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Red Internacional

A poco de cumplirse un nuevo aniversario del golpe cívico militar del 76, la historia de lucha de los obreros de esta alimenticia (actual Mondelez) continúa vigente con las banderas en alto para marcar el camino a las nuevas generaciones.

Javier HermosillaObrero de Mondelez Pacheco

Sábado 20 de marzo | Edición del día

La represión genocida llevada adelante por los militares fue planificada en conjunto con las grandes empresas contra la organización y lucha de la clase trabajadora. La actual Mondelez (ex Kraft-Terrabusi) integra la lista -junto a otras patronales del cordón industrial de la Zona Norte del Gran Buenos Aires- de empresas que tienen obreros desaparecidos en sus plantas.

Los trabajadores de la ex Terrabusi, emblemática alimenticia ubicada en Gral. Pacheco, durante los años 70 formaban parte de las coordinadoras interfabriles donde también se organizaban junto a obreros de Ford, Alba, Astarsa, Mestrina entre tantas otras. Junto a las Coordinadoras de zona sur y oeste agrupaban a más de 130.000 trabajadores. Esos mismos trabajadores, mientras la represión militar y paraestatal se venía cobrando la vida de cientos de activistas obreros, fueron protagonistas de las marchas de junio y julio de 1975 contra el Plan Rodrigo y la primera huelga general contra el gobierno de Isabel Perón, López Rega y la represión paraestatal de las patotas de la Triple A. Obreros de Terrabusi habían marchado con los contingentes de Ford, Alba, Matarazzo, Astarsa, Mestrina, Fanacoa, Wobron, encabezando alrededor de 10.000 mil obreros de la zona.

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Por aquellos días en que los dueños de la fábrica conspiraban el golpe, los obreros de Terrabusi buscaban coordinarse con los de Stani y otras empresas del sector. El pliego que unía a los activistas incluía "aumento salarial, por mejores condiciones de trabajo y en nuestra propia defensa" (Avanzada Socialista, 2/76).

Las protestas de 1982, que llevaron a la rebelión de los 6000 obreros de la planta Pacheco, quedaron grabadas a fuego por muchos obreros de Terrabusi, quienes denunciaban "las condiciones de superexplotación. El conflicto salió de abajo, por medio de los compañeros que veían que el sueldo no alcanzaba", relataban. El movimiento obrero organizado llevaba adelante una enorme pelea contra quienes buscaban implementar un saqueo histórico a sus condiciones de vida, y por una salida política distinta para las grandes mayorías, peleando por su independencia política de clase

Fabricas militarizadas, obreros desaparecidos

El jueves 24 de marzo de 1976 muchas fábricas de la zona amanecieron con la presencia de militares. Los gerentes ya tenían preparadas las listas de activistas.

“Este establecimiento modelo no escapa al cuadro general de la zona de Pacheco, lo que se ve agravado por su proximidad con la planta Ford. Algunos de sus delegados integraban la Coordinadora de Gremios, siendo los restantes y gran parte de las bases arrastrados por el criterio de los principales activistas zonales con el resultado de medidas de fuerza y constantes conflictos” expresa el Legajo 16.791, según un informe de la Delegación Tigre de la Secretaría de Inteligencia de la Policía de Buenos Aires (SIPBA) a principio de 1976.

Susana Ossola de Ferrarese era una joven obrera de Terrabusi de 23 años que estaba embarazada al momento de su secuestro y Juan Esteban Ferreyra era delegado de la planta, cuando fueron desaparecidos entre abril y mayo de 1976; un año más tarde le tocaba a Carlos Eduardo Becker.

Estos jóvenes eran parte de una generación de trabajadores que protagonizaban un proceso de radicalización política que comenzaba a cuestionar un sistema decadente con el objetivo de cambiar todo de raíz, peleando en ese momento contra los planes de explotación de la empresa y el gobierno.

Los restos de Susana que habían sido enterrados en el cementerio de Boulogne como NN, fueron finalmente identificados en agosto de 2017, después de 41 años, lo que demuestra la impunidad garantizada por todos los gobiernos a los responsables del genocidio. Juan Esteban y Carlos aún continúan desaparecidos, mientras la inmensa mayoría de los represores de la comisaría 1ª de Tigre y de Campo de Mayo, los centros clandestinos donde estuvieron detenidos trabajadores de Terrabusi, hoy permanecen impunes.

