Internacional

VICEPRESIDENTE MICHEL TEMER

La carta del vice de Dilma: destitución, fisiologismo y más presión por los ajustes

Tiempo estimado 11:32 min


La carta de Michel Temer no es aun una carta de adhesión al impeachment (destitución). Sin embargo, para poner en jaque a Dilma y al PT, ante cualquier paso en falso Temer y el PSDB asumirán el papel de víctimas y posiblemente se unificarían por el impeachment. ¡Una apuesta y un chantaje en gran estilo? ¿Una preparación para el impeachment? ¿Qué muestra esta carta?

Leandro Lanfredi

Trabajador petrolero | Rio de Janeiro

Miércoles 9 de diciembre de 2015 | Edición del día

Michel Temer es un político de los bastidores. Cuando sale de su habitual silencio, sobre todo en tiempos de crisis política como los que vivimos, sus mensajes son blanco de intenso análisis y agitación en los palacios y redacciones. Así fue cuando declaró que "alguien tenía que unir al país" y ahora con su carta a Dilma Rousseff. Como un ser político de las profundidades, analizar sus raras acciones a la luz del día señalan movimientos profundos en el régimen político brasilero y en uno de sus principales pilares, el PMDB, partido que él preside desde el lejano 2001.

El vicepresidente filtró a la prensa su carta "personal" a Dilma. En ella afirma de comienzo a fin la desconfianza que Dilma, "su entorno" y el PT nutren sobre él y el PMDB. Reafirma su papel de político de bastidores, afirmándose en una "natural descripción" a la que sumó, dice él, las exigencias constitucionales de un vicepresidente, enumera el papel decisivo que él habría tenido para mantener al PMDB unido y apoyando al gobierno de Dilma, como también su papel y de Padilha (ministro que renunció recientemente) para aprobar diversas medidas de ajuste fiscal. Hecho eso, enumera una serie de desaveniencias con Dilma y el PT.

¿Adhesión al impeachment o también apertura a un gran chantaje en gran estilo?

Político discreto y dueño de una habilidad impar de unir lo dispar, Temer es un longevo presidente de la federación de los coroneles, caudillos, corruptos, arribistas y garantizadores de una de las claves de la estabilidad del país: el PMDB. Este partido, heredero del bipartidismo de la dictadura, controla aunque muy encogido con los años, un quinto de las alcaldías del país. Son más de mil. Prácticamente siempre fue gobierno. No fue gobierno formalmente en momentos del gobierno de Fernando Henrique Cardoso y en el primer mandato de Lula, pero nunca fue un partido opositor desde 1985. Incluso cierta independencia "federal" nunca significó imposibilidad de "negocios" locales diversos, y vice-versa.

Durante las dos últimas décadas el país vió infinitos acuerdos distintos del PMDB con el PSDB y el PT en planos regionales y federal. Este partido, con mucho más desfachatez que el resto de los partidos del régimen, cambia de alianzas según la habilidad de saciar su hambre. El actualmente presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, también del PSDB, lo hace en forma caricaturesca, Temer como un "lord", hasta esta carta.

Temer es un ajedrecista. Juega calculadamente y espera el error del adversario. Pero puede haber dado un paso más arriesgado que de costumbre. Comienza su carta en latín, pero podría haber usado la expresión latina "Alae Jacta Est" ("la suerte está lanzada", frase que César habría dicho al cruzar el rio Rubicón con su ejército y por primera vez en la historia, embestir con el ejército romano contra Roma, arriesgándose ser desterrado como dictador en caso de perder o ser coronado como el iniciador de una nueva era -la historia le reservó un poco de ambas).

Temer cruzó su rubicón con esta carta

Una carta que en otro momento deja clara ni la adhesión al impeachment ni la defensa de Dilma. Con una habilidad singular de quien hace 14 años logra unir intereses tan desencontrados, preparó una carta en la que este partido loco por los cargos, capitaneado por el destemperado Cunha, parece un partido de ángeles maltratados por su aliado PT. Sin embargo, si Dilma o el PT no lo atacan, va a quedar él como un "ofensivo". Con la ventaja de poder ser mal recibido pero de no tener nada que temer, no tener su cabeza a premio con el impeachment, solo teniendo que ganar, la presidencia o más espacio en el gobierno, lo que arriesga es su lugar en su partido.

La apuesta de Temer es que, con esta "ofensiva epistolar", pueda adoptar la defensiva táctica para sufrir ataques del PT y armar una ofensiva estratégica. Sin embargo, si el PT no actúa, corre el riesgo de mostrarse débil ante otros lobos sedientos por cargos en su partido. Más aún, puede fortalecer a Dilma mostrándola como víctima de un nuevo ataque y conspiración. Un riesgo que los próximos días mostrarán la validez de la apuesta.

La apuesta de Temer es que cualquier ataque de Dilma o del PT unirá más al partido bajo su liderazgo y amenazará una ruptura mayor y desenlaces -o amenazas de desenlaces- en el impeachment. "Venga, atáqueme, que puedo transformarme en el presidente de la República", es la frase que falta en su carta. Sin embargo, si no es atacado y surgieren otras figuras del PMDB, quedará aun más como coadyuvante como vicepresidente. Algo que aparentemente no teme, el mantenimiento del status actual, que es el "mínimo" que ya tiene garantizado, sin embargo sus posiciones en el partido del fisiologismo pueden quedar en jaque en este segundo escenario y así determinar menos los rumbos del partido en 2018, la verdadera jugada que mueve las piezas de su partido.

