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Red Internacional

Debates En La Izquierda. Altamira y el "infantilismo"

¿Qué política tienen que tener los revolucionarios ante los parlamentos burgueses?Continuamos aquí la polémica con el grupo dirigido por Jorge Altamira y Marcelo Ramal.

Foto: Télam
Foto: Télam

“Quienes den quórum serán cómplices de esta maniobra, si no aceptan la cláusula es claro que solo van por el Poder Judicial”. Esta afirmación parece calcada de las sentencias que el comité de redacción de "Política Obrera" sostiene en un nuevo ataque al Frente de Izquierda y sus diputados nacionales en un artículo titulado "FIT: ’no es el primero ni será el último quórum que le daremos al Estado capitalista’". Pero no. Es del presidente del bloque de Juntos por el Cambio, Mario Negri. 

"Política Obrera" sostiene que "al dar el quórum, los jefes del FIT se han colocado del lado del gobierno, que necesita con urgencia una salida, en primer lugar a los casos de De Vido, Boudou y Milagro Sala, más los que atribulan a CFK, para evitar la ruptura del FdeT".

Un calco, que confirma que el grupo dirigido por el fundador del Partido Obrero está a la deriva, con una postura que solo ataca al gobierno de turno y no al resto de las instituciones y partidos del régimen político capitalista, como es el caso del Poder Judicial y la derecha política en la oposición. Por el contrario, objetivamente se están convirtiendo en una suerte de abanderados de la podrida casta judicial tal cual está, ya que "el gobierno necesita un Poder Judicial pos deuda externa, o sea que no falle a favor de los jubilados o los trabajadores contra la derogación de la movilidad jubilatoria".

Pero en menos de lo que canta un gallo la vieja casta, tal cual la conocemos, salió en contra de las y los jubilados: una jueza ya rechazó este martes la demanda colectiva que se había presentado por la inconstitucionalidad de la suspensión de la fórmula de movilidad jubilatoria.

El análisis concreto

Los compañeros de "Política Obrera" ahora nos dicen que "Izquierda Diario cree oportuno recordar que ’los poderes judiciales se fueron transformando (sic) en América Latina en una herramienta política del imperialismo y la gran burguesía’. ¿Los militares no? ¿Los parlamentarios tampoco? Es la burguesía y el Estado, mal que les pese".

Esto es una generalidad que niega los roles que tienen distintas instituciones del Estado burgués en una situación concreta. En el caso de Brasil nadie puede negar que tanto el golpe institucional contra el gobierno -burgués- de Dilma Rousseff como el encarcelamiento y posterior proscripción de Lula tuvo como eje central el llamado ’lava jato’, llevado a cabo por decenas de fiscales y jueces de la más antidemocrática de las instituciones de una democracia burguesa, con acuerdo de las Fuerzas Armadas. Esto lo hemos denominado bonapartismo judicial y le abrió el camino a Bolsonaro para hacerse del poder. 

Como dijimos en nuestro anterior artículo, "no toda (supuesta) ’oposición’ al FMI es progresiva en sí misma. Rechazamos hacerla desde los intereses de una fracción política-social burguesa completamente reaccionaria: llámense jueces o sojeros que lloran para que no les suban las retenciones". 

Análogamente sucede con los gobiernos de turno. No es lo mismo que sean debilitados por la movilización obrera y popular y sus demandas, que por sectores opositores reaccionarios. No podemos olvidar que frente al agotamiento de la experiencia "nacional y popular" en el continente, muchos de esos gobiernos fueron relevados por alternativas derechistas que intentaron avanzar a fondo con los planes del capital financiero internacional. En el caso específico de Brasil para imponer una reforma laboral esclavista y una profundísima reforma previsional, un planteo estratégico del FMI. Ser oposición y enfrentar a un gobierno (burgués) no es en sí mismo sinónimo de independencia política.

Que "todas las instituciones son burguesas" -desde el gobierno, la oposición, la Justicia, las FFAA, etc.- es una verdad de perogrullo. Pero no discernir, poniendo un signo igual a todo, que en determinadas situaciones concretas sectores de la burguesía pueden echar mano a una de éstas para provocar una salida reaccionaria contra las masas populares, puede llevar a una política claudicante, como sucede por ejemplo con el apoyo a huelgas policiales -uno de los pilares del Estado burgués- contra un gobierno.

Este tipo de posiciones "infantiles" (Lenin) desarma a cualquier política revolucionaria para que las masas y sus organizaciones se fortalezcan en cada situación concreta, hacia la toma del poder y la instauración de un gobierno de trabajadores.

Quórum o no quórum, ¿esa es la cuestión?

En sus ansias de continuar con una polémica contra el FIT en la que están "flojos de papeles", el nuevo artículo de "Política Obrera" sostiene que "la izquierda que lucha por el reemplazo revolucionario de la dominación política de la burguesía (gobierno de trabajadores) no le da quórum, en línea de principio, al Estado que lucha por destruir".

En la historia del socialismo hubo todo tipo de posiciones sobre qué política tener frente a los parlamentos burgueses. Desde alas oportunistas que sostenían que la estrategia de los socialistas debía pasar por tener una mayor cantidad de diputados hasta ganar el gobierno (1), hasta quienes planteaban que había que boicotear a todo lo que oliera a parlamentarismo (otzovistas, bordiguistas, "izquierdistas" alemanes, etc.) (2).

