Mundo Obrero

ZONA OESTE - GBA

Precarización ilegal y dirigentes millonarios

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Jueves 9 de junio de 2016 | Edición del día

La gran mayoría de los jóvenes que trabajamos en fábricas metalúrgicas de la zona oeste, lo hacemos bajo formas de contratación que van desde tres meses de contrato (que muchas veces no llegan ni siquiera a cumplirse) o a más de un año de contratados por agencia, forma totalmente ilegal. Mientras que los dirigentes, atornillados al sillón del sindicato cobran como gerentes de una multinacional.

Haciendo las tareas más pesadas, pero también en muchos casos manejando máquinas, más de una a la vez, y haciendo tareas que son parte de la producción diaria de las fábricas, o sea trabajos que no son temporales, con los salarios peor remunerados, a riesgo de lastimarnos, terminamos a los 30 años con tendinitis, con lumbalgia, las compañeras y compañeros metalúrgicos en plena juventud muchas veces no pueden ni alzar a sus hijos por las enfermedades que provocan los ritmos a los que nos someten. Vamos todos los días a trabajar, obligados a hacer horas extras para poder llegar a fin de mes.

Hasta para la ley laboral, que avala la precarización y flexibilización, es ilegal estar bajo contrato temporal más de seis meses, la empresa tiene la obligación de efectivizar a estos trabajadores, pero esto en muy pocos casos se cumple, y podemos llegar a estar contratados más de un año y medio, como en mi caso.
La dirección de la UOM, hace oídos sordos a los reclamos de esta juventud, en un claro guiño a la patronal, ya que además de hacer los peores y más pesados trabajos somos material de descarte que cuando quieren o presentan alguna baja en las ganancias, somos despedidos sin más explicación que un ¨esto es así, sos contratado, no se puede hacer nada¨.

Siendo la UOM uno de los gremios más importantes del país, es un claro ejemplo de dirigentes millonarios, que cobran salarios que rondan los 90 mil pesos por mes, muy superior a lo que cobra un ingresante, apenas unos $ 7500. En la gran mayoría de casos las fábricas de las cuales salieron ya no existen, como es el caso de Caló que salió de la Pirelli Cables, Gerardo Charadia, secretario general de la UOM Morón, que salió de La Cantábrica una fábrica que cerró hace más de 30 años o Juan Prado, secretario adjunto de La Matanza sin fábrica hace más de 20 años. En el caso de los que sí mantienen sus fábricas son conocidos en las plantas por aparecer solo en las elecciones para delegados y comisión directiva o ante alguna necesidad de arreglos con la patronal. Eso sí, además del sueldo del sindicato y obra social mantienen un salario por empresa.

Mientras nosotros vamos a trabajar todos los días, claro está que si tenemos un lugar para hacerlo, ellos viven como millonarios. A esa unidad entre los burócratas y las patronales, (sindicalistas que ahora a pesar del ajustazo de Macri, no llamaron a una sola medida de fuerza), tenemos que oponerle la unidad entre todos los trabajadores: efectivos, contratados, temporarios por agencia, exigir a igual trabajo igual salario.

Ellos nos quieren hacer creer que hay laburantes de primera y de segunda, por aquello de divide y reinarás. Tenemos que demostrarles que unidos podemos enfrentarlos y ganarles.





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