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Red Internacional

Acindar quiere reducir planteles con la excusa de la implementación de tecnología. Una receta vieja pero que aún les funciona.

Nuevamente Acindar viene a querer implementar las viejas recetas que, por desgracia (vamos a decirlo así), le dieron tan buenos resultados. Es sabido que en el mundo capitalista, la tecnología no está puesta para satisfacer las necesidades de las personas, sino que está orientada a acrecentar las ganancias empresarias. Lo vimos con toda la crueldad que se puede ver, en la pandemia, donde quienes hicieron la mayor fortuna fueron los dueños de los laboratorios, personajes nefastos que lucraron con las patentes y se quedaron con años y años de conocimientos y avances de miles de científicos. Usted se preguntará qué tiene que ver esto con un conflicto en una fábrica? Pues tiene que ver mucho. La tecnología es monopolizada por el capitalista y se aplica solo donde puede generar un aumento en la rentabilidad. Si no es para acrecentar las ganancias, no se aplica.

Éste es el caso que nos trae ahora esta nueva situación en Acindar, donde la empresa plantea que con la implementación de nuevas tecnologías va a prescindir de una parte de los planteles de trabajadores. Esto se da de manera diferente en cada sector y, por supuesto, intentan que sean temas aislados unos de otros. Por ejemplo, planea reducir la mitad del plantel del sector Balanza porque va a implementar un nuevo sistema basado en códigos QR y escaners. Pero este plan no es exclusivo de un sector. También ya tienen pensado lo mismo para otros como galvanizado, el tren laminador 2, Reducción Directa y otros.

Hoy en Acindar, el 80% de los trabajadores se desempeña en un sistema de rotación de turnos que se lo conoce como 4 turnos. Se realizan jornadas de 5 días laborables x 2 de franco. Éste sistema hace que los trabajadores vayan rotando de mañana, tarde y noche, tocándole los francos en la semana durante los días hábiles. Éste sistema condena al trabajador a tener un fin de semana libre cada 4 meses. Sí, cada 4 meses un obrero de Acindar, que trabaja en 4 turnos, puede gozar de un sábado y un domingo junto a su familia o amistades. Lejos, muy lejos de tener dentro de las opciones mejorar la calidad de vida del trabajador, de mejorar el sistema de rotación de los turnos o de reducir la jornada laboral, la intención de la empresa es reducir plantel. Un planteo para nada innovador, ya que a lo largo de su trayectoria, esta patronal a sido pionera en aplicar restructuraciones donde flexibilizan y achican planteles.

Cuando la empresa plantea reducir planteles, no está anunciando despidos abiertamente. Lo que hace es indemnizar o reubicar. Que significa esto? Ofrece retiros "voluntarios" a una porción y a otra la reubicación en otro sector. Esta maniobra la hace quedar a la patronal como que no está despidiendo pero en realidad puede desencadenar el despido de personal contratado de otros sectores que estén ocupando ese puesto que ahora será ocupado por un "reubicado", y por otro lado reduce el total de la plantilla al eliminar puestos de trabajo que ya no serán ocupados o reemplazados.

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Otra situación que trae aparejada esta política de reducción de planteles, es la cantidad de compañeros que se van "rompiendo". Los aumentos de los ritmos de trabajo junto con la disminución de la plantilla hacen que cada vez sean más los trabajadores que presentan dolencias y que tienen que ser diagnosticados con alguna prescripción médica que le impida volver a su puesto de trabajo. Y ahí aparece otra vez la reubicación o la indemnización bajo la formulación de "retiro voluntario". Esto también está pasando ahora en un sector clave de la fábrica como es Colada Continua, dónde hace poco años se llevó adelante una restructuración luego de un conflicto que tuvo despidos antisindicales de quienes se oponían, en el que ya se alertaba que este plan iba a ocasionar compañeros rotos.

Siendo que en el mundo capitalista, potencias imperialistas como Inglaterra o España están aplicando nuevas formas de jornada laboral, donde reducen la cantidad de horas o cantidad de días trabajados, sin afectación salarial, en la actualidad argentina parece que esto no está en agenda. Con la mitad de la población por debajo de la línea de pobreza, la desocupación o la ocupación en trabajos precarios es un flagelo que afecta a toda la clase obrera. El aumento en la rentabilidad de las patronales es a costa de la tercerización y la precarización de la mano de obra y el nivel de vida de los trabajadores.

En la actual situación, donde abundan los trabajadores pobres, donde hay un mar de precarización, pero donde también los y las trabajadoras están luchando por su salario, como las docentes, los trabajadores del neumático y otros, donde los movimientos sociales están en las calles reclamando trabajo genuino y aumento en los subsidios, donde también están las y los jóvenes estudiantes reclamando por la educación, en esta situación hay que luchar para no perder puestos de trabajo ni que se tercericen o precaricen. El conflicto del SUTNA demostró que si las bases se organizan y se tiene una dirección y un objetivo claro, se puede ganar.

Es necesario dejar de pensar que la tecnología vino a robarnos el trabajo, hay que empezar a implementarla pero para que nos alivie la tarea y que no nos sigan rompiendo y enfermando o privando de vida social, familiar afectiva o cultural.

Tenemos que organizarnos para luchar por la reducción de la jornada laboral sin afectar el salario. Tenemos que luchar para no dejar nuestra salud y nuestras vidas dentro de las empresas. Hoy es necesario que la jornada laboral ya no sea la misma que a principios de siglo. Donde se pueda disfrutar del arte y la cultura, de la familia o las amistades, del deporte y el ocio, donde se pueda planificar seguir una carrera o una profesión.

Los empresarios nos quieren esclavos y descartables.

Tenemos que luchar por la reducción de la jornada laboral a 6 hs 5 días a la semana.


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