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Red Internacional

La tradición japonesa de observar la belleza de las flores da pistas sobre la crisis climática: aunque es usual que los cerezos florezcan en la primavera, desde hace más de un siglo lo hacen cada vez más temprano.

Valeria Foglia@valeriafgl

Lunes 5 de abril | 20:13
Foto: © Hirosaki City

La primavera en Japón es sinónimo de floración de cerezos, o sakura, como le dicen al proceso en que estas flores blancas y rosas inundan ciudades y montañas por un lapso breve de tiempo. Si antes lo usual era que aparecieran en todo su esplendor a mediados de abril, este año en Tokio, la capital, alcanzaron el punto máximo el 22 de marzo. En Kioto, la otrora capital, sucedió el 26. La temporada de floración llegó antes y duró mucho menos de lo pensado, marcando un récord para los últimos mil doscientos años.

Los datos, compilados por el investigador Yasuyuki Aono de la Universidad de la Prefectura de Osaka, surgen en base a documentos de la corte imperial y entradas del antiguo diario sobre los festivales de cerezos en flor. Allí el primer registro data de 812 d.C. Desde entonces, la anterior fecha más temprana había sido el 27 de marzo de 1409. La historia de esta tradición ilumina una evaluación sobre el presente climático.

Las lluvias y las temperaturas globales más altas están detrás de la floración temprana de los cerezos japoneses. Cada año la Agencia Meteorológica de Japón pronostica el momento de plena floración, que se extiende de sur a norte de Japón. Al igual que en 2020, en 2021 debió adelantar sus proyecciones: la temporada de sakura comenzó oficialmente el 11 de marzo, cuando el primer cerezo Yoshino floreció en Hiroshima. El 14 de marzo tuvo lugar la apertura de los primeros brotes en el antiguo santuario Yasukuni, de Tokio. “Doce días antes de un año normal”, indica el portal Japan Forward.

Hirosaki Park
Hirosaki Park

Lo que antes era un pasatiempo observado únicamente por emperadores, aristócratas, gobernadores y monjes, a lo largo de los años se convirtió en algo muy popular en Japón, donde se lo conoce como hanami (“ver flores”). Además de embellecer el paisaje de las graduaciones que ocurren en esas fechas, es un atractivo para miles de turistas que programan sus viajes para asistir al tradicional evento entre fines de marzo y comienzos de abril. Pero el calentamiento global no pide permiso y alteró la fisonomía de la época en Japón.

Los gráficos sobre la floración de cerezos en el país asiático son un testimonio del impacto del sistema capitalista en la biodiversidad: desde que se tiene registro, las fechas para este evento se habían mantenido constantes por un período de mil años, del 812 al 1800. Pero solo en Kyoto la temperatura aumentó un promedio de 3.4 ºC en el último siglo y medio. Desde entonces, la curva temporal -similar a un palo de hockey- ha ido en un pronunciado descenso hasta llegar al 26 de marzo, lo que coincide con un aumento cada vez más rápido de la temperatura terrestre.

22 de marzo en Tokio | Foto: Yuichi Yamazaki/Getty Images
22 de marzo en Tokio | Foto: Yuichi Yamazaki/Getty Images

“El calentamiento del planeta causado por los humanos que estamos presenciando hoy no tiene precedentes desde hace milenios", expresó el científico climático Michael Mann a The Washington Post. Se calcula en 1.5 ºC el límite de aumento de temperatura más allá del cual la Tierra alcanzaría un punto de no retorno para los efectos más devastadores de la crisis climática y ecológica. Con el estado actual de cosas, ese objetivo se vuelve cada vez más inalcanzable: ya con una concentración de 450 ppm de dióxido de carbono nuestro planeta tendría apenas un 66 % de probabilidad de no exceder los 2° C de calentamiento. En la actualidad ya es superior a los 500 ppm.

La prematura floración de los cerezos dista mucho de ser un problema de calendario o turismo: este cambio puede afectar interacciones vitales entre especies, como la polinización, y el trabajo de los agricultores. Aunque parezca mentira, el maravilloso manto de flores de la primavera japonesa está haciendo las veces de alarma de un futuro que de rosa no tiene nada.

Hirosaki Park | Foto: Cowardlion/Dreamstime
Hirosaki Park | Foto: Cowardlion/Dreamstime

Con información de Yasuyuki Aono, ScienceAlert, Japan Forward y The Conversation.




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