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Red Internacional

En medio una situación nacional donde la economía sigue bajo el péndulo del FMI, la inflación está incontrolable y puede llegar al 65/70% este año y los salarios se devalúan a un ritmo vertiginoso, en la planta siderúrgica Acindar de Villa Constitución se inició una discusión sobre el impuesto a las ganancias, en la cual los trabajadores venían realizando un quite de colaboración, no realizando horas extras.

Luciano MolinaDelegado en Acindar Villa Constitución, integrante del Movimiento de Agrupaciones Clasistas

Sábado 30 de abril | 18:28

En medio una situación nacional donde la economía sigue bajo el péndulo del FMI, la inflación está incontrolable y puede llegar al 65/70% este año y los salarios se devalúan a un ritmo vertiginoso, en la planta siderúrgica Acindar de Villa Constitución se inició una discusión sobre el impuesto a las ganancias, en la cual los trabajadores venían realizando un quite de colaboración, no realizando horas extras.

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Parece contradictorio que en un país dónde hay un 50% de pobreza, haya trabajadores que si llegan a la canasta familiar, sean alcanzados por un impuesto que se llama "a las ganancias".

Ésta pelea, la dirigencia sindical de la seccional, como así también la comisión interna de Acindar, la encamino hacia un pedido a la empresa para que se hiciera cargo de los descuentos, o de una parte.

Esa estrategia, nació muerta o como mínimo, tenía los días contados. Es sabido que las patronales ponen de ante mano la excusa de que no son ellos los responsables del impuesto. Ahí es donde se termina esa negociación y empieza otra.
No hubo reclamos al gobierno más que meras declaraciones.

Cómo es bien sabido, la Unión Industrial en su conjunto, tiene como meta incorporar la productividad y el presentismo en las industrias. Vienen bregando por esto hace tiempo, insisten en las negociaciones paritarias y en cada acuerdo por empresa que surja para ir metiendo el esclavismo moderno.

La rama del acero, como otras industrias, vienen beneficiándose de la devaluación, la licuación de los salarios y el alto valor del dólar con el cual exportan. Esta coyuntura les ofrece una oportunidad de poner la producción a full y de quedarse con una tajada más de ganancia. En Acindar se está elaborando un acuerdo en el cual está incorporada la productividad y estaba el presentismo hasta hace unos días.
También se otorga un bono por única vez y del cual se irá descontar si un monto equivalente al 15% aproximadamente. si no se llegan a las metas y se incentiva la realización de horas extras con un pequeño porcentaje. Está más que comprobado que este incentivo apunta a la larga a presidir de planteles estables para la operación.

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Además de exigir a los trabajadores a contar cuántas toneladas de acero salen o no salen, cómo si se estuviera trabajando "por tanto" y no por un salario mensual, estos acuerdos presionan a la cobertura o a operar equipos con menos plantel o con plantel que no esté adecuadamente capacitado. Los acuerdos de productividad o de producción, no hacen otra cosa que poner el salario del trabajador como garantía, porque si no se llega, se producirán descuentos.

Esta política impulsada por lo mas rancio de las patronales del país, encuentra la correa de transmisión en las dirigencias sindicales que intentan hacer pasar estos acuerdos como "plata arrancada a la empresa".

En la planta de Villa Constitución hace décadas se viene rechazando el presentismo por ser perjudicial para el trabajador y presionar a no denunciar accidentes o hasta concurrir enfermos al trabajo, pero en un abrir y cerrar de ojos, estaba dentro de una negociación que desvío completamente los objetivos por los cuales se había originado la pelea. Dentro de este mismo acuerdo, la propuesta es que desaparezca el franco compensatorio. Éste se origina cuando un trabajador concurre a prestar servicios un día en el cual se encuentra de franco. Esas horas se pagan como extras y a su vez se genera un franco compensatorio para, como su nombre lo indica, compensar el descanso no gozado. Ahora la propuesta es que sea opcional, pero ya el sistema de liquidación toma directamente las horas extras aumentadas, pero sin la generación del franco, cuestión que hay que pedir explícitamente y el solicitante será notificado por escrito. Un verdadero trámite burocrático que expone a los trabajadores más nuevos a un enfrentamiento con sus jefes directos. Es así, que ese día tan ansiado que el trabajador que viene rotando en turnos agotadores y que utilizaba para disfrutar de un evento social o familiar, ahora será terreno de disputa con el jefe.

Ante ésta situación, el malestar entre los trabajadores aumenta día a día. De iniciar una discusión por los descuentos en el impuesto a las ganancias, se pasó a tener que asegurar niveles altísimos de producción y a la larga resignar el día compensatorio. Esto se demuestra en que las coberturas siguen siendo puntuales o casi nulas, los equipos quedan parados por falta de planteles y el rechazo a éstas propuestas de un amplio sector mayoritario de la planta. Pero toda este descontento, no se puede expresar en una asamblea general, ya que ni comisión directiva ni comisión interna la organizan. Las discusiones se limitan a pequeñas charlas en comedores dónde no se cuenta con toda la información, no se sabe el sentir del resto de los trabajadores y las opiniones son parciales. Es necesario volver a una practica democrática y elemental como son las asambleas para debatir y resolver los pasos a seguir para conquistar nuestros reclamos.




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