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Red Internacional

La Sala IV del Tribunal de Juicio salteño lo condenó a 12 años de prisión, mucho menos de los 22 solicitados por la Fiscalía. El cura no logró hacer pesar sus vínculos con la jerarquía de la Iglesia y con el poder de la provincia. Lo trasladarán a la Unidad 1 del Servicio Penitenciario y hubo festejo en las calles de Salta. Un paso adelante para las víctimas y por la separación de la Iglesia del Estado.

Jueves 8 de julio | 18:48

El cura Agustín Rosa Torino (67), fundador y máximo referente de la congregación “Discípulos de Jesús de San Juan Bautista” con sede en Salta pero con sucursales en otras provincia, México, Chile, España e Israel, fue condenado este jueves a la pena de 12 años de prisión de cumplimiento efectivo por haber cometido “abuso sexual gravemente ultrajante agravado por ser ministro de culto reconocido” en perjuicio de dos víctimas y por la comisión del delito de “abuso sexual simple agravado por ser ministro de culto reconocido” en perjuicio de una tercera.

Así lo resolvió la Sala IV del Tribunal de Juicio de Salta, integrada por los jueces Maximiliano Troyano, Norma Beatriz Vera y Roberto Faustino Lezcano. Además dispusieron que el cura sea alojado en la Unidad Carcelaria 1 del Servicio Penitenciario de la provincia.

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La representante del Ministerio Público Fiscal, Verónica Simesen de Bielke, había solicitado una pena de 22 años de prisión, mientras que la defensa del cura había pedido su absolución, apelando al “último recurso” de conseguir que su defendido fuera declarado “inimputable”.

El resultado del juicio tiene carácter histórico ya que, pese a ser varios los curas denunciados en la provincia (incluyendo al propio papa Francisco y al obispo Mario Cargnello por encubrimiento), es la primera condena a un miembro de la Iglesia católica en la provincia.

A Rosa Torino de lo condenó por los abusos cometidos conta la exmonja Valeria Zarza y los dos exnovicios Jair Gyukovits y Jonatan Alustiza, cuando ella y ellos integraban la congregación presidida por el cura. Según los relatos de los propios denunciantes y de otros testigos que llegaron a declarar en el juicio, el sacerdote habría abusado de varias personas más a lo largo de 30 años de existencia de su "empresa" y encubierto a otros curas abusadores.

Afuera de los Tribunales de Salta había gran expectativa en lo que pudiera arrojar la sentencia, sobre todo por que el Poder Judicial de la provincia tiene larga trayectoria de complicidad con el poder. Y Rosa Torino es un fiel representante de las obscenas relaciones entre Iglesia, poder económico y Estado. Eso quedó plasmado en el carácter "no público" del juicio, donde el mismo Poder Judicial se escudó en "razones técnicas" para no transmitir las audiencias, salvo la de inicio y la final. Un claro mensaje de protección a la "imagen" del cura.

Sin dudas se llegó a esta condena por la tenacidad de las víctimas denunciantes, quienes a su vez fueron acompañadas todos estos años por organizaciones como la Red de Sobrevivientes de Abuso Eclesiástico de Argentina, colectivos laicistas y la izquierda.

Por eso cuando se conoció el fallo del Tribunal en las calles de Salta se festejó. allí estuvieron acompañando a las víctimas agrupaciones como Pan y Rosas y el Plenario de Trabajadoras, el Instituto Laico de Estudios Contemporáneos (ILEC) y los partidos del Frente de Izquierda.

Otro paso en la lucha por la separación de la Iglesia y el Estado se ha dado.

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