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Red Internacional

Un día como hoy pero del 2010 se aprobó la Ley de Matrimonio Igualitario y Argentina se convierte en el primer país en América Latina y el Caribe en conquistar este derecho, y en el número 15º a nivel mundial. Miles de matrimonios se celebraron pero la población LGTBI aún sigue peleando por la salud, la vivienda y la educación. ¿Cuáles son los límites de las leyes?

Tomás Máscolo@PibeTiger

Jueves 15 de julio | 08:37

"El frío siempre complica las cosas, en verano se está tan cerca, tan piel contra piel", empeiza un cuento de Córtazar. La noche en que se sancionó el matrimonio igualitario también hacía mucho frío pero no impidió que las calles del Congreso se llenen de gente. Con 33 votos a favor y 27 en contra, el Senado aprobó la Ley 26.618. La Ley de Matrimonio Igualitario fue un hecho por mal que le pesó a la Iglesia y los antiderechos.

Esta ley, pionera en Latinoamérica, cambió la vida de muchos. Algunos decidieron casarse y dar el "quiero"; otres no estaban obligados a hacerlo, pero tenían el derecho a decidirlo. Un derecho que fue arrancado en las calles y que le ganó a la "Guerra de Dios".

En primera persona

Carlos Alberto Barzani, es psicólogo y parte de la revista Topía. Estuvo en aquel momento pero también fue parte de la primer marcha del orgullo en el año 1992. "La discriminación y los prejuicios en el área familiar, laboral, institucional y político. Pero no todo eran libros, una idea primordial que nos unía era lograr el crecimiento y fortalecimiento de sus integrantes. Asimismo organizábamos actividades sociales, ya que considerábamos que esto era fundamental para el cumplimiento de este objetivo", recordó. Barzani marchó, y también concedió a La Izquierda Diario un recuerdo de aquella noche que para muchos no fue sacar a la calle los colores del arcoiris sino reafirmar que su manera de ser no era "desviada", "incorrecta" o "enferma".

Esa noche "la Guerra de Dios" fue declarada por el actual Papa, Bergoglio llamó a posicionarse contra el derecho a decidir de las personas LGTBI. Pero como escribió en estas páginas Celeste Murillo "la amenaza de destrucción de las familias no es tal. Ninguno de los artículos de la ley votada en 2010, antes o después, representaban un peligro para la familia. Si existe una fuerza efectivamente destructora de la mayoría de las familias, y todos los lazos de afecto y cuidado mutuo, es el funcionamiento de las sociedades actuales que corroe cualquier lazo humano en favor de las ganancias capitalistas. Lo único que hizo esa ley fue eliminar una discriminación que resultaba del prejuicio de que el matrimonio solo podía existir con un varón y una mujer".

Argentina es modelo de leyes a nivel mundial en este sentido, y esas son parte de nuestras conquistas. Sin embargo la crisis por la pandemia muestra que no hay igualdad para las personas que se reconocen dentro de la comunidad LGBTI, muy golpeada por la precarización del trabajo y de la salud.

Después de 11 años de movilización contra la discriminación se conquistaba la Ley de Matrimonio Igualitario, siendo Argentina el primer país de América Latina y el octavo en el mundo en conquistar este derecho. Hoy estamos buscando a Tehuel de la Torre un joven trans precarizado desaparecido el 11 de abril y seguimos luchando ante cada acto de homofobia y discriminación, y por la separación de la iglesia del estado. La pelea por acceso a la salud, educación y vivienda para todxs sigue siendo nuestras prioridad frente al ajuste del Gobierno que en vez de pensar en nuestras prioridades piensa en las del FMI.

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