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Red Internacional

La unidad entre los compañeros de las tres fábricas, las primeras asambleas tras el triunfo, la mirada de los carneros, la alegría de los tercerizados y otros hechos que muestran que ya esta lucha nos cambió.

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Domingo 2 de octubre | 18:18

Grupos de a 20 o más compañeros de Pirelli y de Bridgestone entran al camping de Pilar cantando y saltando como si estuvieran yendo a ver a su equipo de fútbol de sus pasiones.

Abrazos con algunas lágrimas en los ojos entre decenas de compañeros, luego de votar de manera unánime la moción para aceptar la última propuesta que les arrancamos a las grandes patronales.
Ya en la vuelta al trabajo, un sábado, un grupo de más de 15 compañeros compartimos un desayuno fraternalmente, también con nuestros compañeros tercerizados. A no olvidarse de ellos en esta gran lucha. Que a su manera apoyaron en una situación muy difícil de todo punto de vista.

Los pocos carneros se escondían de vergüenza y uno de los que más habló en esta pequeña asamblea improvisada, fue un compañero tercerizado.

Algunos hechos, de muchos más que seguramente no fui testigo, que muestran que ya esta lucha nos cambió.

Un compañero de más 40 años, me decía: "Mira a mí ya me falta muy poco, he visto grandes luchas pero esta fue espectacular, todos juntos, no tendríamos que tener colores y te puedo asegurar que nadie nos tocaría el culo, te felicito a vos y a los otros muchachos de otros colores."

Sin dudas, la unidad lograda en esta lucha, donde los compañeros de las tres grandes fábricas comenzamos a ser trabajadores del SUTNA, rompió la conciencia e identidad de ser trabajador de Pirelli, de Fate o de Bridgestone. AHORA SOMOS TRABAJADORES DEL SUTNA.

Esta unidad en la lucha se había logrado en gran medida en el 2008. En la lucha contra los más de 200 despidos que lanzaron las patronales en ese momento para frenar la lucha por nuestro salario. Pero sobretodo se había dado "por abajo". Porque la dirección del traidor Wasiejko de ese momento, busco todo el tiempo impedirla, buscando mantener la división por fabrica que venía de los 90 y que tanto buenos resultados les había dado a las patronales.

Pero esa gran lucha terminó en derrota por la traición de Wasiejko que firmó el acta aceptando cientos de despidos. Ahora este canalla a sueldo de Kicillof, busca privatizar el ARS (Astillero Río Santiago).

Pero los trabajadores del neumático supimos atravesar esta difícil etapa y resurgir.
Luego de recuperar en el 2016 el SUTNA nacional en un frente de lucha y unidad, con los compañeros de la Lista Negra, la Lista Roja y nosotros de la Granate, se abría la posibilidad de unificar el SUTNA "por arriba".

Algo que se terminó concretando en octubre del año pasado.

Esta lucha por las horas al 200% y el aumento del salario real, generó el rechazo visceral de las grandes patronales, que se niegan a tocas cualquier aspecto del convenio que ponga en cuestión su fuente de ganancias: la productividad del trabajo. Aunque este reclamo apuntaba a uno de los tantos aspectos que hacen a esa disputa, si fue considerado un peligro para las patronales que llevaba a aquello.

Y esta lucha mostró que no era un problema solo para las grandes empresas del neumático. Sino para toda la gran patronal, el gobierno y la diligencia sindical peronista, que defienden como si se tratara de la "sacrosanta propiedad privada" todos los avances del capital sobre las condiciones de vida de los trabajadores.

Hasta patronales multinacionales como Bridgestone intentaron impedir que los compañeros de esa empresa hablaran con los medios. Acá se ve que para la gran patronal, los trabajadores somos considerados "esclavos modernos". Que no tenemos derecho hablar ni siquiera fuera de su propiedad. Es decir, ya no solo quieren gobernar nuestros cuerpos, sino también nuestras mentes.

Pero todo el régimen político no pudo derrotar nuestra gran huelga. Desde la derecha y la ultraderecha de Bullrich, Espert y Milei, que pedían a los gritos, represión, cárcel o bala. Pero también desde el Frente de Todos. Que con Massa a la cabeza poniéndose de gerente de las multinacionales, nos atacó de "caprichosos" y amenazó con liberar la importación de neumáticos para derrotar nuestra huelga.

La CGT merece el primer puesto a la traición a los intereses de la clase trabajadora. Pidiéndole al presidente Fernández que responda con "firmeza". Es decir, actuaban como rompehuelgas.

Pero todo eso nos dio mucha más fuerza y nos unió en un solo ejercito de lucha. Que con el apoyo de muchas organizaciones sindicales, sociales, estudiantiles, de derechos humanos y de la izquierda, pudimos contrarrestar la campaña de desinformación de los grandes medios de prensa y ganar la simpatía de millones de trabajadores y la solidaridad activa de los demás sectores en lucha.

Nuestros diputados del Frente de Izquierda, como Nicolás Del Caño, Myriam Bregman y Romina Del Pla, se pelearon en el congreso para defender nuestra lucha contra todos los políticos de los distintos partidos patronales que defendían las ganancias de Fate, Pirelli y Bridgestone.

Como me decía un compañero en los días finales de esta lucha: "logramos algo histórico, que las patronales se sienten a negociar con las plantas paradas".

Sin dudas fue algo histórico. Ahí principalmente y en el hecho que hayan tenido que ceder luego de 4 meses de mostrarse intransigentes, está la base de nuestro triunfo. Porque les muestra a millones de trabajadores que la lucha que dimos con los métodos de la huelga, los piquetes, los cortes de ruta y movilizaciones es el camino para lograr nuestras demandas.

El SUTNA empieza a ser el SUTNA y mucho más...


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