Economía

Empresarios piden “menos trabas” y menos “presión fiscal” para aumentar la competitivad

Tiempo estimado 3:11 min


En el encuentro Democracia y Desarrollo organizado por el Grupo Clarín, pidieron menos intervención estatal y baja de impuestos para mejorar la performance económica.

Esteban Mercatante

@EMercatante

Miércoles 19 de noviembre de 2014 | Edición del día

Empresarios del sector automotor y de las industrias de alimentos y productos farmacéuticos reclamaron ayer “menos trabas” y “menor presión fiscal” para que la actividad fabril recupere su competitividad y pueda tener una presencia global. Fue en el último encuentro de este año del programa de seminarios Democracia y Desarrollo organizado por el Grupo Clarín, que se llevó a cabo como los anteriores en el Museo de Arte Latinoamericano de esta Capital (Malba).

La mesa de expositores estuvo integrada por Daniel Novegil, CEO de Ternium; Amancio Oneto, CEO de Molinos; Marcos Galperín, CEO de Mercado Libre; Manuel Sobrado, CEO del grupo Insud y Cristiano Rattazzi, presidente de Fiat Chrysler Argentina, y en ese marco se refirieron a “las oportunidades y los desafíos” para las industrias tradicionales y las emergentes.

Luego de Sobrado, quien pidió “construir cada vez más empresas argentinas globales” y abogó por “reglas claras”, Rattazzi se quejó porque la Argentina “no es normal, pero podría serlo, como cualquier otro país”. Para el titular de Fiat “con las trabas impuestas día a día y con las Declaraciones Juradas Anticipadas de Importación (DJAI) la industria se hizo más ineficiente”, fustigó Rattazzi, quien pidió “un esfuerzo para recuperar la competitividad”. La actividad industrial registró en octubre una caída de 6,4 por ciento interanual, según estimaciones dadas a conocer por el Centro de Estudios Económicos que pilotea el economista Orlando Ferreres.

Oneto, por su lado, llamó a “profundizar la diferenciación relevante, que el producto industrial sea relevante para el consumidor. La diferenciación es clave para el valor agregado, sea soja o productos empaquetados. Y la base de la diferenciación está dada por el conocimiento”. En ese marco, el directivo de Molinos lanzó su reclamo por la carga fiscal: “40 por ciento de lo que generamos se va en impuestos. La carga fiscal es una de las más altas frente a los países comparables y los servicios públicos no son consistentes con esa carga”, señaló. En igual sentido, afirmó que una menor presión fiscal permitiría generar mayor “inversión para motorizar el desarrollo”. A todo ello, sugirió sumar “infraestructura para complementar las eficiencias naturales y una educación de clase mundial, porque es la base del conocimiento y la innovación, necesarias para agregar valor a los recursos naturales”, aunque este planteo resulta contradictorio con recortar los impuestos, a menos que se espere que las empresas lleven a cabo estas iniciativas, cosa poco esperable.

En suma, una vez más los grandes empresarios plantearon una agenda de restringir las regulaciones y la intervención, aunque la mayor parte de la misma está dirigida a beneficiar sus ingresos, que durante la última década fueron récord.





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