Sociedad

ANIVERSARIO

La Noche de los Lápices: continúa la lucha por memoria, verdad y justicia

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Cada 16 de septiembre vuelven a nuestra memoria aquellos jóvenes militantes estudiantes detenidos desaparecidos por la última dictadura cívico-eclesiástico-militar en La Plata. A 44 años su lucha sigue vigente, así como el reclamo por el juicio y castigo a todos los responsables.

María Luz Santos Morón

Abogada CeProDH // Integrante de la querella de Justicia Ya!

Miércoles 16 de septiembre | 00:31

Durante el mes de septiembre de 1976 fuerzas conjuntas del Estado (Ejército y Policía) irrumpieron en las casas de varios estudiantes secundarios, llevándoselos secuestrados, para luego torturarlos y desaparecer a cinco de ellos. Esto fue parte de un plan sistemático de exterminio donde el objetivo era reprimir, desaparecer y matar a toda una generación que luchaba por trasformar la sociedad de raíz.

En su mayoría, las víctimas eran estudiantes nucleados en la Unión de Estudiantes Secundarios (UES). En 1975, los estudiantes de escuelas secundarias de la ciudad se organizaron y movilizaron para reclamar el otorgamiento del boleto educativo gratuito y por el conjunto de sus derechos.

Siendo tan jóvenes no sólo luchaban por el boleto estudiantil, si no que eran parte de esa generación que, junto a miles de trabajadoras, trabajadores, estudiantes e intelectuales luchaban en todo el país con una enorme fuerza que hizo temblar al sistema político y económico y se proponía terminar con todas las formas de explotación y opresión.

El 16 de Septiembre de 1976, en la denominada "Noche de los Lápices", Horacio Ángel Ungaro y Daniel Racero son detenidos ilegalmente en su casa, llevados al centro clandestino de detención Pozo de Arana, primero, y al Pozo de Banfield, después, donde padecen tormentos y vejámenes.
Los operativos continuaron en los días siguientes en los que secuestran a Francisco López Muntaner, María Claudia Falcone, Claudio de Acha, María Clara Ciocchini, Pablo Díaz, Patricia Miranda, y Emilce Moler.

Los operativos fueron realizados por el Batallón 601 del Servicio de Inteligencia del Ejército y la Policía de la Provincia de Buenos Aires, dirigida en ese entonces por Ramón Camps y por Miguel Osvaldo Etchecolatz, el jefe de la Dirección de Investigaciones de la Policía de la Provincia de Buenos durante la dictadura, con múltiples condenas por crímenes de lesa humanidad.

Los jóvenes platenses que todavía siguen desaparecidos son Claudio de Acha de 17 años a la hora de sus secuestro que estudiaba en el Colegio Nacional, Horacio Úngaro de 16 años que estudiaba en la Escuela Normal N°3, María Claudia Falcone de 16 años de edad, Francisco López Muntaner estudiantes de Bellas Artes, María Clara Ciocchini y Daniel Alberto Racero, ambos con 18 años de edad.
Los secuestrados que sobrevivieron son Pablo Díaz (secuestrado el 21 de septiembre del ’76), Patricia Miranda (secuestrada el 17 de septiembre de ’76) y Emilce Moler (secuestrada el 17 de septiembre del ’76).

A 44 años de su conmemoración estos hechos han quedado en la memoria colectiva y continúa vigente el reclamo por el juicio y castigo a sus responsables. Durante décadas la lucha incansable contra la impunidad de víctimas, familiares, organismos de derechos humanos y el movimiento estudiantil ha continuado. En el caso del juicio de Pozo de Banfield, donde los chicos de La Noche de los Lápices fueron asesinados, está elevado a juicio hace años. A Juan Miguel WolK, uno de los genocidas imputados, lo hicieron pasar por muerto pero estaba prófugo y gracias a los familiares se logró su detención.

Después de más de cuatro décadas y en el medio de la pandemia, este 27 de octubre de 2020, comenzará el Juicio a algunos de los represores del Pozo de Banfield y el Pozo de Quilmes donde se juzgaran estos hechos y tantos otros.
La Noche de los Lápices es un suceso emblemático donde jóvenes secundarios fueron víctimas del accionar represivo estatal, pero la persecución, represión, desaparición y asesinato contra estudiantes secundarios no sólo ocurrió en La Plata sino en muchos lugares del país. Hay cientos de adolescentes secundarios detenidos desaparecidos y asesinados durante la última dictadura genocida.

El mejor homenaje para los jóvenes de La Noche de los Lápices y para los 30.000 es que sigamos luchando junto a los secundarios que pelean por sus demandas hoy, junto a esa juventud que se rebela en todo el mundo contra las injusticias y la brutalidad policial, junto a aquellos que siguen de pie luchando contra la impunidad de ayer y de hoy, exigiendo aparición con vida ya de Jorge Julio López luego de 14 años. El Estado fue responsable como lo es también ahora en la desaparición forzada seguida de muerte de Facundo Astudillo Castro y los pibes y pibas asesinados por el gatillo fácil. Ni un pibe menos, ni una piba menos, ni una bala más.

Si hoy estuvieran aquí sin dudas estarían acompañando el reclamo de las familias en Guernica que están peleando por tierra para poder vivir, repudiando el empoderamiento otorgado a las fuerzas policiales y las provocaciones del ministro derechista Sergio Berni.
Claudio, Horacio, María Claudia, Francisco, María Clara y Daniel Alberto han quedado eternamente jóvenes desde donde nos piden que NO olvidemos y NO perdonemos.

Traemos a la memoria las palabras de Horacio Ángel Ungaro:
“Vive tu vida, hermano mío, pero también vive la mía".
FUE GENOCIDIO. SON 30.000.





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