Política

DECLARACIÓN

Medidas de emergencia de la izquierda frente a la crisis del coronavirus

Tiempo estimado 24:12 min


Frente al peligro inminente del avance exponencial de contagios del Covid-19 en el país, insistimos con una serie de medidas, muchas de las cuales las venimos planteando desde los inicios de esta crisis.

Miércoles 25 de marzo | 23:23

Fotografía Telam

Nuestras vidas valen más que sus ganancias

1) Testeos masivos

Los testeos tienen como finalidad aislar rápidamente a quien está infectado junto a todas sus redes con las que tuvo contacto. Asimismo permitirían conocer con más certeza el mapa de la infección en la Argentina y actuar con más recursos en las zonas donde existen los principales focos.

Cuando Corea del Sur -país que nunca llegó a hacer una cuarentena obligatoria para todos sus habitantes- tenía 50 casos confirmados, el número de pruebas realizadas era de alrededor de 10.000. Mientras que en Argentina, con 56 casos confirmados, las pruebas realizadas eran menos de 500. Luego, hacia los 100 casos confirmados, en Corea tenían más de 13.000 pruebas, pero Argentina recién pasaba las 1.000.
El 22 de marzo ya había más de 260 casos confirmados en nuestro país y, oficialmente, se informó que se hicieron solo 1537 test. Todo esto realizado por 14 profesionales del Instituto Malbrán, 8 de los cuales trabajan con contratos precarios.

El Gobierno, tardíamente, informó que se están extendiendo los testeos a la red de laboratorios en distintos puntos del país y que estarían entrando "kits" de prueba desde el exterior. Pero no hay ninguna información oficial clara y fidedigna sobre la cantidad de insumos necesarios y el plan de testeos y seguimiento de las cadenas de contagio para que el aislamiento sea efectivo y racional.

  •  Testeo obligatorio, preventivo y periódico a todo el personal hospitalario, que es el sector más expuesto al contagio. Igualmente para todas y todos los trabajadores que estén en funciones.

    No hay información sobre cuál es la situación epidemiólogica en la que estamos y si alcanzarán las pruebas para todo lo que se necesita, algo que Nicolás del Caño pidió a través de un pedido de informes el 11 de marzo. En ese momento apenas empezaba a propagarse el virus en la Argentina. Nunca le respondieron por escrito.

    2) Las y los trabajadores primero

    - No son ’héroes’, sino trabajadores que arriesgan su vida con pocos recursos y bajos salarios

    Todos los días a las 21 se sienten en los barrios miles de aplausos y vivas para las y los trabajadores de la salud, que están en la primera línea para cuidar la vida de quienes necesitan asistencia. Ese reconocimiento es más que merecido. A los empresarios nadie los aplaudiría porque sus ansias de lucro no son más que un estorbo para que se puedan poner todos los recursos al servicio de la salud del pueblo.

    En España al día 24 de marzo, unos 5.400 trabajadores de la salud se infectaron durante la pandemia, más del 13% del total de los casos que hay en ese país.

    En la Argentina estamos peor en cuanto a elementos de seguridad. Las y los trabajadores de distintos centros de salud (hospitales, sanatorios, clínicas) exigen todas las medidas de seguridad e higiene necesarias para enfrentar la pandemia: alcohol en gel, jabón y toallas descartables en cada office , salas y guardias, cantidad necesaria de barbijos idóneos, guantes descartables, cofias, uniformes especiales, antiparras, camisolines hemorrepelentes y todos los insumos que consideren necesarios para asistir la pandemia.

    El testeo periódico a todas y todos los trabajadores de la salud (médicos, enfermeros, asistentes, mucamas, auxiliares, personal de limpieza, etc.) es fundamental para aislar inmediatamente a quienes les dé positivo y así impedir que la epidemia se expanda en estos lugares esenciales para la vida).

    Hay que contratar personal de salud (enfermeros, médicos, kinesiólogos, bioquímicos) con salarios básicos acordes al costo de una canasta familiar y en planta permanente, empezando por reincorporar a todos los trabajadores de la salud despedidos sin causa en los últimos años y a todo aquel profesional que tenga título habilitado. Además hay que sumar a los estudiantes avanzados de las carreras de salud, con el urgente entrenamiento para que se pongan a disposición de un plan nacional centralizado mientras dure la crisis.

    Una gran parte de las y los trabajadores de la salud está precarizada, trabajando como monotributista sin ningún derecho laboral y con jornadas extenuantes, muchos de ellos con más de un cargo para poder llegar a fin de mes. Todos a planta permanente. Que todas las condiciones laborales, e incluso las tareas de las y los voluntarios, sean discutidas por las comisiones internas de los trabajadores y votadas por la base de cada establecimiento.

