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La fundación de la IV Internacional: un gran logro

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Ponemos a disposición del lector el artículo "Un gran logro", publicado en la compilación El marxismo y nuestra época, a 82 años de la fundación de la IV Internacional el 3 de septiembre de 1938.

Rossana Cortez

Integrante de Ediciones IPS-CEIP

Sábado 5 de septiembre | 11:59

Fotomontaje: Trotsky, retrato atribuido a Iuri Annenkov (1920) sobre diseño textil de Bárbara Stapanova.

En su Diario del exilio, el 25 de marzo de 1935, Trotsky escribía: "(…) lo que hago ahora es ’irreemplazable’, en el pleno sentido de la palabra. No hay la más mínima vanidad en esta afirmación. El hundimiento de las dos Internacionales ha planteado un problema que ninguno de los jefes de estas Internacionales está en absoluto capacitado para tratar. Las particularidades de mi destino personal me han ubicado frente a este problema completamente armado de una experiencia seria. Dotar de un método revolucionario a la nueva generación, por encima de los jefes de la II y de la III Internacional es una tarea que, fuera de mí, no hay hombre capaz de llevarla adelante. (…) Me faltan todavía al menos cinco años de trabajo ininterrumpido para asegurar la transmisión de la herencia".

Efectivamente, la actividad primordial del revolucionario ruso a lo largo de los años ’30 se había centrado en el objetivo de fundar la IV Internacional. En un período de reacción internacional muy marcado por las derrotas del proletariado, donde la trágica experiencia de los frentes populares en Europa hicieron inevitable la Segunda Guerra Mundial, él y sus partidarios fundaron la IV. Nunca una dirección mundial de la revolución se había creado en circunstancias tan dramáticas. Trotsky era consciente de ello y no pensaba en disimular las dificultades de la tarea. "La clase obrera, especialmente en Europa, está todavía en repliegue o al menos en un estado de vacilación. Las derrotas están demasiado frescas y su número está lejos de agotarse, y han asumido su forma más aguda en España. Tales son las condiciones en que se está desarrollando la IV Internacional. ¿Sorprende acaso que su crecimiento sea más lento de lo que quisiéramos? Los diletantes, charlatanes o tercos, incapaces de entender la dialéctica de los flujos y reflujos históricos, más de una vez han impartido su veredicto: ’Las ideas de los bolcheviques-leninistas pueden ser correctas pero son incapaces de construir una organización de masas’. ¡Como si las organizaciones de masas pudiesen ser construidas bajo cualquier condición! ¡Como si un programa revolucionario no nos obligase a permanecer en minoría y nadar contra la corriente en época de reacción! El revolucionario que utiliza su propia impaciencia como medida del tiempo en una época no vale nada. Nunca antes el camino del movimiento revolucionario mundial había estado bloqueado con tan monstruosos obstáculos como hoy, en el umbral de una nueva época de grandes convulsiones revolucionarias. Una correcta apreciación marxista de la situación arrojaría la conclusión de que, a pesar de todo, hemos logrado éxitos inestimables en los últimos años".

En Perigny, en los alrededores de Paris en una casa que pertenecía a Alfred Rosmer sesionaron las comisiones que trabajaron un mes antes, y en parte después de la Conferencia, que tuvo una sola sesión plenaria para no ser expuesta a la represión de la GPU, la policía de Stalin. El texto en su inicio afirma: "La celebración de esta Conferencia representa un gran logro. La tendencia irreconciliablemente revolucionaria, sujeta a persecuciones como ninguna otra tendencia política en la historia del mundo sufrió, ha demostrado nuevamente su fortaleza". Es que en vísperas de la Conferencia, Stalin había eliminado a los sobrevivientes de la Revolución de Octubre y las actividades criminales de la GPU contra los militantes de la IV Internacional se habían intensificado. En 1937, el secretario de Trotsky en Noruega y miembro del Secretariado Internacional, Erwin Wolf, fue asesinado en España. Ignace Reiss, el agente secreto de la GPU que había presentado su renuncia a Stalin y había anunciado su adhesión a la IV, fue asesinado en Suiza. En febrero de 1938, León Sedov, el hijo de Trotsky, murió en una operación de apéndice en un sanatorio parisino en condiciones dudosas (luego se demostró que fue asesinado) , y en julio, Rudolf Klement, secretario administrativo de la IV y responsable de la preparación de esta Conferencia fue asesinado en París. Un número importante de documentos destinados a la conferencia desaparecieron con él.

Trotsky, dando cuenta de que la Oposición de Izquierda Internacional no lleva más que 15 años de existencia, relata las tres etapas de la prehistoria de la IV.

En la primera, la Oposición todavía trabajaba por la posible regeneración de la III Internacional, pero el ascenso de Hitler al poder, favorecido por la negativa de realizar un frente único entre la socialdemocracia y el Partido Comunista alemán, planteó la necesidad de fundar una nueva Internacional, la IV. Sin embargo, las pequeñas secciones todavía no tenían peso real en el movimiento y no podían actuar de manera independiente.

"El segundo período se caracterizó por los esfuerzos de encontrar un verdadero campo de acción para estos aislados grupos de propaganda, aun a costa de renunciar temporalmente a la independencia formal. La entrada a los partidos socialistas inmediatamente aumentó nuestras filas, aunque cuantitativamente los logros no fueron tan grandes como podrían haber sido. Pero esta entrada significó una etapa extremadamente importante en la educación política de nuestras secciones, que por primera vez se probaron a sí mismas y a sus ideas frente a las realidades de la lucha política y sus exigencias vivas. Como resultado de la experiencia adquirida nuestros cuadros crecieron mucho más".

En la tercera etapa, la IV se enfrenta con las tareas del movimiento de masas. "El Programa de Transición es un reflejo de este importante giro. Su importancia reside en que, en vez de proporcionar un plan teórico a priori, realiza el balance de la experiencia ya acumulada por nuestras secciones nacionales y, sobre esta base, abre perspectivas internacionales más amplias. La aceptación de este programa (…) representa nuestra conquista más importante. La IV Internacional es ahora la única organización internacional que toma en cuenta no solo las fuerzas que rigen la época imperialista, sino que está armada con un sistema de consignas transicionales capaces de unificar a las masas para una lucha revolucionaria por el poder".

El programa de transición, es un gran aporte que realiza la IV Internacional a las generaciones futuras, cuyo objetivo es transmitir la herencia programática del bolchevismo y ayudar a las masas, en sus procesos de lucha cotidiana, a tender un puente entre sus reivindicaciones actuales y el programa de la revolución socialista. Este programa sigue teniendo total vigencia en la época actual.





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