Con esta jugada, Temer intenta no solo encuadrar a Dilma y el PT forzándolos a un juego que tiene que ser defenderse del impeachment contra el PMDB y el vice, o defenderse del impeachment cediendo completamente a ese partido. También busca alcanzar un objetivo secundario con su carta, que es encuadrar al PMDB de Rio de Janeiro, que también tendrá que elegir, con Dilma y contra Temer y una buena porción del PMDB o con Temer. En estos chantajes se juega el impeachment y la sucesión de 2018.

Lejos de los intereses de los trabajadores y del pueblo, están jugando con los centenares de miles de millones de reales de las arcas públicas, no alrededor de proyectos políticos sino de la distribución del botín de esta guerra entre "hermanos", porque como la propia carta demuestra, están unidos en otra guerra. En los ajustes fiscales, en la guerra de descargar sobre las espaldas de los trabajadores la crisis están todos bien unidos.

En el crepúsculo de la crisis política y económica: más PMDB y mayor unidad por los ajustes...

En medio de la crisis económica y la crisis política no hay más actores centrales y "hegemónicos". El PS se sostiene en el gobierno luego del fraude electoral y profundas y constantes crisis de corrupción, el PSDB se prepara para capitalizar electoralmente el descontento y rupturas con Dilma y el PT como ya expresó en 2014, pero tampoco puede imponerse plenamente, y cada paso que dá no termina de ser un paso propio sino un paso junto con Temer, junto con Cunha, etc., y para empeorar las cosas, no tiene un proyecto a ofrecer que no sea la misma receta amarga de ajustes.

En este crepúsculo, en el que no surge alguien que "unifique al país" como dijo hace meses el vicepresidente Michel Temer, emerge de la tríada PT-PSDB-PMDB que sostiene el régimen del país el menos hegemónico de los tres, el partido de Sarney, Cunha y el vice. Detrás de su llamado a la unidad, vinieron una serie de declaraciones de organizaciones patronales como la Federación de las Industrias del Estado de San Pablo (FIESP), bancos como el privado Bradesco o Itaú, todos en defensa de la gobernabilidad y los ajustes.

Si del punto de vista político no hay quien ofrezca un proyecto y unifique y organice sectores de la clase dominante y "ponga orden" en el parlamento, hay sin embargo una inmensa unidad por los ajustes. El propio Temer lo destaca en más de un punto de su carta, indicando cómo se dispone a ir más a fondo. Implementar su "Plan de Puente hacia el Futuro". Para atacar derechos, reducir gastos como salud y educación e incluso modificar la CLT (Consolidación de Leyes del Trabajo) y la Constitución contra la clase trabajadora hay una importante unidad. Una unidad que, por ahora, sigue siendo mejor para todos los actores que sea conducida por el PT.

El PT, que sufre el desgaste de la crisis económica mientras todos pueden mostrarse como "buenos muchachos", puede ofrecer una ventaja que ningún otro partido del régimen ofrece: hacerlo controlando las acciones del movimiento de masas por la vía de su control del la CUT, la UNE, el MST, ahora ampliada para englobar también al MTST y el PSOL, todos unidos "contra el retroceso", contra Cunha, y dejando de lado el combate al gobierno de Dilma y sus ajustes.

Entre tantas amenazas de ajuste, tanto chantaje y corrupción, luchar por una salida independiente de la clase trabajadora

La carta de Temer busca fortalecer su argumento a favor de ajustes más profundos. Interés que es compartido por toda la burguesía y todos sus partidos, incluso el PT. Pueden divergir en cómo tocar las jubilaciones y algunos detalles, pero se unifican, como ya mostraron en todo el año de 2015 para descargar esta crisis en nuestras espaldas. Dilma corta el financiamiento de las universidades, Alckmin cierra las escuelas. En el PMDB, Sartori y Pezão recortan salarios de los empleados públicos de sus estados. Bravuconadas aparte, cuando llega la hora de votar ajustes se unen, como bien muestra Temer, que se jacta de los votos que consiguió de la oposición.

Todo esto es expuesto en medio de un llanterío de un partido fisiológico en un régimen carcomido por corrupción, negociados, chantajes. Diversos puntos de la carta de Temer versan sobre cómo tal indicado "a mí llegado" no fue tenido en cuenta. Se muestran las entrañas de este régimen, una democracia que existe para garantizar los intereses de los ricos y lo hace manteniendo una casta política a su imagen y semejanza, corrupta y llena de privilegios.

La lucha de los secundario paulistas que logró doblegar la intransigencia de Alckmin, las diversas categorías que mostraron gran disposición de lucha enguelgas contra aspectos de los ajustes, muestran cómo es posible y necesario desarrollar una gran fuerza política para enfrentar los ajustes que ya existen y la profundización que planean Temer, Dilma y Aécio. Es posible y necesario desarrollar una tercera fuerza política en el país que ponga de pie esta disposición de lucha de las huelgas pero también avance en el plano político, escapando de la presión para que la clase trabajadora tenga que elegir entre un "mal menor ajustador y corrupto" o una "renovación" con los tucanos (PSDB) privatistas y los archicorruptos del PMDB.

Una salida independiente sería imponer con la fuerza de las movilizaciones una Asamblea Constituyente Libre y Soberana, que permita debatir los grandes temas del país, desde terminar con los privilegios de los políticos, imponiendo que todos ganen como una docente y sus cargos sean revocables, como debatir las grandes cuestiones sociales del país que los políticos se esfuerzan para esconder: salud, educación, vivienda, empleo, salario y cómo poner los recursos naturales, presas de la privatización como la empresa Vale y de la corrupción como Petrobras, bajo control de los trabajadores para garantizar recursos para las necesidades de todo el pueblo.





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