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A un año del crimen de Fernando Báez Sosa: los homenajes y la situación de la causa

Hace un año el joven era atacado en Villa Gesell, donde murió luego de una golpiza recibida afuera de un boliche. Se realiza un homenaje en esa ciudad. Los rugbiers siguen detenidos. Cómo sigue la causa.

Lunes 18 de enero | 10:25

El caso es conocido. La noche del 18 de enero de 2020, Fernando Báez Sosa, un joven de 18 años, caminaba con sus amigos dentro del boliche Le Brique. Un hecho intrascendente generó la reacción de un grupo de jóvenes que jugaban rugby en clubes de Zarate, provincia de Buenos Aires. Siguieron a Fernando hasta fuera del boliche y lo golpearon hasta matarlo.

El caso conmovió la sociedad el pasado verano. Los medios lo tomaron no solo para contar los pormenores del hecho y la causa, sino también para plantear distintos debates sobre las causas de la violencia y cuál debía ser la pena.

El debate sigue. También el dolor de la familia del joven y sus amigos, que reclaman "Justicia para Fernando" antes de comenzar el juicio previsto para este año.

Homenajes

Este domingo, sus padres Graciela Sosa y Silvino Báez, participaron de una jornada de colecta solidaria que se organizó en su memoria en el Parque Rivadavia, en el barrio de Caballito. Hasta allí llegaron centenares de vecinos con alimentos no perecederos, útiles escolares y ropa que luego serán entregados a la Organización No Gubernamental (ONG) "18 de enero".

Este lunes a las 18 horas, vecinos, turistas y amigos y conocidos de Fernando Báez Sosa, asesinado a golpes y patadas a la salida de un boliche en pleno centro de Villa Gesell, realizarán un acto en el lugar donde fue asesinado hace un año y, luego, una misa.

Será en la puerta del boliche "Le Brique", en avenida 3, entre avenida Buenos Aires y Paseo 102, en pleno centro de Villa Gesell.

Su familia se reunió hace pocos días con el presidente Alberto Fernández.

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La causa

El juicio por el crimen se llevará a cabo este año, con ocho de los diez rugbiers sentados en el banquillo de los acusados.

En noviembre pasado la fiscal Verónica Zamboni presentó ante el juez David Mancinelli, a cargo del Juzgado de Garantías de Villa Gesell, la requisitoria de elevación a juicio contra los ocho imputados, todos jugadores de rugby en el club Náutico Arsenal Zárate. El crimen fue calificado como "homicidio doblemente agravado por su comisión con alevosía y por el concurso premeditado de dos o más personas".

Ellos son: Máximo Pablo Thomsen (20 años), Ciro Pertossi (20), Enzo Comelli (20), Matías Franco Benicelli (21), Blas Cinalli (19), Ayrton Viollaz (21), Lucas Pertossi (21) y Luciano Pertossi (19). En cambio, Juan Pedro Guarino y Alejo Milanesi están libres pero involucrados en la causa, con un pedido de sobreseimiento por parte de la fiscal.

Tras estar detenidos en la comisaría de Villa Gesell y el penal de Dolores, desde el 13 de marzo se encuentran en la Alcaidía Penitenciaria número 3 de Melchor Romero.

El abogado Hugo Tomei, quien representa a los imputados, viene pidiendo el apartamiento de la fiscal por supuestas irregularidades en el proceso. Consultado por Página 12 sobre la acusación que pesa sobre ellos – que sus defendidos imputados “acordaron darle muerte” al adolescente y para lograrlo se organizaron – aseguró que “nadie quiso quitarle la vida a nadie. No hubo organización para matar”.

Lo cierto es que las imágenes y relatos de lo que sucedió esa noche generaron la indignación de la mayoría de la población. La actitud de los rugbiers en el momento en que asesinaron a Fernando hizo crecer la bronca social contra los autores del crimen de Gesell.

Sin dudas, se trataba de un crimen clasista, racista y reaccionario. Pero sobre esa base, los grandes medios de comunicación y múltiples sectores impulsaron una campaña crecientemente punitivista que exige o reclama un castigo brutal contra los rugbiers.

La misma incluyó los consejos de personajes conocidos por su discurso de mano dura, y hasta “consejos” sobre qué “castigos” podían recibir los imputados en las cárceles, que ahora los grandes medios descubrían como degradantes y “peligrosas”.

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En ese momento desde La Izquierda Diario se analizó el carácter del crimen y la violencia clasista que había detrás, pero también se alertaba contra la lógica de “comámonos a los caníbales”. Como escribía nuestro columnista Octavio Crivario en esos días, “comprendemos y sentimos, claro está, el dolor de los amigos y familiares de Fernando, porque acompañamos a esa juventud que sufre la discriminación en los boliches, por color de piel, o lo que sea. Pero que como socialistas, que buscamos cambiar de raíz esta sociedad de explotación y discriminación, no podemos estar a favor de la pena de muerte o de la tortura, ya sea estatal o “privada”. Las cárceles, la Justicia y la Policía son instituciones que están para defender a los poderosos, a los dueños de las cosas. Todo deseo de castigar con penas durísimas al crimen de Fernando, basado en muchos casos en la enorme bronca por un asesinato tan cobarde, no terminará más que en una ilusión: el Estado se fortalecerá para condenar a los de abajo y sostendrá su impunidad hacia los que detentan el poder. Así será hasta que derribemos al capitalismo”.

Seguramente el inicio del juicio volverá a captar la misma atención y volverá sobre los mismos debates.







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