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Red Internacional

Editorial.Alberto Fernández y el momento macrista del Frente de Todos

Semanas para tomar la recomendación que surge incluso de las usinas comunicacionales del oficialismo, y prestarle más atención a los hechos que a las palabras.

Leo AméndolaAlerta Spoiler Noticiero | Delegado en ATE-Trabajo

Martes 15 de junio | 11:29
🖋️ EDITORIAL POLÍTICA | Alberto Fernández y el momento macrista del Frente de Todos - YouTube

Hagamos un ejercicio para ubicar temporal y políticamente los siguientes hechos.

Arranca el año, el mundo de las finanzas respira tranquilo. En 5 meses se pagan US $2.659 millones a acreedores privados. Para lo que resta del año, quedará pagar intereses por más de US$ 3.000 millones. La mitad es al FMI. Dos años antes, sectores del mismo Gobierno que realiza estos pagos, levantaban una consigna “Fuera FMI, la deuda es con el pueblo”.

En el escenario que comentamos, el total de los pagos en términos de deuda son de casi US$ 6.000 millones, sin considerar un eventual pago al Club de París. Surge un dato. Aun pagando todo esa cantidad de verdes, el stock de deuda total sube: + US$ 15.437 millones con relación a diciembre de 2019 y llega en pesos y moneda extranjera a US$ 338.501 millones.

El segundo acto se refleja en las pantallas de millones de monotributistas. Se enteran de un momento para otro que deberán pagar una deuda que acumula varios meses. Una parte significativa de los trabajadores que son contratados por este mecanismo deben abonar este impuesto para trabajar, muchas veces realizando tareas para empresas que se llevan millones de pesos (o dólares) pero que los contratan indirectamente. Algunos dirían que es el impuesto que pagan los emprendedores que quieren salir adelante. Muchos trabajan en el Estado, nacional provincial o municipal. El repudio a la medida hizo saltar las alarmas y puso en marcha un proyecto para dar marcha atrás con el retroactivo.

Se publican en paralelo algunos números. Un informe de la UCA arroja la cifra de pobreza infantil en la provincia de Buenos Aires. El 75 % de los niños y niñas del conurbano son pobres.

Un policía dispara cuatro veces sobre un joven que cae abatido, tiene 23 años. Es de la comunidad Qom. En la provincia de Chaco. Un caso flagrante de gatillo fácil. El primer mandatario que ocupa el sillón presidencial en el momento del hecho no dice nada. Cómo si no hubiera existido el joven ni el hecho. Cómo si los asesinatos en manos de las fuerzas del Estado no fueran responsabilidad de nadie. No aparece en el mapa de las prioridades comunicacionales.

En el Puente Pueyrredón, trabajadores en gran parte tercerizados y precarizados, despedidos algunos, desocupados y familias que tuvieron que ocupar tierras abandonadas y en desuso para intentar conseguir un lugar donde vivir, son reprimidos por Prefectura Nacional, apuntaladas por agentes de la policía federal

Dos días antes de que los gases de la Prefectura cayeran sobre los trabajadores y el personal de salud, el principal mandatario realiza ante el presidente de un estado Europeo al que llama “reino de España” declaraciones de claro contenido racista y negacionista de los pueblos originarios.

No sería una exageración definir el registro político de esta semana como una semana “macrista” del Gobierno de Alberto Fernández

Para explicar alguno de todos esos hechos, fundamentalmente los que tienen que ver con lo discursivo, hay un enfoque que busca hacer zoom en las formas de ser y de ver del presidente. En su estilo. La relación con la prensa, su contacto directo con algunos periodistas o centralización de la respuesta pública casi sin consulta previa.

Pero, la realidad está dando demasiados datos como para reducir a las características personales, los desencuentros del Gobierno de Alberto Fernández.

Es mejor para analizar estos hechos que enumeramos recién, prestar atención a una premisa que circuló estos días desde las usinas comunicacionales del oficialismo. Lo que importa son los hechos no las palabras.

Si lo vemos desde el punto de vista de la composición de la alianza del Frente de Todos, los retazos de macrismo que está dando la realidad encuentran también un sentido. No fue magia.

Los sectores del peronismo que fueron dadores de gobernabilidad, están sentados hoy en lugares claves de la coalición de gobierno. Al frente de la Cámara de Diputados por ejemplo como Sergio Massa que está en una gira en EE.UU..

La empresa macrista no habría llegado a donde llegó sin el acompañamiento por acción como en el caso de quienes acompañaron sus proyectos, o por omisión como en el caso de aquellos sectores del peronismo que tenían (y tienen) suficiente fuerza para ganar la calle contra ese ajuste durísimo que hizo el macrismo y no lo hicieron por opción.

Alberto Fernandez fue de los que puso el ojo en la previa del 2019, junto con Cristina Kirchner el capital político que aportaba “ventajita” Massa para ganarle a Macri. Las reglas de la “realpolitik” de los partidos de siempre aplicada al post macrismo: ganar de la mano de actores que hasta hacía pocos meses, antes del 2019, habían aportado gobernabilidad al gobierno de CEOs. Esas definiciones de origen de la conformación del Frente de Todos no son gratuitas.

Desde diciembre de 2015, el Frente Renovador ayudó a aprobar más de 180 leyes, la mayoría impulsadas por Macri. Durante los primeros dos años Cambiemos tenía sólo un tercio de la Cámara de Diputados.

Entre otras leyes, Cambiemos logró el apoyo de Massa para el pago a los holdouts (fondos buitres). También para aprobar la reforma tributaria; el Consenso Fiscal con las provincias; el presupuesto 2018, el acuerdo de Responsabilidad Fiscal suscripto con los gobernadores y otras tantas leyes.

Fueron fundamentales los acuerdos con el peronismo. Hoy Massa está en EE.UU., ¿será para hacer a Argentina grande otra vez?

Hablemos de hacerle el juego a la derecha.

Lo que está de fondo sigue siendo el choque entre lo que el Gobierno prometió y lo que la realidad impone con la fuerza de los jugadores concretos de este partido. Los intereses de las patronales, de los dueños del país de un lado, y de los que trabajan. Los que trabajan cómo pueden, si pueden porque la desocupación alcanza en este mapa un 29 % según estudios.

Nos falta un episodio.

Con Pedro Wasiejko a la cabeza y con el apoyo del Frente de Todos, se propone un cambio en la figura jurídica del Astillero Río Santiago en una sociedad anónima. Esto significa la posibilidad que privados adquieran acciones de la empresa emblema que resistió la privatización de los años 90´ y que se plantó contra el intento de Maria Eugenia Vidal de “dinamitar” el astillero desde adentro cómo había planteado.

Todo un símbolo de resistencia al que fuera el momento menemista, el de las privatizaciones y al que hoy sus trabajadores están dispuestos a defender con la fuerza de siempre.

Semanas para tomar la recomendación que surge de sectores del oficialismo y prestarle más atención a los hechos que a las palabras.




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