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Dictadura patronal

La planta de Kraft en Pacheco, es una de las más grandes fuera de los Estados Unidos. La construyeron los primos Carlos Reyes Terrabusi y Gilberto Montagna, herederos del control de la compañía. En febrero de 1976, como presidente y fundador de la Coordinadora de Industrias de la Alimentación, Montagna lideró el lockout patronal que generó un desabastecimiento de productos masivos previo al golpe genocida. Hacia el final de la dictadura, el líder de la COPAL ganaba como director unas 50 veces más que sus obreros, mientras en las líneas de producción de la fábrica de Pacheco se trabajaba como en un cuartel, con controles hasta en los baños y militares con los fusiles en mano.

En los años 80, el empresario pasó a conducir la Unión Industrial Argentina, y ya durante el menemismo vendió los establecimientos modelo Terrabusi a la estadounidense Nabisco por 360 millones de dólares, para que más tarde fuera a absorbida por Kraft. Los viejos dueños dejaron el negocio y Montagna se dedica hasta hoy al millonario negocio de la soja y a la cría de caballos de raza. Las multinacionales supieron asentarse en el sector alimenticio, sin perder las tradiciones de sus predecesores: así eligieron al ex Secretario de Agricultura de Videla, Jorge Zorreguieta, como presidente de la COPAL.

No es un 24 de marzo más. ¡¡Salgamos a las calles!!

Los planes económicos impuestos por la dictadura empobrecieron a todo el pueblo trabajador. Más de cuatro décadas después, el empresariado que junto a los militares y la cúpula de la Iglesia perpetraron el golpe, aún siguen gozando de impunidad, y son quienes siguen adueñándose de todo, con la pretensión de arrancarle toda conquista a la clase obrera que supo lograr con lucha y organización.

Los trabajadores y trabajadoras de la zona norte, lucharon durante años contra las patronales y los dirigentes sindicales que defienden sus intereses.
En 2009 los obreros y obreras de Kraft/Mondelez fueron protagonistas de una enorme gesta obrera enfrentando los despidos que dejarían a 160 familias en la calle, y la represión del gobernador Scioli, durante la presidencia de Cristina Kirchner.

Esta pelea continúa hoy en las distintas luchas como vemos en una nueva oleada de conflictos como Arrebeef, Latam, Canning- Techint, los tercerizados del ferrocarril por el pase a planta, Hospital Larcade, los jóvenes de call center y apps de reparto, entre tantos otros, donde es necesaria la coordinación de todos estos sectores para enfrentar los planes de precarización y flexibilización de las patronales y la complicidad de las burocracia sindical.

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Después de un año de pandemia, mientras la crisis económica recrudece día a día, la prioridad del gobierno de pagar al Fondo Monetario se hace evidente cuando en el día que se cumplen 45 años de este genocidio de clase, el ministro de economía Guzmán, se sentara junto a la directora del organismo en miras de un acuerdo de reprogramación de deuda externa heredada por el macrismo y legitimada por el peronismo, sellando así un nuevo pacto de entrega hipotecando el futuro de miles, mientras recae la crisis sobre las espaldas del pueblo trabajador. La represión de la dictadura en los 70 era la respuesta a una vanguardia obrera organizada, hoy se mantiene incólume la maquinaria represiva para poder pasar el ajuste.

Por esto, este 24 M no da lo mismo quedarse en casa. Es necesario colmar las calles como se ha hecho históricamente contra la impunidad de ayer y de hoy por Memoria, Verdad y Justicia por los 30 mil. Se vuelve una tarea de primer orden continuar con la tradición de lucha de esa clase obrera insurgente, ese será el mejor homenaje.

30 mil compañeros detenidos desaparecidos PRESENTES!!

Susana Ossola de Ferrarese, Juan Esteban Ferreyra, Carlos Eduardo Becker, ¡¡PRESENTES!! Ahora y Siempre!!!




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