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Red Internacional

Diego Márquez y César Riobó del sindicato de Aceiteros nos cuentan del conflicto que paralizó los puertos del país: Qué reclaman, qué medidas de fuerza vienen llevando adelante, la importancia de la unidad con los recibidores de granos, el trasfondo político y el apoyo a los reclamos de otros trabajadores.

Lunes 14 de diciembre de 2020 | Edición del día

Con la pandemia y la crisis económica, no todos perdieron. Las cerealeras y aceiteras, no frenaron un minuto su producción y son por lejos el sector que mayores ingresos obtiene por exportación, siendo un sector estratégico para la economía. Estas millonarias ganancias, lejos de estar al beneficio del conjunto del pueblo trabajador, quedan en un puñado de empresas, en su mayoría multinacionales.

Como ya vimos meses atrás con el conflicto de Vicentin, el único interés que defienden estas empresas es el de su propio sector. Luego del retroceso del gobierno en la expropiación de la empresa, las cerealeras y aceiteras pasaron al contraataque y por distintas vías vienen llevando adelante políticas de presión para bajas de retenciones y devaluaciones que aumentarían sus ganancias, y afectarían seriamente al pueblo trabajador.

En ese marco, se da este conflicto donde la Federación de Aceiteros junto a URGARA, el sindicato de recibidores de granos, unieron fuerzas para enfrentar la intransigencia de estas empresas que se niegan a conceder los aumentos que exigen los trabajadores esenciales que estuvieron expuestos a la pandemia, y se les quiere hacer perder poder adquisitivo.

En la entrada al puerto de Bahia Blanca, pudimos dialogar con Diego Márquez y César Riobó del sindicato de aceiteros que nos plantearon algunas definiciones clarificantes para entender un conflicto de gran importancia, no solo para su sector, sino para el conjunto de trabajadores.

Sobre el reclamo y la medida de fuerza:

"Estamos en paro por tiempo indeterminado (...) por ahora las directivas son seguir hasta que esto se resuelva"

"Hay una negativa absoluta por parte de las cámaras, nos hizo agotar todas las instancias de negociación"

"El salario que estabamos cobrando es de 69.000 y para el mes de septiembre pedimos 82"

Este según comentan, es parte de una linea de exigir el salario mínimo vital y movil:

"Nosotros no estamos innovando nada. El art 116 del contrato de trabajo establece lo que el trabajador debería ganar item por item, entre ellos educación y vivienda, todo el concepto que tiene que ver con el salario minimo, vital y movil. Eso para nosotros es el trazador de lo que cualquier trabajador debería estar ganando"

"El salario mínimo vital y móvil tiene que ser para todos los trabajadores y el que no lo pueda pagar que lo demuestre"

Sobre el trasfondo político del conflicto:

"Probablemente nos están tomando como punta de lanza para ir contra el gobierno y seguir pidiéndoles beneficios como la baja de las retenciones hasta, por supuesto, devaluación"

Las implicancias de la unidad con los trabajadores recibidores de granos:

"La unión hace que todo el negocio agro-exportador se paralice. Todo los puertos del país están parados (...) todas las aceitera están paradas . Hoy es el punto máximo de choque que se puede hacer contra la agro industria"

Un mensaje a otros trabajadores en lucha de la ciudad:

"El apoyo incondicional. Yo he participado, hemos ido a acompañar estas medidas. Consideramos que por lo que estamos peleando nosotros es algo meritorio para todos los trabajadores. A seguir luchando"

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