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A una semana del paro nacional indefinido de Fetraelec, ¿a dónde va la lucha?

Este miércoles 13 se cumplió la primera semana del paro nacional indefinido convocado por Fetraelec, pero sus direcciones sindicales no han hecho un balance real del alcance del mismo.

Humberto Zavala

Venezuela | @1987_zavala

Viernes 15 de julio de 2016 | Edición del día

De acuerdo a la dirección sindical de Fetraelec, continúa el paro nacional convocado desde el pasado 6 de julio, como medida de lucha contra las dilaciones del Estado en la firma del contrato colectivo 2016-2017, vencido hace casi cinco años.

Como fuera anunciado el día dos del paro (7 de julio), en un comunicado de Fetraelec, “este lunes 11 de Julio continúa el paro” manteniéndose en pie durante esta semana. Para la semana pasada, según los números de la dirección sindical, eran cerca de treinta mil trabajadores acatando la medida de paro.

Es lo que también indicaba el dirigente sindical de la entidad de Falcón, Starling Bracho, quien aseguraba que al quinto día de paro se había cumplido el 76,3% de paralización a nivel nacional, indicando que cerca de 5.300 trabajadores mantienen en funcionamiento el servicio, mientras que los “grupos administrativos, comerciales, mantenimiento, distribución y operaciones” acatan el paro.

La realidad es que no se ha sentido su impacto a nivel nacional, y hay mucha división incluso dentro de la propia federación sindical. La marcha convocada el pasado viernes en Caracas, contó con poca presencia de la masa laboral. Los números dados por los dirigentes sindicales son muy difíciles de verificar, pues la modalidad del paro es de “brazos caídos”.

La dirigencia sindical de Fetraelec no ha llamado realmente a un paro activo de lucha por no confrontarse tanto con el gobierno, lo que le facilita a éste darle muchas largas a la firma del contrato.

La “estrategia del desgaste” y la negativa del gobierno de firmar el contrato colectivo

Desde sus inicios, el gobierno nacional y sus agentes han sido los primeros enemigos de la legítima medida de paro indefinido de los trabajadores de la electricidad. Sus dilaciones, promesas se han extendido a lo largo del tiempo.

Cuando el pasado viernes los trabajadores se concentraron en la plaza La Candelaria, Av. Urdaneta, en Caracas, e intentaron avanzar hacia la Vicepresidencia de la República, la marcha fue cercada por efectivos de la Policía Nacional que buscaron impedir que se avanzara, incluso utilizando bombas lacrimógenas. Sin embargo, tal medida represiva fue infructuosa pues los trabajadores consiguieron avanzar.

Para no perder la costumbre, la coerción es combinada con la “estrategia del desgaste” y las continuas dilaciones, como lo refiere el dirigente de Aragua, Francisco Malavé al sostener que “ya no les creemos, fueron muchos los personeros del Estado que se comprometieron y hasta dieron plazos de días y resultó ser una burda maniobra para desmovilizar a los trabajadores y no cumplir las justas peticiones de un salario digno y justo, su estrategia es agotarnos”.

No contentos con descargar todo el peso de la crisis sobre los hombros de los trabajadores y descargar la represión contra la protesta, acuden al autoritarismo inaudito de la propia empresa Corpoelec, prohibiendo “cualquier tipo reuniones” como lo hemos venido denunciando en este diario.

El ya mencionado dirigente sindical Starling Bracho, incluso declaró ante un diario local que en la reunión del viernes pasado en Caracas con el ministro de Trabajo Oswaldo Vera “los trabajadores pudieron verificar que el que miente es el Gobierno, ya que aseguraban que no habíamos firmado por falta de propuestas de los trabajadores, cosa que es mentira, sólo nos dijeron que no se ha firmado porque el Gobierno no tiene el dinero para cumplir con las cláusulas de la convención colectiva”.

Se esperaba que para martes 12 el gobierno presente su contraoferta a las cláusulas económicas para lo cual los trabajadores habían sido convocados a una reunión a las 10 de la mañana en el Ministerio del Trabajo.

