CORRIENTES

A 16 años de la represión al puente del “correntinazo”

Por decisión del por entonces ministro del interior Federico Storani, la Gendarmería nacional, escribía una nueva página de sangre en su historia. Con una salvaje represión desatada sobre el pueblo correntino, que reclamaba Dignidad sobre el Puente General Belgrano, la Alianza asesina encabezada por Fernando de la Rúa, tuvo su bautismo de fuego con la muerte de dos jóvenes y decenas de heridos.

Alberto Tajano

Corresponsal LID | NEA

Jueves 17 de diciembre de 2015 | 17:48

Llegaba el fin de la etapa menemista, y gran parte de la población depositaba sus esperanzas en la Alianza encabezada por Fernando de la Rua, quien desde los spots de campaña proponía “dejar atrás el miedo”, e iniciar un camino de alegría para construir “un pueblo feliz”. La enorme crisis lo recibió sin embargo con un clima convulsionado en la provincia de Corrientes, y un acampe en la Plaza central, rebautizada ya “Plaza de la Dignidad”, allí ciento de familias de trabajadores “Autoconvocados” se movilizaban al Puente que une la provincia con Chaco, para reclamar salarios atrasados, y una serie de reivindicaciones sociales.

Pero la decisión desde Nación ya estaba tomada, enviar una intervención a la provincia, no sin antes allanar el escenario de protestas a fuerza de gases lacrimógenos, camiones hidrantes y francotiradores, de paso, desarrollar un disciplinamiento social que atemorice otros alzamientos populares. Se desató entonces sobre los manifestantes que mantenían un acampe de hace ya varios días en el mismo viaducto, una salvaje represión, tal como fue planificada, de madrugada y de manera sorpresiva, pero de la misma manera fue sorpresiva la resistencia al desalojo, que encontró ya en las primeras horas del día, una enorme resistencia de los autoconvocados, rodeados de la solidaridad de cientos de correntinos, en su mayoría jóvenes que se llegaban desde las barriadas más humildes a “aguantar” la represión en la base del Puente. Para dos de esos jóvenes fueron las balas de plomo.

Federico Storani, que se consideraba “progresista” en un reportaje poco antes de ocupar el cargo, defendió luego al brazo represor con la fórmula, “fueron infiltrados y provocadores”, argumentando que esa fuerza, no utiliza municiones calibre 22 largo, como las que mataron a Francisco Escobar (25) y Mauro Ojeda (29). Similar argumento utilizado años después por Aníbal Fernández para mandar a reprimir y matar a Kosteki y Santillán en el Puente Pueyredón.

2 muertos y 38 heridos, 18 de ellos con arma de fuego, el comandante Ricardo Chiappe a las órdenes del Gobierno nacional, limpiaba así el terreno para la intervención del Cordobés (radical-menemista) Ramón Mestre. El “progre” Storani trató de librarse de responsabilidades de la represión, pero sin denunciar a los responsables ni renunciar, sobre la muerte de los jóvenes, y como siempre lo hacen, acusaron a provocadores e infiltrados. Finalmente intervinieron la provincia y concedieron los fondos reclamados, pero sin dejar de demostrar todo el poderío de sus fuerzas represivas.

Para los que se esperanzaban con la democracia aliancista, con el cambio de política y los que creían que no iba a haber represión, en una semana, De la Rua mostro lo que se venia, fue la continuidad de la política económica y social del menemismo y la represión herramienta del poder económico a la hora de ajustar y defender sus intereses.

Hoy a 16 años, la causa por la Represión del Puente del 99 continúa estancada, ni desde el Gobierno de la provincia, ni desde el Municipio se propicia el debate, la Memoria y la reivindicación de aquella gesta, existe sin embargo ocultamiento y se ignora esta fecha, es que los principales responsables de la mayor crisis institucional de la provincia volvieron, y ocupan altos cargos, hasta hoy nadie respondió por esos crímenes en la Justicia, quedando todavía impunes.







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