Pero aún después de vivir un siglo siempre hay algo nuevo bajo el sol. El grupo dirigido por Altamira y Ramal nos sorprende y ahora plantea como única táctica de acción en el parlamento burgués el no dar quórum -"línea de principio"-. La sorpresa viene por partida doble: el FIT tiene parlamentarios desde 2011 en las provincias y desde 2013 en el Congreso Nacional. Los devenidos en "anti-quórum" eran parte de la máxima dirección del Partido Obrero hasta hace no más de un año atrás, y nunca mencionaron ni escribieron palabra sobre este nuevo "principio", amén de haber sido también -Altamira y Ramal- legisladores de la Ciudad de Buenos Aires

Ahora sostienen que "el otorgamiento del quórum se ha convertido en tendencia del FIT desde el que se dio a la sesión ómnibus de noviembre de 2015", hace más de cuatro años. Detengámonos por un momento en esa afirmación. Se refieren a la última sesión en diputados durante el gobierno de Cristina. Entre otros varios proyectos -ninguno de ajuste contra las mayorías populares-, la entonces bancada mayoritaria del FPV puso a consideración la expropiación del Hotel Bauen, un proyecto de los trabajadores y trabajadoras de esa empresa recuperada para evitar un desalojo ordenado por la Justicia. Para la llamada "Tendencia" los diputados del FIT se deberían haber retirado y no haber dado quórum, siguiendo a la oposición de Cambiemos que, justamente se levantó, para impedir esa media sanción.

El 14 de junio de 2018 se trató la ley del aborto legal en diputados con una monumental movilización en las afueras del Congreso. Se ganó por 129 votos afirmativos, es decir con el número exacto del quórum. Esto es: si todos los diputados que estaban en contra de este derecho de las mujeres y personas gestantes se levantaban de sus bancas y nuestros compañeros diputados los seguían, se caía la sesión. Los tres diputados del FIT fueron clave para que se sostenga el quórum y para que se pudiera lograr la media sanción. ¿Qué opinión tienen al respecto quienes hoy nos dicen que no dar quórum nunca jamás es la nueva máxima que debe sostener la izquierda?

En ambos casos las instituciones del régimen se ocuparon de liquidar lo que podía ser una conquista de un sector de los explotados y oprimidos. En el caso del Bauen a la ley la vetó Macri. El derecho al aborto legal fue liquidado por el Senado. Podríamos prever ese derrotero y tener una posición que sostuviese que -pasara lo que pasara- la burguesía, el clero y la reacción iban a salirse con la suya porque no hay ninguna posibilidad de lograr un cambio favorable a las masas por la vía parlamentaria. Bueno. Infantilismo (Lenin).

Para terminar nos preguntamos, para Ramal y Altamira: ¿cuál debería haber sido la posición de los diputados de izquierda cuando se trató la anulación de las leyes de obediencia debida y punto final y el matrimonio igualitario?

En el caso de marras (la ley de jubilaciones de los jueces) no aceptamos actuar como lo hubiera querido la casta judicial que estaba defendiendo hasta el último centavo de sus sus jubilaciones de privilegio’ y por eso dimos quórum y nos abstuvimos, y no votamos en contra.

Los proyectos de ley de la izquierda, las media sanciones, las sanciones en el Congreso aún con la amenaza del veto presidencial de reivindicaciones del movimiento de masas, deben ser banderas de lucha para desarrollar al máximo la movilización extraparlamentaria y la creación de organismos de lucha de los trabajadores y las mujeres, según el caso. Aún una victoria parcial, como una media sanción parlamentaria, puede ser el acicate moral para que los sectores en lucha avancen en su autoorganización y lucha (o evitar por un tiempo el desalojo de una empresa recuperada), mientras que a través de una derrota puede cundir la desmoralización.

Estos ejemplos son un botón de muestra de que dar o dar quórum para los diputados obreros y socialistas es una cuestión táctica, un ´arma’ parlamentaria más, que hay que analizar en cada situación concreta.

La participación parlamentaria por parte de los revolucionarios no implica ninguna confianza en una institución que, efectivamente, es una parte fundamental, cínica y engañosa, de la democracia para ricos. Todo lo contrario. La actuación en este terreno del enemigo tiene que tener como norte el demostrar el verdadero carácter de clase y, por consiguiente, antidemocrático del Congreso. Todo el sistema de comisiones para evitar que se cuelen proyectos que no quiere tratar mayoría oficialista, el Senado compuesto por "dinosaurios" que responden a los gobernadores como filtro o guadaña, el poder monárquico del veto presidencial, los DNU del Ejecutivo para evitar una deliberación parlamentaria, son ejemplos de un régimen institucional que es la tapadera de la dictadura de la burguesía. 

La denuncia debe ir acompañada por la promoción de la movilización extraparlamentaria como la única que puede lograr imponer conquistas para las masas, al igual que organizaciones de lucha que mostrarán ser un millón de veces más democráticas que cualquier parlamento burgués.

Las bancas son, además, una tribuna de agitación y propaganda de masas para los diputados obreros y socialistas, como lo han demostrado las intervenciones de los diputados del FIT, desde la primera banca conquistada en Neuquén en 2011, en adelante.

Insistimos: hay infantilismos que son seniles.


 
(1) La estrategia parlamentarista de la socialdemocracia alemana la llevó a terminar votando el presupuesto de guerra del imperialismo de su país en los inicios de la Primera Guerra Mundial, una traición en toda la línea a los principios del socialismo en la que se vio sucumbida la Segunda Internacional

(2) Ver por ejemplo el capítulo titulado "¿Debe participarse en los parlamentos bugueses?", del "Izquierdismo, enfermedad infantil del comunismo". Lenin


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