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Red Internacional

El criminal nazi responsable del exterminio de miles de judíos durante la Segunda Guerra Mundial, ingresó al país en 1950 durante el gobierno de Juan Domingo Perón y fue contratado por Mercedes Benz, instalada en Argentina en 1951. El presidente de la automotriz en ese momento fue Jorge Antonio, mano derecha del General.
Durante años la historia oficial fue que Eichmann había sido capturado por el Mossad en Buenos Aires, pero la realidad es otra.

Miércoles 11 de mayo | 11:00

Un día como hoy pero de 1960, uno de los criminales nazis más temidos fue capturado en Buenos Aires. El Mossad, servicio de inteligencia israelí, se adjudicó haberlo detenido, pero otras fuentes que investigaron los vínculos del criminal y su rol de doble agente, aseguran que esta versión es falsa.

Los nazis en Argentina

Adolf Eichmann es uno de los criminales nazis que ingresaron al país durante el gobierno de Perón. Buscando impunidad se refugiaron en el país, mientras el poder político hacía la vista gorda e incluso les daba cobertura.

La empresa Mercedes Benz se instaló en Argentina en 1951 durante el gobierno de Perón y el presidente de la multinacional alemana en ese momento era Jorge Antonio, su mano derecha. Antonio fue enfermero del Colegio Militar hasta 1942 y cuatro años más tarde fue designado coordinador del Primer Plan Quinquenal.

En 1951, la casa matriz de Mercedes lo designó como presidente de su filial argentina y luego otras grandes industrias germanas como Deutz, Thyssen, Siemens y Krupp requirieron sus servicios.

Mercedes Benz tenía entre su personal jerárquico a miembros del régimen nazi. En una entrevista, el mismo Jorge Antonio no se sonrojó al reconocer que: "a la planta de Mercedes Benz, entró un montón de gente, entre ellos Adolf Eichmann". Con el nombre falso de Ricardo Klement, permaneció en la automotriz hasta ser capturado en 1960.

Este Teniente Coronel de las SS nazis, fue responsable directo del genocidio en Polonia y del transporte de deportados a los campos de concentración alemanes, durante la Segunda Guerra Mundial. Eichmann escapó a Argentina donde vivió entre 1950 y 1960, hasta que fue descubierto. Él no era el único miembro de las SS que "trabajaba" en la planta de Mercedes Benz. "Todo el mundo sabía perfectamente que era Adolf Eichman y figuró en la Mercedes Benz como Adolf Eichman desde 1949 hasta que lo detuvieron, en 1960”, aseguró Antonio. También dijo que el pasado de Eichman era horrible pero “era la guerra y él no hacía más que cumplir órdenes”. Obediencia debida, como le dicen.

Tantas "coincidencias" en su suerte para los negocios y sus opiniones sobre el genocidio nazi, dejan a la luz que Antonio fue un nexo entre Perón y la gran industria alemana, que amparó criminales hasta donde pudo.

La captura de Eichmann en Buenos Aires

Durante años el servicio de inteligencia israelí, el Mossad, se atribuyó la captura de Eichmann y esta fue la versión oficial sostenida tanto por Argentina como por otros países. Pero lo cierto es que distintas investigaciones echaron por tierra la versión.

Los detalles su captura nunca fueron del todo aclarados. Lothar Hermann, un sobreviviente de Dachau que fue un campo de concentración nazi ubicado a 13 km al noroeste de Múnich, aseguró haberlo descubierto en la localidad bonaerense de Olivos, donde varios criminales se alojaron tras escapar de Alemania.
Una investigación realizada por sus propios familiares confirma esta versión, que durante décadas se mantuvo oculta por los gobiernos de los distintos países y por el espionaje internacional.

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La periodista y realizadora Gaby Weber, quien realizó “Milagros no hay”, film basado en la historia de los trabajadores detenidos y desaparecidos de la Mercedes Benz Argentina durante la última dictadura militar, realizó un documental en el que volvió a relacionar la historia alemana con la de nuestro país, alrededor de Adolf Eichmann.
En este material llamado “Desinformación (la deseada búsqueda heroica del Mossad)”, desmiente la versión oficial sobre su captura.

Weber muestra en ese documental, a través de entrevistas y del análisis de archivos desclasificados del Estado alemán, como no fue responsabilidad del servicio de inteligencia israelí (Mossad) la captura de este criminal nazi, del que llamativamente se oculta su nacionalidad. Weber revela que Eichmann no tenía nacionalidad alemana sino israelí y que tenía, además, muy buenas relaciones con el sionismo tanto en Alemania como en Argentina, donde había escapado luego de la caída del régimen nazi. Es por eso que el gobierno de Frondizi lo envía a Jerusalén, donde es juzgado y ejecutado con el objetivo de evitar que hable.

Según denuncia la periodista, Eichmann “era un doble agente que trabajaba para el Mossad y en aquella época el gobierno israelí negoció amablemente con el gobierno alemán un crédito para su central nuclear Dimona. Mientras el Mossad aún mantiene secretos sus archivos sobre Eichmann, oficiales de la inteligencia israelí publicaron su versión de los hechos y los periodistas los copiaron sin investigar si está versión es real o una mentira”.

Asimismo, jugó un rol importante, ligado al sionismo alemán, en promover la salida de judíos alemanes hacia Palestina poco tiempo antes del Holocausto, cuestión fundamental para el aumento exponencial de la población de colonos judíos en territorio palestino, parte clave de la creación del Estado de Israel.

Como publicamos en este diario, el documental traza, a través del análisis de muchísimos archivos y documentos que hoy son públicos, la relación que existía entre el nazismo y el sionismo, tanto en Alemania como en Argentina. Demuestra con documentos contundentes que no fue el Mossad quien capturó a Eichmann, revela con testimonios de sus familiares la identidad de quien sí lo denunció al reconocerlo, y denuncia el silencio de la DAIA quien fue quien recibió la información.

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Eichman es uno de los tantos criminales nazis y del fascismo que encontraron en Argentina el amparo estatal para sostener su impunidad. De hecho, la misma Mercedes Benz, en mayo de 1960 designó a William Mosseti, un ex agente de Mussolini y hombre del servicio de la Standart Oil, quien asumió unos días antes de la desaparición de Eichmann.

La complicidad estatal con los genocidas vuelve a salir a la luz.

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