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UNIVERSIDAD NACIONAL DE TUCUMÁN

Agronomía (UNT): el ingreso irrestricto no es garantizado por las autoridades

Con la última modificación de la ley 24.521 (Ley de Educación Superior) se elimina todo examen de ingreso y cualquier tipo de arancelamiento dejando explícito en el texto de la norma, que el ingreso es libre e irrestricto. Esta medida propuesta pronto tuvo su límite a la hora de garantizar dichos derechos.

Martes 15 de marzo de 2016 | Edición del día

Una de las primeras Facultades en levantar los exámenes de ingreso en Tucumán fue la Facultad de Agronomía, Zootecnia y veterinaria pasando a duplicar el número de sus ingresantes, 570 aproximadamente en la carrera de Vterinaria, 40 para Zootecnia y 280 ingresantes para la carrera de Ingeniería Agrónoma. Esto suscitó preocupación en los docentes por encontrar una Facultad con pocos recursos para afrontar la masividad de las carreras.

Ingreso irrestricto = retiro voluntario

De las trece unidades académicas de la Universidad Nacional De Tucumán –con excepción de las Facultades de Filosofía y Letras, Psicología y Artes– diez recurrían al examen de ingreso y al pago de algún tipo de arancel (“bonos solidarios”). La modificación en la Ley de Educación Superior que aplica el ingreso irrestricto debería terminar con esta situación pero ni siquiera será puesta en práctica por el conjunto de la UNT(como es el caso de Medicina).

En la otra cara vemos que en las Facultades donde el ingreso irrestricto rige con anterioridad la falta de presupuesto, sumado a la precariedad edilicia y carestía en los insumos de primera necesidad para los estudiantes llevan a un notorio nivel de deserción que se muestra explícitamente en la segunda mitad del año, con aulas que llegan a tener menos de la mitad de los estudiantes con los que contaba al inicio del ciclo lectivo.

Lo que queda claro es que quienes quedan afuera de la universidad por falta de políticas inclusivas (derecho no conquistado) es siempre el mismo sector, los estudiantes que trabajan y que la falta de bandas horarias en los tres turnos (mañana, tarde, noche) no les permite seguir el cursado, las estudiantes madres que no tienen con quien dejar a sus hijos por falta de guarderías, y los estudiantes que tienen que elegir entre el boleto, la comida o sacar los apuntes ya que el boleto educativo próximo a implementar entre todos los límites que presenta no alcanza a los universitarios y el comedor universitario que se implementó solo en Filosofía y Letras es solo para unos pocos contando con un cupo muy restrictivo que solo alcanza para 120 alumnos y precios elevados para considerase un comedor accesible a todos.

Se podría decir que la universidad lejos de ensayar un despliegue de medidas para exigir un mayor presupuesto para solucionar los acuciantes problemas, señaladas como causas directas de deserción, avalaba implícitamente un retiro voluntario por parte de los estudiantes hartos de aguantar las condiciones de cursado.

El sistema no avala una universidad para todos y mucho menos está dispuesto a garantizar un acceso irrestricto, pero por una relación de fuerzas desfavorables se ve obligado a mantener al menos de manera formal la gratuidad en la educación. Las autoridades de la UNT recurren a diferentes prácticas para reducir al estamento estudiantil, de ahí que en las Facultades más revulsivas apliquen el desfinanciamiento y mantengan una fuerte precariedad edilicia, y en las masivas y con mayor demanda en el mercado apliquen cupos acompañados de exámenes de ingreso o un sistema de correlatividades que va filtrando alumnos dejando una menor cantidad para los cursos más altos.

Docencia precarizada

Los docentes han sido parte también de la rama de ajuste del corto presupuesto de la UNT con salarios siempre por debajo de la canasta familiar y la inflación, para la mayoría de las categorías, interinatos que llegan a más de 25 años o materias que se dictan ad honoren por voluntad de algunos maestros. A esto hay que sumarle la (auto)-explotación a la que se someten algunos docentes con el fin de responder a todas las demandas de los alumnos. Esto fue parte de los motivos que llevo a la gran huelga docente del 2014.

La unión de los lápices que escriben con quienes te enseñan

Levantar el examen de ingreso en la Facultad de Agronomía, Zootecnia y Veterinaria es sin duda una gran conquista que ha permitido que muchos estudiantes puedan comenzar aquella carrera que originalmente querían estudiar. La exclusión continúa para el sector de bajos recursos que no puede financiar la educación superior. El escenario al que se enfrentan estos nuevos alumnos es el que actualmente encontramos en las Facultades humanísticas donde se aplica el ingreso irrestricto, pero la falta de presupuesto se padece por todos lados.

Los precedentes de la toma de Facultades del 2013 en contra de la violencia de género, por un boleto educativo y comedor universitario, seguida al año siguiente por la huelga docente son claros indicadores de que los únicos interesados en mejorar y defender la educación pública son los estudiantes y docentes. Es momento de buscar espacios comunes como las asambleas inter-claustros de docente y estudiantes para organizar y enfrentar el ajuste que ya está en curso.







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