ESPECIAL A 42 AÑOS DEL GOLPE

Alfonsín prometía “con la democracia se come, se cura y se educa” pero…

La política alfonsinista, tras el slogan de que la democracia todo lo puede, continuó con la descentralización educativa, es decir mantuvo el sistema educativo heredado de la dictadura.

Jueves 22 de marzo de 2018 | 15:41

El sector privado siguió siendo partícipe fundamental en la educación y para los sectores populares se elaboró un Plan de Alfabetización, es decir, una educación de calidad para los ricos y otro elemental para los pobres. La educación pasó a ser considerada de derecho humano a una inversión y un servicio, con la familia como agente natural y primario de educación, siguiendo al Banco Mundial y al FMI.

Alfonsín impulsó un Congreso Pedagógico Nacional para "una nueva fase de la educación en la Argentina [...] una educación renovada acorde con las demandas de nuestro tiempo" En este Congreso fueron los sectores religiosos católicos, como los grupos empresarios, los que dominaron los debates e impusieron sus posiciones. Monseñor di Cárcano declaró que "la Iglesia recibió muy positivamente la convocatoria", porque allanó el camino para la aceptación de la enseñanza pública de gestión estatal y de gestión privada y trazó el objetivo de implementar la enseñanza religiosa en escuelas estatales.

Esta política anti-educativa fue resistida por los docentes que protagonizaron desde el 14 de marzo de 1988 una huelga de más de 40 días que se conoció como “el maestrazo” que contó con un masivo apoyo popular y un paro nacional de la CGT, contra el gobierno de Alfonsín. Reclamaban más salario y más presupuesto educativo, pero finalmente la dirección de la Ctera levantó la huelga y terminó un año después llamando a apoyar a Menem.







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