Pero el gobierno no atendió, finalmente, a la dirigencia de Fetraelec, que acudió a la reunión en Caracas, para recibir dicha contrapropuesta en torno a la firma del contrato colectivo del sector – que, se había anunciado, se formularía durante la fecha -. Ni el titular del despacho, ni representante alguno del Ejecutivo atendió a los trabajadores para dar respuesta a la firma de la convención.

Los límites que le impone la dirección sindical a la lucha

Esta importante movilización en el contexto de la profunda crisis económica, viene entrañando serias contradicciones y límites. En el comunicado de Fetraelec, cuyo signatario principal es su secretario general Ángel Navas, se mencionaba que se tomarían “otras acciones que oportunamente anunciaremos”. Aunque de estas últimas acciones de lucha nada oficial se ha hecho público.

Es que a la política de dilación del gobierno se han prestado sectores de la dirección sindical, comenzando por su secretario general, Ángel Navas que sido muy cuestionado por sectores importantes de trabajadores. Dirigentes ligados a la Unión Nacional de Trabajadores (Unete) han criticado severamente la actuación de Ángel Navas, a quien acusan de hacerle el juego al gobierno, por su actitud oficialista.

Como hemos afirmado, “Si realmente es firme la decisión de ir a un paro indefinido a partir de este miércoles y que no sea solamente una amenaza de presión para negociar, en cada lugar de trabajo los trabajadores deben organizarse, con asambleas permanentes, comités de conflictos por la base, donde cada paso se decida democráticamente.”

En este aspecto elemental de la democracia en las luchas ya se vislumbra un gran problema. Las “normas y direccionalidad” no menos “personalistas” y divisorias de las direcciones sindicales terminan restringiendo en la práctica la posibilidad de poner a discusión cada paso en la lucha en manos de los principales afectados e interesados en el éxito del paro, los únicos que podrían echar abajo las arbitrariedades autoritarias de la propia empresa contra el derecho a huelga.

Finalmente, el gobierno por sí sólo no habría podido dilatar tanto la discusión y firma del contrato colectivo todos estos años sin la connivencia e inacción de las direcciones sindicales, a costa de la desesperación y penurias de la masa laboral.

Al contrario, es precisamente por eso que en el momento más crítico, el cuestionamiento por debajo a estas direcciones sindicales (debido a su actitud conciliatoria), les empuja a una confrontación con el gobierno, con una medida de brazos caídos, pero al mismo tiempo fijando a los trabajadores las condiciones que le aseguren su “direccionalidad”.

¡Basta de burlas, militarización del conflicto y convenios insuficientes!

De antemano, no podemos por menos que rechazar junto con los trabajadores eléctricos las prácticas cuartelarias en Corpoelec, la militarización y represión de los conflictos que mantiene el gobierno; al tiempo que llamar a solidarizarnos con los trabajadores que han salido a la calle a exigirle al gobierno que se respete su derecho a contar con un contrato colectivo digno, que se ajuste a la realidad económica que los trabajadores viven día a día.

Como lo decíamos días atrás: “es clave que en la lucha por el contrato colectivo se incluya la cláusula de la escala móvil de salario, es decir, que el salario se vaya ajustando automáticamente a medida que aumenta la inflación”, una lucha que los convertiría inmediatamente en referencia para las decenas de pequeñas luchas salariales que actualmente se mantienen dispersas por el país.

Es fundamental que también en este aspecto, la masa de trabajadores eléctricos sea capaz de avanzar más allá de lo que las direcciones sindicales imponen como límite para negociar de espaldas a la gran masa laboral un contrato colectivo insuficiente.

El paro del sector eléctrico por la recuperación salarial en medio de la más feroz y agobiante crisis económica, abre una importante oportunidad para que se discuta democráticamente mediante asambleas en cada lugar de trabajo, la necesidad de imponer la escala móvil de salarios mediante la movilización, la recuperación de los sindicatos para llevar las luchas hasta el final, para que la organización de los propios trabajadores decida cada paso de la lucha.







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