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Se duplicó la obesidad infantil en el país: las publicidades fomentan mala alimentación

Tiempo estimado 3:52 min


La incidencia de sobrepeso y obesidad en niños y adolescentes aumenta, y afecta especialmente a la población de menores ingresos. Las publicidades de alimentos, una de las claves del problema.

Alfredo González

@Alf_Gonzalez_

Sábado 20 de agosto de 2016 | Edición del día

De acuerdo a un análisis publicado este año por la Fundación Interamericana del Corazón (FIC Argentina), el sobrepeso y la obesidad en niños y adolescentes en nuestro país se encuentra en aumento, habiendo casi duplicado su incidencia entre los años 2007 y 2012. La misma fundación realizó un relevamiento de las publicidades de alimentos dirigidas a niños en la televisión argentina, encontrando que la absoluta mayoría tienen escaso valor nutritivo y utilizan tácticas como premios y participación de celebridades para incitar a la compra. Pero al mismo tiempo que fomentan el consumo de alimentos de bajo valor nutricional, las publicidades venden una imagen estereotipada, esbelta, un cuerpo “ideal” eternamente joven y flaco. Una historia en la que la ganancia de las empresas importa más que la salud de niños y adolescentes.

La obesidad infantil es uno de los grandes problemas de salud pública de la actualidad. Su presencia se asocia a alteraciones en el sueño, problemas respiratorios, alteraciones hormonales y riesgo aumentado de padecer diabetes y enfermedades cardíacas, entre otros, además de condicionar la persistencia de la obesidad en la edad adulta.

Según el análisis publicado este año por FIC Argentina, tasa de sobrepeso de niños y adolescentes en nuestro país aumentó de 17,9% en 2007 a 27,8% en 2012, y la tasa de obesidad de 3,2% a 6,1%, siendo el aumento más marcado en los sectores de menores ingresos, que tienen menores posibilidades de consumir dietas variadas.

Asociado a este aumento en la incidencia de la obesidad infantil, FIC Argentina presentó también un informe sobre las publicidades de alimentos dirigidos a niños en Argentina. Los datos de este estudio fueron utilizados como base de una campaña de videos con testimonios de madres sobre las publicidades de alimentos.

De acuerdo con los datos presentados, los niños y niñas están expuestos a más de 60 publicidades televisivas de comida chatarra por semana. El 88% de los alimentos promocionados durante los programas infantiles es de bajo valor nutritivo. El 30% de las publicidades utiliza premios o regalos (stickers, juguetes) para incentivar la compra, y 1 de cada 4 utiliza a celebridades o personajes famosos.

Para las empresas productoras de comida chatarra la obesidad infantil no es problema, sino un enorme negocio. Según un informe de la Organización Panamericana de la Salud publicado el año pasado, las ventas de los productos alimenticios ultraprocesados (aquellos que son producidos de forma industrial y masiva, habitualmente de mala calidad nutricional y fuertemente asociados a la obesidad) son una fuente de enormes ganancias, cuyo consumo viene en aumento (especialmente en los países de menor desarrollo económico) y cuya producción está dominada por empresas multinacionales. Las mismas empresas que impulsan grandes campañas publicitarias de alimentos de bajo valor nutricional, contribuyendo aún más a la epidemia de obesidad infantil.

Pero la historia tiene ribetes perversos. Porque al mismo tiempo que se publicita el consumo masivo de alimentos ultraprocesados, las campañas publicitarias nos muestran un mundo dónde todos son flacos, en el que el ideal de belleza es ridículamente esbelto, joven e inalcanzable, lejos de cualquier consideración por la salud. Esta imposición genera en niños, adolescentes y adultos una imagen distorsionada e insalubre del propio cuerpo, que lleva a la aparición de graves trastornos como la bulimia y la anorexia nerviosa.





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