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Red Internacional

Con lo que ha pasado con ABIGAIL me sentí interpelada como Docente, mi rol ante esa adolescente (y todos los estudiantes) fue sacudido. Con todas estas palabras quiero recordar a Abigail

Romina ÁlvarezProfesora de Trabajo y Sociedad del CEBJA 3038 "Pedro I. Anzorena" de Las Heras

Sábado 15 de mayo | 17:43

Esta foto se la saque a ABIGAIL el 12 de abril. Fue la última vez que la vi. Ese día hizo 3 trabajos prácticos seguidos en clase (algo que me tomó por sorpresa) y le pregunté de su entusiasmo por una temática que a otros les resultaba aburrida. Ese día me contó que tenía muchas ganas de terminar la escuela. Que esperaba que le saliera la Beca Progresar para no tener que ir a limpiar casas para comprar las fotocopias. Ese día me dijo que quería avanzar lo más rápido posible.

"La profe de lejos", "La campesina", "Romi", algunas veces "Seño". Así me decía cuando quería llamarme o preguntarme algo.

El último día que la vi hizo todo sin chistar ni ponerse a jugar con el celu como hacían otros en clase ese día (¿porque no tenía celu habrá sido?). La quiero recordar como ese último LUNES. Sonriente, alegre, con muchas pilas.

Días después junto a su nombre empecé a escribir #NiUnaMenos. Esa frase tan cargada de significado que si la evaluamos un poco más a fondo adquiere ciertas causalidades: como ni una menos asesinada, violada y torturada por una estructura que habilita la violencia contra las mujeres y las niñas mientras garantiza la impunidad del verdugo, que siempre es una figura masculina.

Días después junto a su nombre escribí #NiUnaMenos tratando de que la impunidad que se teje todos los días cuando se construyen roles de género y que otorgan privilegios o se restan derechos de acuerdo a la condición sexual se esfumen un poco.

Días después empecé a escribir junto a su nombre #NiUnaMenos #VivasNosQueremos y estas son frases que se las debemos a la lucha feminista de los últimos años. El hecho que se haya dejado de llamar “crímenes pasionales” a los asesinatos de mujeres cometidos por hombres que se creyeron sus dueños, y que se adopte el nombre de FEMICIDIO es un avance que no puede pasar desapercibido. Este concepto implica el reconocimiento de la dimensión política de los términos que se utilizan para definir las prácticas. Son términos políticos.

Cuando salimos a la calle a gritar el nombre de ABIGAIL, a gritar #NiUnaMenos, no es solo para decir basta de muertas. Irrumpen otros discursos en la escena pública, en los mismos carteles. Se cuestiona toda una trayectoria de pequeños sucesos cotidianos, violencias finamente dosificadas, imperceptibles, tan minúsculas que cuesta identificarlas e implican un verdadero esfuerzo de deconstrucción que no deja a nadie ileso.

Decir #NiUnaMenos, implica repensar la propia práctica cotidiana en lugares donde antes, a lo mejor, nos creíamos a salvo. En nuestras camas, en nuestras relaciones de pareja, en nuestros círculos de amistades, en nuestras familias, en nuestros hogares, en nuestras maneras de relacionarnos, de estar con otros y otras. Situaciones que, de ser habitadas con la reserva de lo personal y privado, pasan a ser expuestas y nos exponen. Nos revelan la propia responsabilidad social que hace posible una menos cada treinta horas.

En la calle, cuando las mujeres son interpeladas para que recuerden que pueden hacerles cualquier cosa, cuando se denomina “piropo” a esta demarcación de territorios, banalizando el miedo instituido que una siente en el cuerpo; cuando los profesionales de la salud llaman “mamita” a las mujeres que acuden a la consulta ginecológica y así podría enumerar cientos de prácticas que deben ser repensadas.
Con lo que ha pasado con ABIGAIL me sentí interpelada como Docente, mi rol ante esa adolescente (y todos los estudiantes) fue sacudido.

Estoy segura que los docentes debemos encontrar diferentes recursos y herramientas que nos permitan potenciar los procesos de enseñanza y aprendizaje.
Es de vital importancia que todos los docentes tomemos como modelo de enseñanza el ejemplo de vida. Es decir, el profesor debe enseñar a través del ejemplo; si el maestro en su discurso cotidiano exhorta a los estudiantes a que sean responsables, tolerantes, amorosos, solidarios, entre otras virtudes; él en su diario vivir debe hacer realidad toda esa serie de valores y actitudes.

El docente no sólo es maestro en la escuela donde trabaja, sino también en “La escuela de la vida”. La escuela de los parques, las calles, los barrios, su hogar, etc.
El docente no debe ser un simple trasmisor pasivo de conocimientos, no debe limitarse a la sencilla tarea de inculcar sólo aquellos saberes que el estado a través de las directrices emanadas por el DCP y la DGE le exige que enseñe a los estudiantes (lineamientos curriculares, estándares básicos de competencias y derechos básicos de aprendizaje); sino que estoy segura que debe combinar la reflexión y la práctica académica con el fin de educar a los estudiantes para que estos sean ciudadanos reflexivos, activos y críticos.

No podemos dejar que los modelos de gobiernos que atacan a los docentes con sus ITEMS o castigos ganen las batallas. Por eso alcé la voz, por eso marché, por eso caminé al lado de su familia y amigas.

EL DOCENTE LUCHANDO TAMBIEN ESTÁ ENSEÑANDO. PUNTO.

Con todas estas palabras quiero recordar a ABIGAIL.

Romina Álvarez. Profesora de Trabajo y Sociedad del CEBJA 3038 "Pedro I. Anzorena".

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