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Red Internacional
La Izquierda Diario

Para darles fuerza, hagamos una columna común de todas las luchas en curso en la marcha de repudio al golpe. Para empezar a discutir como coordinar. Para que cada reclamo o pelea no queda aislada.

Sábado 20 de marzo | 00:00
Por el 24 de Marzo y todas las luchas: marchar juntas para que cada una tenga más fuerza - YouTube

Como venimos reflejando en La Izquierda Diario, existe una oleada de luchas. Una de las más duras es la que están dando los obreros de Arrebeef, sus compañeras y el pueblo de Pérez Millán, que dio un salto tras la represión que sufrieron esta semana.

En estos sectores que salen a luchar, sobresalen también trabajadoras y trabajadores precarios, contratados y tercerizados que no quiere quedar en la cuerda floja en momentos donde puede largarse la tormenta y quedar totalmente a la intemperie.

Es lo que podemos ver con la persistencia de la lucha de los tercerizados del FFCC Roca, que amenaza contagiar a otras líneas. Ya llevan tres días de protestas.

La pelea de Latam, una lucha que el gobierno dio por muerta mientras dejaba a esa multinacional avanzar, aguó el festejo oficial que quería mostrar la reapertura del Aeroparque. Obviamente, la noticia fue también que los y las trabajadoras de Latam siguen peleando por su fuente de trabajo, hermanados con las y los tercerizados de Aerolíneas.

En Guernica sigue la pelea para que el gobierno cumpla con sus promesas de firmar actas que garanticen los lotes para las familias que lucharon. También sigue la pelea por vivienda de las y los vecinos de las tomas de los Ceibos y del barrio Nuevo Unión de Rafael Castillo.

Día a día, gran parte de la clase trabajadora se sigue empobreciendo. Millones de informales no recuperaron el trabajo perdido en pandemia, los cooperativistas siguen cobrando un salario social de 10.000 pesos, los movimientos sociales denuncian que los comedores no dan abasto, 6 de cada 10 pibes y pibas son pobres.

En Hey Latam de Rosario, que empezó ya a trabajar bajo forma de cooperativa, se da un ejemplo para enfrentar los despidos, las gestiones de los trabajadores. Es una de los tantos conflictos que se dan en la provincia de Santa Fe, donde también la docencia volvió a la huelga.

En Neuquén saldrán nuevamente a la calle el 24 de marzo, encabezados por los ceramistas que son atacados con una nueva amenaza a Cerámica Neuquén. Las gestiones obreras, se preparan para salir con sus reclamos, contra los desalojos, los tarifazos. Pero además la provincia vive un profundo proceso encabezado por trabajadores y trabajadoras de la salud autoconvocados, que rechazan el techo salarial y las condiciones que les quieren imponer.

En Mendoza el SUTE (docentes), los precarizados de Salud y los vitivinícolas siguen movilizados con sus reclamos salariales y contra los ataques que sufren. También sigue la defensa de la gestión obrera de La Terre que sigue enfrentando el fallo adverso y tiene que definir la Corte.

En el otro extremo del país, en Jujuy, la represión cae sobre los vecinos de Campo Verde, un barrio que defiende el derecho elemental de tener un espacio verde. Además, en el norte argentino, también se organizan en la UATRE que logra por primera vez un bono interzafra.

En Tucumán los autoconvocados de la salud siguen su pelea. Tanto allí como en Neuquén se organizan las interhospitalarias.

Las y los esenciales son protagonistas de luchas en otros lugares del país, como Santa Cruz, Santa Fe, el Hospital Larcade, la Clínica San Andrés, las jóvenes residentes, los hospitales porteños, entre tantos.

La docencia es otro de los sectores que se ha puesto de pie, con medidas en 14 provincias por “escuelas seguras” y mejores salarios ante la vuelta a las clases presenciales. Ya la asamblea de docentes de Tigre junto a familiares -que forman comisiones de Seguridad e Higiene- dio un paso ya votó participar de la marcha del 24 de Marzo.

En muchos de estas peleas, las mujeres están al frente. Docentes, aeronáuticas, enfermeras y médicas, rurales, telefónicas, gráficas, ceramistas, precarizadas y desocupadas que encabezan las peleas por tierra y vivienda, entre tantas otras. Muchas de ellas fueron protagonistas de la jornada del 8 de marzo contra la violencia de género, por tierra, vivienda y trabajo, por todos los derechos de las mujeres. Este 24 tienen otra cita en las calles.

Estas luchas deben unirse para ganar fuerzas. A nivel local, uniendo empresas de la misma rama, de la forma que mejor encuentren. Esa unidad es necesaria para romper el aislamiento al que las quiere condenar la burocracia sindical. Pero también para enfrentar cuando es necesario la represión, como la que cayó con fuerza sobre los obreros y el pueblo de Pérez Millán, que recibieron palazos y balas de goma de la Bonaerense de Kicillof y Berni.

El 24 de Marzo, aniversario del golpe genocida, un golpe que apuntó justamente a una clase trabajadora que había protagonizado grandes gestas en los años previos, es una oportunidad para unificar todas esas fuerzas. Para los momentos que vivimos y los que vienen, es fundamental mostrar la unidad de todos los sectores obreros y populares que están peleando. Eso tiene que verse en las calles.

En todas las grandes ciudades del país hay que organizar grandes columnas que muestren unidas a esas peleas en curso. Para que se conozcan, para que se unan y se fortalezcan entre sí. Cada una con sus carteles y sus demandas, en unidad. Columnas comunes en el aniversario del golpe de Estado que benefició a la misma clase que hoy nos ataca, el gran empresariado. Cada sector en lucha, cada compañero o compañera en lucha, o que se organiza, debe estar en la calle en esa columna.

No es lo mismo si no estás para denunciar allí lo que pasa, los ataques, las condiciones de trabajo, los despidos y atropellos y para que se conozca y se potencie tu lucha, la de tu lugar de trabajo y la de todos los que hoy están en la misma, enfrentando, a las patronales y a la burocracia, organizándose democráticamente, autoconvocándose.

Así empezaremos a tener la fuerza para luchar mejor por cada uno de nuestros reclamos y para terminar con esa subordinación que tienen los dirigentes sindicales hacia el Gobierno y los empresarios. Para impedir que la crisis la paguemos los trabajadores.




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