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Red Internacional

El 9 de septiembre de 1947 fue sancionada la Ley de voto femenino. Un breve recorrido de la historia de su conquista. Y las peleas del movimiento de mujeres y diversidad hoy, que el Frente de Izquierda Unidad acompaña y llevará dentro del Congreso.

Jueves 9 de septiembre | 12:33

El 9 de septiembre de 1947 fue sancionada la Ley de voto femenino en Argentina. Se estableció el derecho y la obligación de votar a las mujeres mayores de 18 años y su derecho a candidatearse para la función pública. 35 años antes, se había promulgado la Ley de voto "universal", secreto y obligatorio, que dejaba atrás el voto calificado, habilitando la participación popular, pero continuaba negando los derechos políticos a las mujeres.

El voto femenino fue anunciado por Eva Perón, en un discurso en la Plaza de Mayo, donde presentó esta conquista como fruto exclusivo del peronismo. Sin embargo, entre 1919 y 1942 se habían presentado más de veinte proyectos. Fue la oleada feminista de principio del siglo XX, la que abanderó la lucha por los derechos políticos para las mujeres. La lucha de las mujeres trabajadoras por sus condiciones de vida y explotación, quienes ni siquiera disponían de potestad legal, tuvo su protagonismo particular dentro de un naciente y combativo movimiento obrero. Y confluyó con la pelea de sufragistas y proyectos socialistas.

La primera mujer que votó en la Argentina fue la médica Julieta Lanteri, en 1911. Entre arduos debates, el juez que actuaba en su causa dictaminó que no podía negarle los derechos consagrados por la Constitución para toda la ciudadanía, que no excluía expresamente a las mujeres. Luego, el régimen político de entonces, terminó sancionando una ordenanza que prohibía el voto femenino, con el argumento de que era necesario el registro en el servicio militar. Lanteri buscó enrolarse y fue el propio ministro de Guerra y Marina quien terminó negando su incorporación.

En la personalidad Julieta Lanteri podemos ver las poderosas fuerzas sociales que irrumpieron a principio del siglo XX. La clase trabajadora protagonizaba sus primeros combates y huelgas, construyendo desde abajo, en esa experiencia, las primeras asociaciones sindicales. Y las mujeres de los sectores medios, las profesionales e intelectuales -confluyendo también con las mujeres trabajadoras- retomaban una tradición de lucha por sus derechos políticos, que había nacido con la Revolución francesa. Lanteri denunció las condiciones de terribles de explotación que sufrían mujeres y niñas, y cruzó al poder de la Iglesia católica y su opresión sobre la vida. Se unió a la lucha de las mujeres trabajadoras: junto a la socialista Carolina Muzzilli acompañaron la pelea de las obreras gráficas que, luego de conquistar su convenio colectivo, ampliaron su organización para apoyar a otras trabajadoras en su lucha por derechos laborales.

Para el momento de la sanción de la Ley del voto femenino, Eva Perón, quien se había sumado a la defensa del sufragio recién en 1947, planteaba: “Tenemos, para conquistar y merecer lo nuestro. Tres bases insobornables, inconmovibles. Ilimitada confianza en Dios y en su infinita justicia, en una patria incomparable a la cual amar con pasión y en un Líder al que el destino modeló para enfrentar victoriosamente los problemas de la época, el General Perón”. Afirmaba, además, que las mujeres eran “la columna básica del hogar”. De esta manera, el peronismo se apropió de una lucha social y política que le era ajena, y que encausó en los estrictos límites de su régimen político, caracterizado por el control estatal de los sindicatos y limitando el rol de la mujer dentro de la familia y el hogar, como siempre planteó la Iglesia católica.

Las luchas de hoy

Hoy en día, en la Cámara de diputados las mujeres ocupan poco más del 40% de las bancas. Las elecciones legislativas de este año, que comienzan con las PASO del próximo domingo, se dan a cuatro años de la sanción de la Ley de paridad de Género (Nº 27.412), que estableció que las listas deben estar formadas 50% por varones y 50% por mujeres. En aquel momento Myriam Bregman quien hoy encabeza la lista del Frente de Izquierda Unidad en Ciudad de Buenos Aires, planteó con firmeza que el 50% no podía ser un techo, sino que debía ser un piso.

Esta ley, al igual que la conquista del derecho al aborto y otras que se promulgaron en los últimos años, son producto de la lucha social y política del movimiento de mujeres y diversidades, que irrumpió con mayor fuerza y participación desde el año 2015, atravesando fronteras internacionales. En Argentina, estas batallas continúan dándose contra la oposición de la Iglesia católica y evangélica y contra la negativa de sectores anti-derechos presentes en las alianzas político-electorales de todos los partidos del régimen. Aunque el presidente Alberto Fernández, declaró estar dándole "fin al patriarcado", tras la sanción de la ley del aborto, la matriz patriarcal del Estado y la desigualdad social del régimen capitalista, que afecta doblemente a las mujeres y a la diversidad, continúa en pie.

El Frente de Izquierda Unidad, es la única alternativa independiente, libre de anti-derechos y repleta de candidatas mujeres, de la diversidad y trabajadoras, que busca llevar dentro del Congreso, las luchas en las calles y desde ahí, amplificarlas y fortalecerlas. Además del planteo de terminar con la precarización laboral y la desocupación, que afecta en mayor medida a las mujeres, repartiendo las horas de trabajo. Y la firmeza de arrancar la implementación efectiva del cupo laboral travesti/trans. Con las bancas que conquiste la izquierda, se continuará luchando por el proyecto de ley de un Plan Integral Contra la Violencia de Género . Como así también, por el acceso a la vivienda para la mayorías populares, que tuvo a las mujeres más pobres, como protagonistas de la lucha por tierra para vivir. Solo ellas y ellos, serán garantía de rechazar las imposición del FMI, con sus planes de contra-reforma laboral y ajuste hambreador, cuando las demás coaliciones quieran votar el pago de la fraudulenta deuda externa en el Congreso.

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El patriarcado va unido como la sombra al cuerpo al capitalismo y hay que enfrentarlo en las calles, dice Myriam Bregman. Por eso, la pelea estratégica de las feministas socialistas, es por un Gobierno de las trabajadoras y los trabajadores, en ruptura con el capitalismo, que solo podrá conquistarse con la movilización revolucionaria de millones.




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