  •  Las y los trabajadores que tienen que seguir trabajando

    Apoyamos las luchas y reclamos de los cientos de fábricas y establecimientos donde los trabajadores exigen condiciones básicas de seguridad e higiene y el reclamo de licencias pagas al 100% de los sectores que no consideran ’esencial’ su trabajo. Plenas libertades de organización y lucha. Por la creación de comités de higiene y salubridad con delegados votados por los trabajadores. Hay que imponer una cláusula legal que permita que si los trabajadores consideran que no están dadas las condiciones de su seguridad pueden dejar inmediatamente sus puestos de trabajo, algo que ya existe en Francia y en España. Prohibición de represalias y salario al 100% para quienes dejen sus puestos de trabajo.

    El Covid-19 no distingue entre efectivos y contratados: reclamamos igualdad de medidas de seguridad para todos y todas.

    Test masivos para todos aquellos que deban trabajar, para aislar inmediatamente al portador del virus y salvaguardar al resto.

    - Prohibición de despidos y suspensiones con rebaja salarial

    En las pocas semanas desde se conoció el primer caso positivo en la Argentina, ya hubo miles de despidos. La cuarentena obligatoria llevó al cierre de miles de comercios, empresas y oficinas y los patrones lo primero que hacen es despedir. Si no imponemos una salida obrera, la tasa de desocupación se va disparar aún más en los próximos meses. Por eso es necesario luchar y reclamar la imposición de la prohibición de despidos. Aquellos que no están registrados deberán ser obligatoriamente reincorporados a simple telegrama de denuncia enviado al Ministerio de Trabajo. Asimismo, muchos patrones suspenden a sus empleados pero pagándoles el 50% o el 75% de sus salarios habituales. Prohibición de toda licencia o suspensión con rebaja salarial.

  •  Toma y puesta a resguardo de toda empresa que cierre o despida masivamente
    Como en toda crisis, si no les cierra el negocio, las patronales querrán huir dejando en banda a los trabajadores. En la Argentina tenemos la enorme experiencia de las fábricas y empresas recuperadas como Zanon, Madygraf (ex Donnelley), el Hotel Bauen, la Textil Neuquén (hoy Cooperativa Trafúl Newen), que reconvirtió su producción para producir exclusivamente barbijos para el sistema de salud pública de esa provincia: toda fábrica o establecimiento que despida o cierre debe ser puesta bajo resguardo de sus trabajadores y puesta a producir o brindar servicios, según sea necesario para enfrentar esta crisis.

    El control obrero de todas las ramas de los servicios y la producción que deben seguir funcionando se impone como necesario para evitar los abusos de todo tipo por parte de las patronales, garantizar todas las medidas de salud y resguardo necesarias, y garantizar que lo producido o los servicios prestados sean realmente necesarios para el pueblo trabajador y no una ganancia más de un grupo empresarial.

    3) Centralización de todo el sistema de salud

    Hay distintos pronósticos sobre cómo va a golpear el pico de la pandemia en la Argentina. En Italia y en España vimos cómo se colapsaron las unidades de terapia intensiva, debiendo muchas veces los médicos elegir entre quién vivía y quién moría, porque no había camas y respiradores suficientes en los picos de la crisis.

    Aunque la información oficial retacea, se sabe que la totalidad de camas disponibles (del sector público y privado) en el país es de 166.000, con un total de 5.342 establecimientos con capacidad de internación. Sin embargo, sólo 1.553 de esos establecimientos corresponden al sistema Estatal que, como dijimos, concentra la mayor población asistida (un 40% del total).

    Es fácil entender porqué las camas de los establecimientos públicos tienen una alta tasa de ocupación, debiendo en épocas normales esperar meses por turnos de cirugías o intervenciones programadas. O encontrando habitualmente camas improvisadas en guardias e incluso pasillos, por falta de camas disponibles.

    Por lo tanto, para enfrentar la propagación de la pandemia, el sistema debe ser unificado, con centralización estatal de todas las camas, establecimientos, aparatología y recursos disponibles, para que el acceso sea verdaderamente universal. Pero aún así es insuficiente si el panorama escala a los niveles vistos hoy en países como Italia o España. Por eso todo centro con capacidad de internación debe ser acondicionado y equipado para reforzar las salas de aislamiento de pacientes con sospecha o confirmación de Covid – 19.

    La salud privada en su conjunto debe ser declarada de utilidad pública, mientras dure la crisis. Es decir que debe funcionar bajo la órbita del Estado como parte de un plan centralizado de todo el sistema. Aquellas empresas que se nieguen a poner todos sus edificios, aparatología y recursos al servicio del combate a la pandemia sin cobrar un centavo, deberán ser expropiados y funcionarán bajo la gestión directa de sus profesionales y el resto de los trabajadores que seguirán percibiendo el 100% de sus haberes a cargo del Estado.

    4) Los laboratorios medicinales y fábricas de elementos sanitarios deben ser declarados de utilidad pública

    Lo mismo sucede con los laboratorios medicinales. Un puñado de empresarios (entre los que encuentran los más ricos de la Argentina) lucra con los precios de los medicamentos y son parte de la especulación que hoy día sigue habiendo con el alcohol en gel. Estos laboratorios, al igual que las empresas químicas que producen elementos sanitarios (como lavandina, jabón, etc.) también deberán ser declarados de utilidad pública, sujetos a expropiación.

