del compromiso, y tanto el caso de ürsula como el de Guadalupe el estado volvió a fallar como falló con Olga. Pero ninguna de las dos sobrevivió como para tener derecho a una reparación. Como algo positivo quiero destacar el programa Acompañar, porque uno de los grandes limitantes de las mujeres a la hora de llevar adelante una denuncia, es la autonomía económica, que les permite, entre otras cosas, tener la tranquilidad de poder irse de su hogar y asegurar un sustento para sus hijes.

Luego haciendo referencia a lo que significa el movimiento de mujeres en Argentina y sus logros al desnaturalizar problemas como el de la violencia patriarcal le preguntamos ¿ qué reclamos o debates te parecen importantes con respecto a los femicidios?

Creo que fue importantísimo lograr instalar en la agenda que existe una violencia patriarcal, que estamos alertas y atentas para reclamar por nuestros derechos. Ahora viene la parte más difícil, porque tenemos a organismos, empresas, medios, con capacitaciones de género o con secciones especializadas en género, que en algunos casos lo que hicieron fue construir un cuarto donde meter todos los temas de género y distraernos mientras las políticas siguen siendo patriarcales, sin modificar las estructuras.

Creo que es momento de pedir acciones concretas, las tenemos escritas desde el 2015 (recordemos que solo se avanzó en el registro de femicidios, y en la ley 27210 que sigue sin implementarse correctamente). Tuvimos el enorme avance de la legalización del aborto. Fue un enorme logro, porque la pandemia nos puso en el casillero 1 de las luchas de igualdad, con las mujeres haciéndose cargo de los cuidados, de los comedores, de los hogares. Creo que tenemos que renovar las demandas de Ni una menos, porque firmaron todos y todos se sacaron la foto pero después la mayoría no cedió. Y en lo inmediato, pedir que la reforma judicial incluya una perspectiva feminista, que se tome la violencia de género como política de Estado pero no de un solo poder, si no estamos sonados.

Seguir reclamando por una concepción colectiva del cuidado, y mayores herramientas no solo para las mujeres víctimas de violencia. Hay que llegar antes de ese momento: por eso es imprescindible mejorar los niveles de ingreso, acceso y oportunidades de mujeres. Es un montón, pero hay que empezar por todo.




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