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Red Internacional

El gobierno nacional y los gobernadores buscan profundizar la entrega de recursos con consecuencias devastadoras para el ambiente y la salud de las poblaciones. En contra de las quemas, del extractivismo y para conquistar la Ley de Humedales, la coordinadora BFS llama a movilizarse en todo el país.

Lihuen EugeniaRedacción Ciencia y Tecnología

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Jueves 25 de agosto | 13:22

Hoy 25 de Agosto es el aniversario de la conformación de Basta de Falsas Soluciones, la coordinadora que nuclea a activistas y organizaciones políticas y socioambientales en contra del extractivismo, y del gobierno nacional y los gobernadores que lo impulsan.

A dos años de su surgimiento en rechazo del acuerdo porcino, las políticas de entrega, saqueo y destrucción del ambiente no paran, al mismo tiempo que empeoran las condiciones de vida de las mayorías populares.

En estos días, las quemas del delta del Paraná están tapando con humo ciudades enteras. Se sabe que detrás de las mismas no hay ningún distraído: cada vez son más frecuentes los incendios forestales producto de la crisis climática y de los focos intencionales, que son provocados en beneficio del sector ganadero, agrícola e inmobiliario. Hace unos pocos meses, los incendios en Corrientes, que afectaron a más del 12 % de la provincia, ya habían mostrado este crimen socioambiental y la complicidad de los gobiernos con los dueños de la tierra.

Asimismo, los intentos de avanzar con la exploración de hidrocarburos en el mar tienen a las asambleas costeras bonaerenses en estado de alerta. A pesar de que ya se pronunciaron con un fuerte rechazo en la movilización que se conoció como el “Atlanticazo”, en defensa de la vida marítima y costera, la organización continúa para frenar cualquier intento de retomar el proyecto de plataformas petroleras offshore.

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Ante esta situación, desde Basta de Falsas Soluciones llaman a organizarse y tomar las calles nuevamente en una gran jornada en todo el país. Plantean la importancia de la coordinación de las diferentes luchas contra las quemas, los incendios intencionales, el agronegocio, la minería contaminante, el fracking petrolero y la exploración marítima de hidrocarburos, y la necesidad de unir fuerzas para conquistar la Ley de Humedales.

En CABA, convocan a movilizarse desde Callao y Corrientes hasta Congreso y en la ciudad de La Plata en Plaza Moreno a las 17 h.

Así no se puede vivir

Asfixiados por el humo, las vecinas y vecinos de Rosario, San Pedro, Campana, comenzaron a juntarse en asambleas con el objetivo de organizar un plan de lucha contra las quemas, que incluyó cortes en el puente Rosario-Victoria. Próximamente se preparan nuevas asambleas y acciones para el 3 y 4 de septiembre. Votando a mano alzada, discuten los pasos a seguir.

Las maestras de escuelas rurales cuentan cómo son fumigadas a pocos metros. Las y los trabajadores de la salud ven las consecuencias en sus pacientes: problemas respiratorios, en la piel, cáncer. Las y los científicos de CONICET tienen cientos de trabajos sobre los problemas ambientales, económicos y sociales de la "sojización". Los productores se han visto afectados, no solo los pequeños sino también los medianos, por la concentración de la tierra a raíz del boom sojero, con el cual aparecieron nuevas formas de arrendamiento y explotación.

Sin embargo, los grandes ganadores quieren más. Piden alivios fiscales y beneficios de todo tipo, mientras se ajusta a las mayorías populares. El agropower y las transnacionales de biotecnología piden privatizar las semillas y quieren expandir aún más la frontera agrícola con el trigo transgénico, utilizando agrotóxicos aún más peligrosos de los que ya son moneda corriente.

Del mismo modo, mientras se prepara el tarifazo para los hogares, una sola mina consume más energía que toda la provincia de San Juan. Pero también para las mineras se preparan rebajas impositivas, a pesar del escándalo de la subfacturación de litio, y cuando las comunidades rechazan esta actividad contaminante que cuesta nada más ni nada menos que el agua, son reprimidas como se vio este año en Catamarca.

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En el extremo opuesto, la mitad del país se hunde en la pobreza y se siguen recortando las partidas sociales, en el momento en que un millón de niñas y niños comen solo una vez al día y una nena murió con signos de desnutrición en la ciudad más rica del país.

A nadie le escapa que los incendios tienen el objetivo de expandir la frontera agrícola-ganadera. Se multiplican los desastres ecológicos y sanitarios mientras la Ley de Humedales consensuada por más de 200 organizaciones, sigue siendo cajoneada para que avancen sin problemas el agronegocio, la minería extractivista y la especulación inmobiliaria. El oficialismo presentó un proyecto propio a medida de estos intereses, que es fuertemente rechazado por las comunidades, asambleas y organizaciones socioambientales que defienden los humedales.

En el avance de extractivismos de todo tipo no hay grieta entre el gobierno peronista y la oposición de derecha. Massa anunció más extractivismo para cumplir con el pago de la fraudulenta deuda con el FMI, pidió más beneficios a las mineras, esas que subfacturan, y tiene una mesa especial con las patronales agrarias que especulan con las silobolsas de soja, el monocultivo estrella de las exportaciones, que se produce envenenado con agrotóxicos los territorios y dejando decenas de pueblos fumigados a su paso. Esos que mandan a quemar y fumigar, son los mismos que especulan con las silobolsas, los mismos que Massa privilegia con el llamado “dólar soja”, y aún así escatiman para sacar una mejor tajada, presionando por una devaluación.

