Política

VIDEOCONFERENCIA

Alberto y las pospandemia: entre el chantaje macrista y las tensiones internas

El Gobierno cedió a la presión de macristas y radicales para celebrar una reunión solo con legisladores de ese espacio. Una decisión claramente antidemocrática.

Martes 14 de julio | 20:30

El lunes por la tarde, tras varias idas y vueltas, Alberto Fernández terminó cediendo ante el chantaje de Juntos por el Cambio (JxC). La presión pública ejercida por la oposición de derecha -amplificada por todos los medios masivos de comunicación- logró su efecto y el presidente terminó aceptando una reunión solo con legisladores de ese espacio político. Una decisión antidemocrática, que discrimina legisladores “de primera” y “de segunda”. O votantes divididos según el mismo criterio.

El pedido, nada "republicano", se hizo en función del peso legislativo de macristas y radicales. El oficialismo, limitado por su propia debilidad parlamentaria, aceptó el chantaje, mirando más al escenario pospandemia que a otra cosa. La decisión, según trascendió en diversos medios, causó malestar en sectores del kirchnerismo.

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La animosidad que precedió la videoconferencia -durante la semana anterior, luego de las acusaciones de Bullrich y Cornejo por la muerte de Fabián Gutiérrez- parecen hacer quedado atrás, a pesar de algún que otro reproche que cruzó la reunión.

Luego de la conferencia, y según se señaló desde diversos medios, la visión de ambos espacios políticos fue esencialmente positiva, señalando que hubo “un buen diálogo”.

El oficialismo aceptó el chantaje de Juntos Por el Cambio porque requiere una mayoría parlamentaria de cara a una eventual salida -o moderación- de la cuarentena. Se trata de buscar el consenso que necesita para concretar su agenda parlamentaria gubernamental. Principalmente los proyectos de ley moratoria 2020 -enviada al Congreso la semana pasada- y el proyecto de ley de restructuración de deuda local.

El diálogo que pareció quedar prefigurado este lunes por la tarde podría constituir un alivio para el Gobierno. Aunque mantiene una alta imagen positiva, el oficialismo viene sufriendo un relativo desgaste político. Algo que queda expuesto en encuestas pero también se expresó en las movilizaciones de derecha, como el banderazo contra la expropiación de Vicentin o el del último 9 de Julio.

Este martes, empujando esa agenda de “diálogo” y “consenso se conoció una declaración firmada por referentes de políticos de Juntos por el Cambio, sectores del peronismo, asociaciones empresarias y sociales. Bajo el pomposo nombre de “Unidos en la diversidad, para afrontar el presente y construir un futuro digno para todos los argentinos” se convoca, “con carácter urgente a una mesa de diálogo nacional”.

Este camino implicará, seguramente, una agenda legislativa aún más lejana a cualquier proyecto que implica afectar las ganancias empresarias o a las grandes fortunas, por ejemplo.

Tensiones internas

Sin embargo, este martes por la mañana, el panorama cambió en el oficialismo. Cuando se acercaba el mediodía se conoció un comunicado oficial de Madres de Plazo criticando las reuniones entre el Gobierno y los empresarios.

En el texto Hebe de Bonafini cuestionó directamente a Alberto Fernández afirmando que las Madres se sentían "agraviadas y heridas en lo más profundo de nuestro corazón, al ver que Ud. sentó en su mesa a todos los que explotan a nuestros trabajadores y trabajadoras, y a los que saquearon el país”.

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La crítica alude a la presencia de empresarios en el acto por el Día de la Independencia que tuvo lugar el jueves pasado. Allí, junto al presidente, estuvieron presentes representantes del poder más concentrado: la Unión Industrial Argentina, la Sociedad Rural y los bancos.

Las críticas de Bonafini emergen en un contexto en que el titular del Poder Ejecutivo viene marcado gestos constantes de moderación. Este mismo lunes, antes de la reunión con legisladores de Juntos por el Cambio, había declarado que anunciar la expropiación de Vicentin fue “un error” y que era “muy respetuoso de la propiedad privada”.

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La crisis que se avecina y las salidas de fondo

Las críticas de Hebe coindicen con aquellas que una porción de militantes y simpatizantes del kirchnerismo realizan hacia la gestión de Alberto Fernández. No son las primeras pero son las más resonantes hasta el momento, en estos casi ochos meses de gobierno

Sin embargo, si se atiende a la política del propio kirchnerismo, no existe una agenda alternativa que plantee medidas realmente de fondo para afrontar la crisis, afectando los intereses del poder económico. Basta mirar la permanente postergación que tiene la presentación del proyecto oficialista de impuesto a la riqueza. Carlos Heller y Máximo Kirchner son los voceros públicos de esta propuesta.

Si hablamos del presidente del bloque de diputados del Frente de Todos hay que recordar que, hace escasas semanas, junto a Sergio Massa se reunió con importantes empresarios de diversos sectores. En ese encuentro, según múltiples fuentes, Máximo Kirchner afirmó que los intereses empresarios estaban seguros. ¿Ha cambiado algo desde ese momento? No hay nada que parezca indicarlo.

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La enorme crisis económica, social y sanitaria se hace cada día más aguda. Además en todo el territorio nacional, se ve un incremento importante en materia represiva.

Este aumento tiene su raíz en el empoderamiento de las fuerzas del orden, desde voceros del propio Gobierno, como el ministro Sergio Berni y que se traslada a los crecientes casos de gatillo fácil y brutalidad policial. Como por ejemplo los casos de Lucas Verón, asesinado por la bonaerense o Facundo Castro, que lleva más de 70 días desaparecido, por solo nombrar dos ejemplos.

Nadie duda que la crisis será aun más severa en los próximos meses. La salida a la cuarentena y la pospandemia ya se discuten en los círculos del poder político y económico. El llamado al “consenso” y “la unidad” busca garantizar que las ganancias empresarias se mantengan lo más a salvo posible. Las críticas que se realizan desde el kirchnerismo no plantean ningún programa alternativo.

Este lunes, en la reunión con Alberto Fernández, Nicolás del Caño y Romina del Plá, diputados del Frente de Izquierda Unidad, plantearon una serie de medidas urgentes que resultan fundamentales para afrontar la situación por venir. Si no se afectan los intereses de los grandes empresarios, la salida de la cuarentena implicará mayores y más profundos ataques a las mayorías populares.







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