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¿Quién financia las campañas de Trump y Biden?

Tiempo estimado 7:17 min


Las elecciones de 2020 son una un gran juego de apuestas de la clase dominante, una carrera por el financiamiento, quien recaude más, está más cerca de la meta.

Martes 15 de septiembre | 12:00

Cuando Trump anunció su candidatura presidencial de 2016, fingió estar por encima de los grupos de interés (lobbies), y dijo que usaría su propio dinero en lugar de depender de los donantes para no deber favores. Biden también está actuando como si estuviera libre de los grupos de interés, y dice que luchará por una "recuperación económica para las familias trabajadoras".

Cinismo puro. Ambas campañas están siendo financiadas abiertamente por la clase dominante: magnates inmobiliarios, financieros y directores ejecutivos de empresas de tecnología, entre otras.

En otras palabras, las elecciones de 2020 son una disputa entre sectores de la clase dominante sobre cuál de los candidatos se ajusta mejor a sus intereses. Y en Estados Unidos todo esto es legal. El sistema político estadounidense está funcionando exactamente como suele hacerlo. Por ejemplo, a pesar de que la “ley de financiamiento de campañas” no permite que ninguna persona entregue más de US$ 5,600 directamente a la campaña de un candidato presidencial, los llamados Super-PAC (organizaciones "independientes" que son cruciales para las campañas de reelección) pueden recaudar fondos ilimitados de manera anónima.

En otras palabras, Estados Unidos no es “democrático”, ya que son necesarias enormes sumas de dinero para llevar adelante una campaña política. Su sistema político es el caparazón perfecto para el capitalismo, ya que hace que sea muy fácil para la clase dominante usar el dinero extraído de los trabajadores para controlar la maquinaria política.

El dinero de Trump

La campaña de reelección de Trump, que hasta ahora ha recaudado US$ 1.210 millones, está siendo financiada por la clase dominante estadounidense.

A fines de febrero, 80 multimillonarios habían donado a su campaña. Eso es aproximadamente uno de cada 10 multimillonarios estadounidenses. Combinados, esas 80 personas tienen un patrimonio neto de alrededor de US$210 mil millones. En general, el dinero para la campaña de Trump proviene principalmente de donantes de los sectores financiero, de seguros, energético e inmobiliarios, y también obtiene cuantiosas donaciones de las industrias de la construcción y la salud.

Por ejemplo, a fines de febrero, Joe Ricketts, fundador de la compañía de servicios financieros TD Ameritrade, y su esposa Marlene habían donado alrededor de US$ 1 millón, al igual que Andrew Beal (propietario de Beal Financial Corporation) y Dennis y Phyllis Washington (jefes de Washington Companies, que incluye empresas de minería, construcción y otras industrias).

Importantes sectores de la clase dominante comenzaron a romper con Trump durante su primer mandato. Más de la mitad de los multimillonarios que actualmente financian su reelección no le donaron dinero durante su candidatura a la presidencia en 2016. Esto no debería sorprendernos: desde que fue elegido por un programa político populista, Trump volvió su misión personal el cortejar a la clase dominante mientras que también se muestra preocupado por los trabajadores (que para Trump significa hombres blancos anglosajones). Por ejemplo, su administración impulsó un recorte de impuestos histórico para la clase dominante, presionó para desmantelar la débil Ley de Cuidado de Salud a Bajo Precio como un regalo a las agencias de seguros de salud y atacó los derechos y protecciones de los trabajadores.

El dinero de Biden

Durante el verano, otros sectores de la clase dominante que hasta ahora se habían mantenido al margen de la contienda electoral comenzaron a apoyar Biden. De hecho, la recaudación de fondos de Biden se ha acelerado enormemente en los últimos meses en comparación con la de Trump. Esto probablemente se deba en parte a la creciente alarma entre los distintos grupos de empresarios, ya que Trump muestra su incapacidad para mantener la estabilidad social en medio del mayor movimiento de protesta en la historia de Estados Unidos. Pero también se debe, por supuesto, a los propios esfuerzos de Biden para atraer a los magnates de las empresas y las finanzas.

Sin embargo, incluso a fines de febrero, a Biden le donaban más multimillonarios que a Trump (94, o el 12% del total de EE. UU.). Este número ha aumentado drásticamente desde entonces. En agosto, Biden tenía 131 patrocinadores multimillonarios (a diferencia de los 99 de Trump), o en otras palabras, aproximadamente uno de cada cinco multimillonarios en Estados Unidos.

Parte de este aumento se debe a que eligió a Kamala Harris como su compañera de fórmula. En ese momento, los liberales estaban entusiasmados con la elección "progresista" de Biden. Pero la elección de Biden fue mucho más cínica: Harris es policía y elegirla es una señal para la clase dominante de que Biden también tomará medidas enérgicas contra el levantamiento contra el racismo y la violencia policial. Y Biden eligió a la persona que había estado liderando la carrera por el apoyo de los súper-ricos, obviamente en un intento por lograr que esos donantes también lo financiaran.

Al igual que con Trump, una gran parte del efectivo de Biden en esta campaña proviene del sector financiero, lo que garantiza que Biden seguirá siendo un fiel amigo de los capitalistas de Wall Street. De hecho, los jefes de la firma financiera The Blackstone Group van a entregar donaciones tanto a Trump como a Biden (una medida que se repite en empresas como Facebook y Estee Lauder), cubriendo sus apuestas poniendo dinero en ambos candidatos capitalistas. Aunque los grandes multimillonarios de la tecnología han estado donando cada vez más a Biden. Esto no es sorpresa dado lo amigable que se ha mostrado Harris con este sector de la clase dominante desde que se convirtió en la policía más importante California.

Los principales donantes de Biden incluyen al administrador de fondos de cobertura Jim Simons, quien ha donado más de US$ 3 millones; CEO de Twilio Jeff Lawson y su esposa Erica Lawson, quienes han donado alrededor de US$ 1.25 millones; y Reid Hoffman, cofundador de LinkedIn, que ha donado alrededor de US$ 1,5 millones.

Hay que romper con los partidos capitalistas

Desde CNN hasta Fox News, desde The Wall Street Journal hasta The New York Times, y desde Trump, Biden y Obama por igual, venden la idea de que la elección entre Trump y Biden polariza entre la vida y la muerte: “la elección más importante de la historia”.

Pero tanto Biden como Trump son esclavos de la clase dominante. Cada uno de ellos está luchando por el dinero de las élites financieras y empresariales en los Estados Unidos y trabajando duro para convencer a la clase dominante de que serán sus mejores sirvientes en el cargo.

Esta elección es una pelea de amigos dentro de la clase dominante. La única esperanza para la clase obrera y los oprimidos es crear un partido obrero independiente, revolucionario, que luche por el socialismo contra los capitalistas y sus amigos en ambos partidos.





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