Economía

ANTE LA CRISIS

Alberto Fernández y la economía: ¿un New Deal bajo el mando del FMI?

El Gobierno analiza las principales medidas para reactivar la economía. Se habla de un “plan Marshall”, o de “New Deal”, planes que se aplicaron ante la destrucción en Europa, y como respuesta a la depresión económica, respectivamente. ¿Es realizable en un país asfixiado por la deuda?

Viernes 10 de julio | 21:00

“Ya estamos pensando en cómo va a ser el día después, porque Argentina tiene un horizonte, tiene que poner a volver a ponerse de pie, y este plan es un poco eso”, afirmó el presidente durante la videoconferencia compartida con el ministro de Obras Públicas, Gabriel Katopodis y con intendentes al obras para la Patagonia.

Alberto Fernández analiza su propio “New Deal” con más gasto en obra pública, también en la Casa Rosada se habla de un “Plan Marshall”, según publicaron los medios. Página 12 detalló que se están evaluando medidas de creación de empleo, créditos a tasa subsidiada, entre otras.

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¿Qué fueron estos planes? El New Deal fue implementado a partir de 1933 por el presidente de EE.UU., Franklin D. Roosevelt, como respuesta a la depresión económica estadounidense y mundial que vino luego de la crisis de 1929, una serie de medidas como la Ley de Seguridad Social que estableció un seguro de desempleo, pensiones y jubilaciones, la creación de la Dirección para el Progreso y el Trabajo que tenía la función de crear todo tipo de infraestructuras, la creación de empleos estatales, y subsidios a los productores para que redujeran el área sembrada, entre otras muchas medidas.

La Administración de Obras Públicas (PWA, por sus siglas en inglés) impulsaron varias obras e infraestructuras; se calcula un gasto de U$S 3.300 millones que se emplearon en la construcción de 122. 000 edificios públicos, más de un millón de kilómetros de carreteras, 77.000 puentes, y 285 Aeropuertos. La Dirección de Progreso Laboral en ocho años gastó casi once mil millones de dólares.

Las políticas del New Deal no terminaron de lograr el crecimiento norteamericano después de la depresión. La economista Paula Bach lo analiza en detalle en esta nota.

En tanto, el Plan Marshall del año 1947 constituyó una enorme inyección de capital por parte del Estado norteamericano sobre las destruidas economías de Europa, junto con la previa creación de organismos multilaterales tales como el FMI o el Banco Mundial. Estados Unidos destinó más de 13.000 millones de dólares entre 1948 y 1951, a valores de hoy serían 90.000 millones de dólares. (Un monto que supera todo lo que exporta Argentina en un año).

Las políticas keynesianas de estímulo de la demanda efectiva (gasto de consumo, gasto de inversión y gasto público) a través de la inflación del crédito, resultaron exitosos (no fue así en los años 30), pero eso sucedió sólo después de la destrucción de la guerra y las derrotas de los procesos revolucionarios particularmente en los países centrales. El boom de la posguerra halló su límite hacia fines de la década del ’60 como explica Paula Bach.

Sin profundizar en el debate sobre si dichas políticas permitirían una recuperación de la economía, el interrogante es si hay posibilidad de una participación tan grande del Estado argentino en la economía en un país asfixiado por el peso de la deuda.

La hipoteca de la deuda

El Gobierno oficializó la nueva oferta de la deuda donde según los analistas concedió a los bonistas una mejora que ronda los U$S 10.000 y U$S 15.000 millones con respecto a la propuesta original. Los bonistas de Ad Hoc y de Exchange Bondholders entre los que se encuentra BlackRock, Ashmore, ya adelantaron que rechazan la oferta oficial y exigen más beneficios. En caso de cerrarse el acuerdo Argentina comienza a pagar desde 2021. Los tres años de gracia que pedía Guzmán se borraron a pedido de los bonistas.

Este es sólo un capítulo de la deuda que aún no se sabe si se llegará a un acuerdo. Todavía queda pendiente la reestructuración de la deuda en moneda extranjera emitida bajo legislación local que el Gobierno afirmó que enviaría un proyecto de ley al Congreso y que tendrán un tratamiento equitativo respecto del que recibirán los bonos con jurisdicción de extranjera.

Además, queda el FMI. El acuerdo millonario que le concedieron a Macri debería devolverse entre 2021 y 2024, y es una suma imposible de pagar. Si Guzmán planea también postergar los plazos para devolver el préstamo, ¿cuáles serían los pedidos del Fondo?

La titular del organismo Kristalina Georgieva hace unas semanas sobre el acuerdo pendiente con Argentina señaló que “haremos todo lo posible para apoyar un programa de reforma económica para Argentina que sea bueno para el crecimiento, bueno para el sector privado, porque es el sector privado el que genera los trabajos que el país necesita”. Aunque muchos hablen de un “nuevo FMI” como también decía el gobierno anterior, este pondrá sobre la mesa las exigencias de siempre reformas laborales, previsionales, privatizaciones y otras políticas de ajuste.

¿Tanto exigirán? Es muy probable. La deuda es un mecanismo de dominación de las potencias imperialistas sobre economías atrasadas y dependientes como la Argentina.

¿De dónde saldrán los recursos para pagar el año próximo con la crisis de magnitud que atraviesa el país? La economía lleva casi una década de parálisis y este año se estima tendrá un derrumbe de entre 9,9 % (según el FMI) y 12 % (según relevamiento del BCRA), baja que difícilmente se revertirá el año próximo cuando comiencen los pagos de la deuda.

¿Cuál sería el motor que impulse la economía? Según un informe del Centro de Investigación y Formación de la República Argentina “si se suman los principales programas y transferencias implementadas para contribuir a sostener ingresos de trabajadores y mejorar los sistemas públicos ante la pandemia, se advierte que entre marzo y junio alcanzan los $ 380 mil millones. En poco más de 3 meses se inyectó alrededor del 1,5 % del PIB anual. Pese al esfuerzo fiscal que supone para el Estado, es escaso para dinamizar la actividad”.

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Si bien hay una caída del costo salarial, como en 2002, los precios de las materias primas están lejos de los valores alcanzados luego de esa crisis y tampoco está el alivio por dejar de pagar deuda ante el default de 2001. Además, ahora la economía mundial atraviesa una crisis de profundidad inédita por la pandemia. En este contexto, hablar de un “new deal”, o un “plan Marshall” en Argentina es sólo una ilusión.

Los pagos de la deuda volverán a configurar el rumbo de Argentina donde sólo se podrán hacer, una vez más, por el camino del ajuste, a costa de “la sed y el hambre” del pueblo trabajador.

Ante la catástrofe que nos amenaza, es necesario un programa de otra clase que incluya medidas de emergencia como el impuesto extraordinario a las grandes fortunas, el desconocimiento soberano de la deuda junto a medidas de fondo como la nacionalización de la banca y el comercio exterior.

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