Juventud

20 minutos de break: la precarización de los call centers

Las empresas aumentan las ganancias mientras les jóvenes no llegamos a fin de mes. El Frente de Izquierda es la única alternativa que habla sobre esta realidad y propone que nos organicemos ahora para transformarla. Y vos, ¿te sumás?

Lunes 20 de mayo | 13:01

Precarización laboral y ganancia patronal

Los call centers, empresas tercerizadas que precarizan a la juventud, debido a su flexibilidad horaria son hoy la principal fuente de trabajo de estudiantes, madres solteras, e incluso de jefas y jefes de hogar que integran la nueva camada de desocupades. Esto lleva a que les trabajadores nos sometamos a condiciones laborales deplorables. Hacen el trabajo sucio de las empresas multinacionales y a su vez obtienen una buena tajada por ello. Entre ellas encontramos bancos privados, aseguradoras y todo tipo de servicios que se la llevan en pala a costa de nuestra explotación.

Les operadores somos les intermediaries entre el producto y el consumidor. Cumplimos la función de sostener el ciclo de consumo permanente y llenar los bolsillos de los patrones, mientras nosotres hacemos malabares para llegar a fin de mes. Al mismo tiempo, el básico de un operador registrado en blanco ronda los $15.000 tirando para abajo. Corren estos valores debido a que las tercerizadoras categorizan a sus empleades como personal “administrativo B”, que es la más baja, y no llegan a reconocernos ni siquiera bajo la de telemarketers, ya que que les costaría enormes cantidades de dinero. Sin contar que las comisiones están atadas a exigencias incumplibles y que se valen de maniobras para obligarnos a trabajar horas extras. De esta forma logran que una gran parte de les telefonistas no veamos ni un sólo peso de todo el excedente que generamos.

Por ese sueldo, soportamos casi 200 horas al mes pegados a una silla, con la vincha colgada, una “sonrisa telefónica” forzada, escuchando o insistiendo a los clientes para que nos compren algo. Contamos con alrededor de 25 minutos al día, cronometrados a reloj, para almorzar, ir al baño o a buscar agua; bajo la presión de alcanzar el objetivo diario si queremos conservar el empleo, con amenazas constantes de pedidos de informe, suspensiones y hasta despidos. Vemos entrar y salir compañeres cual objetos descartables. Así mismo hay muchos calls no registrados donde les operadores trabajamos solamente a comisión, sin un salario básico, desconociendo si vamos a recibir una paga al finalizar el mes.

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La juventud que no trabaja en call centers, cae en otros trabajos precarios como en comercios, comidas rápidas, restaurantes, entretenimiento, construcción, el cuidado de personas, o las pasantías universitarias en empresas privadas (que utilizan como excusa para pagarnos menos de lo que vale el salario mínimo). Somos 2.700.000 les jóvenes argentines de entre 16 y 24 años que trabajamos o buscamos empleo, de les cuales 550.000 estamos desocupades y 1.200.000 trabajamos en negro. En este tipo de trabajos, les jóvenes nos exponemos a un 50% más a accidentes o muertes laborales, como sucedió con Mechi Cantero en la papelera de Berazategui.

No tenemos por qué resignarnos, ¡organicémonos!

Somos les más precarizades, pero también somos el sector que no le debe nada a este sistema, que no tiene por qué resignarse a vivir de esta manera para siempre. Eso nos demostró la marea verde encabezada por estudiantes secundarias que salió a las calles a luchar por el derecho al aborto, les jóvenes universitaries que se pusieron de pie el año pasado en defensa de la educación pública con movilizaciones, asambleas masivas y tomas de facultades en todo el país, les jóvenes trabajadores metalúrgicos de Siam y de Electrolux que reciéntemente se enfrentaron a la patronal contra los despidos, o les trabajadores de “Rappi” que se organizaron y salieron a manifestarse cuando la aplicación efectuó una baja masiva, por mencionar solo algunos casos.

Cambiemos y los gobernadores cómplices del PJ y el kirchnerismo quieren que les trabajadores le paguemos al FMI una deuda que representa recortes en salud, educación, y un ataque a las conquistas en derechos laborales. Pero esa deuda no es nuestra y no tenemos por qué pagarla, como tampoco tenemos por qué esperar para enfrentar el ajuste que estamos viviendo. La organización y unión de los distintos sectores en lucha, como las mujeres, los estudiantes, jóvenes precarizados y trabajadores, es fundamental que derrotar al FMI, a Macri y los gobernadores. El Frente de Izquierda es la única alternativa política con referentes de la juventud precarizada como Noel Argaraz de Córdoba, Keila Zequeiros en Jujuy, y cuyo precandidato a presidente, Nicolás del Caño, propone terminar con el trabajo en negro y el pase a planta permanente de todos y todas. Te proponemos que te sumes a organizarte por estas ideas, por una salida de fondo para les trabajadores, y para que la crisis la paguen los empresarios, banqueros y especuladores. ¿Te sumás?

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