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Ed Wood, un cineasta diverso

Tiempo estimado 6:16 min


En el mes del Orgullo, seguimos contando historias de artistas fuera de serie. Catalogado actualmente como un director de culto y aún con el estigma de ser considerado como el peor director de cine de todos los tempos, Ed Wood debutó como cineasta con Glen o Glenda en 1953, una osada plegaria a favor de la tolerancia hacia las personas trans, travestis y transexuales. Aunque el resultado fue un desastre gigantesco, hoy es una obra trasgresora en todos los sentidos, muy adelantada a sus época. Aquí contaremos una parte de su historia, hasta la realización de esta mítica película.

Domingo 28 de junio | 00:00

Un poco de historia

Edward Davis Wood jr. nació en un pequeño pueblo de Nueva York, llamado Poughkeepsie en 1924. Aunque los padres de Ed vieron que su hijo era biológicamente un varón, su madre, vistió al pequeño Ed con ropa de niña. Esto hizo que el malogrado director sintiera una fuerte pasión de vestirse con ropa de mujer el resto de su vida. Ya desde muy niño sintió fascinación por el cine, cuando vio a Bela Lugosi en la película Drácula (1931). Sus dos géneros preferidos eran las películas de western y las de terror, esta última caracterizarían a sus futuras producciones. A los 18 años, tras conseguir trabajo como acomodador en un cine, fue reclutado en el ejército de los Estados Unidos para combatir contra los japoneses en el Pacifico sur, durante la Segunda Guerra Mundial. Tras sufrir varias heridas de graves consideraciones (entre ello, perder todos sus dientes frontales), fue dado de baja en el frente y pasó el resto de la guerra como mecanógrafo. Es allí donde descubrió que tenía talento para escribir rápido y comenzaría a escribir sus primeros guiones. Tras finalizada guerra, fue condecorado con honores.

Al volver a los Estados Unidos, se instaló en Hollywood. Durante sus primeros años en la meca del cine, buscó financiamiento para empezar rodar sus propias películas.

Sin éxito en esa etapa, rodó su primera película Crossroads of Laredo, cuyo presupuesto salió de su propio bolsillo. Esta especie de western de casi media hora, le dio un pequeño impulso en su carrera como realizador. En esta cinta ejerció como director, guionista, productor y actor. Tiempo después, comenzó a trabajar en Universal Studios y trabó amistad con figuras como Lou Costello, Tony Curtis y Danny Kaye.

Empieza la batalla

Tras un par de proyectos más sin tanta relevancia, a principios de los años 1950, la suerte tocó su puerta: Un productor de películas de series B, George Weiss, financiaría los proyectos de Wood. La primer película que Weiss le asignó a Ed, sería sobre las operaciones de reasignación de sexo, basado en Christine Jorgensen (una de las primeras mujeres transgénero en hacerse el cambio de sexo en Estados Unidos). Sin embargo, al enterarse de esto, Jorgensen no permitió que se le mencionará en la cinta y se negó a participar como ayudante. Weiss quería explotar esta temática, de la manera más freak posible. Con el miedo de no poder realizar la película, Ed convenció al productor de su propio travestismo, a tal punto que llegó a decir que combatió en la guerra con ropa interior de mujer (sic). Weiss le dio dinero al cineasta con el fin de dirigir la película. Wood escribió un nuevo guión, este de carácter más personal, sobre su propia lucha por ser una travesti que quería salir del armario. Así nació Glen or Glenda. La trama es muy sencilla: se cuentan dos historias de travestismo; una sobre Glen, un heterosexual con doble personalidad, y otra sobre un hermafrodita que acaba sometiéndose a una operación de cambio de sexo.

Distorsión

Cuando el cineasta neoyorquino le dio al productor la película ya terminada, este se enojó, porque no era lo que él quería. La cinta duraba casi media hora y Weiss le hizo múltiples cambios. Agregó escenas de manera apresurada, distorsionando aún más la película. Esto se hizo en parte, para aumentar la longitud de la película hasta los 70 minutos requeridos. Además de la extensa secuencia de fantasía de la película, el productor incluyó escenas incongruentes de mujeres escasamente vestidas, esclavitud y azotes, tomados de otro proyecto inspirado en las películas fetichistas de Irving Klaw. El resultado final: un docudrama semi-autobiográfico que tiene hasta cuatro géneros cinematográficos. En ella, además de ser protagonizada por el propio Wood en el papel de Glen/Glenda y su novia de ese entonces Dolores Fuller, aparece el legendario actor de cine de terror, Béla Lugosi, ya en decadencia. La relación de Wood y Lugosi sería de una intensa amistad e idolatría entre ambos. Incluso el propio Weiss, aparece en la película en un cameo sin acreditar como "hombre suicida travesti". Fuller no conocía la faceta de travesti de Wood por aquel entonces. En realidad, la naturaleza de la película no se le explicó totalmente, e incluso Wood en ocasiones se llegó a vestir con ropa de mujer, aún cuando ella estaba en el plató. Sólo cuando se visionó la película completa se reveló la verdad, y Fuller afirmó haberse sentido humillada por la experiencia y abandonó a Ed tras la finalizar del rodaje. La cinta de lleno, fue un rotundo fracaso de taquilla y de crítica.

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Ese precioso y diverso legado

A pesar de lo desastroso del film (tanto a nivel técnico, de guión y actoral), la temática abordada fue transgresora en su época, más en un país conservador como lo es Estados Unidos. Esta película muestra la marginalidad y tabú que sufren las personas trans, travestis y transexuales, en una sociedad hetero cis patriarcal y sexista. Glen or Glenda es considerada como una de las peores películas de la historia del cine, pero aún con todo, se volvió un clásico de culto y una influencia para otras películas, libros y series de televisión. Es considerada como una de las primeras películas que cuestionó los roles sociales y pionera en los derechos del colectivo LGBTTQA+. Wood hizo de esta cinta, un discurso de comprensión y aceptación de la igualdad de género, mediante su propia vida. Muy lejos del intento de un productor escrupuloso de banalizarlo y explotarlo.





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