Aumentan las actividades extractivas para pagarle al FMI y el FMI viene a “ordenar” la economía para profundizar el saqueo de nuestros recursos.

El modelo de agronegocio que funciona desde los 90 a esta parte con la introducción de agrotóxicos, es sufrido y denunciado desde diferentes sectores. Las consecuencias de este modelo son conocidas desde diferentes perspectivas, cada sector ve una parte pero cuando se juntan y se organizan, las y los trabajadores y el pueblo pobre pueden ver la imágen completa.

Como dicen Julia Tessio e Irene Gamboa: "El agropower no sólo está en la tierra. Es una enorme red que llega a los puertos, las aceiteras, las cerealeras. Hay que nacionalizarlas y ponerlas bajo gestión de sus trabajadores para que se pongan a disposición de los 17 millones que viven bajo la línea de la pobreza en la Argentina gobernada por el Frente de Todos y el FMI. En este sistema los empresarios del campo deciden todos los días sobre la vida de toda la población y el medio ambiente. Esto sólo se puede modificar con medidas de fondo, con una planificación de la economía racional, democrática y en armonía con el medio ambiente, algo que solo podría conquistar duraderamente un gobierno de los trabajadores, las trabajadoras y el pueblo pobre."

Detrás de cada concesión del gobierno hay intereses concretos, pero en la vereda de enfrente, se muestran ejemplos de que otra vida es posible.

Una salida de otra clase

Desde las bancas del Frente de Izquierda Unidad se estuvieron realizando audiencias públicas para expresar las diferentes luchas socioambientales. En la legislatura bonaerense se escucharon los reclamos de pueblos fumigados, de las asambleas costeras, de las ciudades del conurbano contaminadas, de las y los trabajadores docentes, fabriles y de la salud, y de la juventud que denuncia los acuerdos de las universidades con las empresas extractivistas. En el Congreso Nacional se pidió urgentemente por el tratamiento de la Ley de Humedales.

Pero como expresó Myriam Bregman, la lucha es en las calles y por eso llamó a redoblar la movilización en la jornada plurinacional de Basta de Falsas Soluciones. Resulta imprescindible la coordinación de las diferentes luchas contra las quemas, los incendios intencionales, el agronegocio, la minería contaminante, el fracking petrolero y la exploración marítima de hidrocarburos, y la necesidad de unir fuerzas para conquistar la Ley de Humedales.

En las asambleas contra las quemas se menciona repetidas veces el ejemplo de Chubut como el camino a seguir. El Chubutaguazo con masivas movilizaciones le frenó la mano a Arcioni y Fernández, y fue en el momento en que la clase trabajadora entró en escena con el paro de portuarios, marítimos y navales cuando finalmente entendieron que No es No y se logró la derogación de la ley de zonificación minera.

La clase trabajadora junto a los sectores populares no solamente puede triunfar en poner un freno al saqueo, también son quienes tienen en sus manos la posibilidad de reconvertir la producción como muestran, en una escala aún pequeña, las y los trabajadores de la fábrica recuperada Madygraf, que funciona hace 8 años bajo gestión de sus trabajadores.

La gestión obrera ya había mostrado su potencialidad al poner la fábrica al servicio de las necesidades de la mayoría, produciendo y repartiendo más de 150 mil cuadernos a escuelas de todo el país y, al comienzo de la pandemia, reconvirtiendo parte de su producción para la elaboración de sanitizante de alcohol y mascarillas.

Hoy en día, producen bolsas de papel como un sustituto a las contaminantes bolsas de plástico y recientemente incorporaron paneles solares, para acompañar el proyecto general de transición energética que la fábrica viene implementando a través de un Sistema de Gestión de la Energía, con el cual durante un año han logrado reducir en un 60% la factura de luz. Asismismo, lanzaron un curso de capacitación en energías renovables, con el que buscan aportar en la salida de puestos laborales.

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La lucha por el ambiente es una bandera de la gestión de Madygraf porque, en palabras de Agustín Bustos, joven obrero que impulsa la reforma energética: “Entendemos que la contaminación y el cambio climático si bien afectan a toda la sociedad, más afectan a la clase trabajadora y los sectores populares”. Por eso, también han abierto sus puertas a encuentros con otros sectores ambientalistas, para poner en pie una alianza que resulta estratégica para pensar otra relación con el ambiente.

En este sentido, desde Basta de Falsas Soluciones plantean que además de denunciar el proyecto de país extractivista, es fundamental pelean por otro modelo productivo, en el que “las comunidades y les trabajadores podamos decidir en base a nuestras necesidades y en armonía con la naturaleza”. Y desde la agrupación ambiental Alerta Roja, agregan que "es la relación del sistema capitalista con la naturaleza lo que está llevando a esta crisis climática", por eso, además de acompañar todas las luchas socioambientales, son anticapitalistas, porque "peleamos por otro tipo de sociedad, sin clases sociales, y que no esté basada en el lucro, sino en una planificación racional y sostenible con la naturaleza".




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