    Existe en el país una red de 39 laboratorios públicos (Unidades Productoras de Medicamentos – UPM) de diferente complejidad, nacionales, provinciales y municipales, en 12 provincias en condiciones de producir. Deben recibir los fondos y personal suficiente para la producción de todo lo necesario en la pandemia.

    5) Reconversión de empresas

    Hay empresas que producen distintas mercancías que hoy no son necesarias durante la crisis, como las automotrices, línea blanca, textiles, ensambladores de televisores y celulares, entre otras. Esas empresas también deben ser declaradas de utilidad pública en el marco de un plan de reconversión dirigido por especialistas de las universidades públicas junto a los trabajadores de cada empresa, para ponerlas al servicio de la construcción camas, respiradores, ropa de trabajo para el personal de salud, etc.

    6) Esta crisis no la tienen que pagar los trabajadores

    La cuarentena obligatoria puso en la superficie de que hay entre 5 y 7 millones de trabajadores y trabajadoras no registrados, que subsisten trabajando en forma autónoma, haciendo changas, vendiendo en la vía pública, etc. Junto a ellos están los trabajadores monotributistas, muchos de los cuales trabajan bajo patrón, pero sin relación legal de dependencia.

    El gobierno decretó $10.000 por única vez en abril para este sector, algo que de ninguna manera podría alcanzar para la más mínima subsistencia de una familia. Por eso el planteo debe ser un salario de cuarentena de un mínimo de $30.000 todos los meses para todos los trabajadores y trabajadoras sin distinción, que no tuvieran licencias pagas por sus empleadores.

  •  Condonación de las cuotas del monotributo para todos los trabajadores y trabajadoras que tienen que tienen que afrontar esta carga sin ingresos.
  •  Transporte gratuito para todos quienes tengan que trabajar.
  •  Datos móviles gratis para los celulares de todas las compañías, a costo de las empresas.

    - Condonación de la factura de luz y gas mientras dure la cuarentena. Durante los días de confinamiento obligatorio, las familias gastan mucho más de gas y electricidad que en épocas normales. Mientras dure la cuarentena, no solo se deben suspender los pagos, sino que deben ser condonados a cargo de las empresas energéticas que fueron las grandes ganadoras en los años del gobierno macrista.

  •  Congelamiento de precios al 1 de febrero. Desde que comenzó la cuarentena se dispararon aún más los precios de productos de primera necesidad, como la carne y las frutas y verduras. Control obrero de la producción y comercialización de los productos de primera necesidad que impidan todo tipo de remarcaciones.
  •  Presupuesto de emergencia para programas de cuidado de la niñez, jóvenes y adolescente, de los adultos mayores, a las personas con discapacidad y en situación de calle desde los Ministerios de Desarrollo de la Comunidad o Desarrollo Social, con control de sus trabajadores.

    7) La cuerentena no es lo mismo para todos

    La irracionalidad capitalista lleva a que se deban hacer cuarentenas en lugares de hacinamiento, donde viven siete u ocho personas, niños y personas mayores todas juntas en una habitación, lo que se pueden convertir en potenciales focos infecciosos. Miles viven hacinados en viviendas precarias o casillas de madera, cartón y nylon, sin agua, sin cloacas, tan lejano de las imágenes del #YoMeQuedoEnCasa que proyectan los medios masivos y personalidades políticas, de la cultura y el deporte desde las redes.

    Solo en la CABA, la ciudad más rica del país, viven más de 500.000 personas en esta situación, incluyendo a quienes viven en las villas, muchos de los cuales ni siquiera tienen agua potable para beber y menos que menos para lavarse las manos. Producto del negocio de la especulación inmobiliaria, en la CABA hay casi 140.000 viviendas ociosas: deben ser puestas a disposición de las familias que viven en condiciones de hacinamiento.

    Junto con ésto planteamos: prohibición de desalojos para las familias que no puedan pagar el alquiler; condonación del pago de las cuotas hipotecarias mientras dure la crisis.

    8) No al fortalecimiento del aparato represivo

    El Gobierno nacional y los gobernadores tienen el eje de mantener a la gente confinada a través de más poderes para las fuerzas represivas. Cada día de despliegue masivo de tropas federales y provinciales implican millones y millones de pesos, que podrían ser utilizados para el salario de cuarentena para que muchos trabajadores no se vean compelidos a salir "para hacerse el día" y que su familia subsista.

    Contraponemos las medidas de este programa a la militarización de la sociedad con las mismas fuerzas represivas que así como lo hicieron ayer, no dudarán mañana en reprimir a sangre y fuego a quienes salgan a luchar por sus derechos.

    9) Hay recursos

    Son muchos los que plantean que la Argentina no cuenta con recursos suficientes para afrontar esta crisis, pero sin embargo defienden que solamente entre enero, febrero y lo que va de marzo, se destinaron 5.000 millones de dólares para el pago de la deuda pública, una cifra enormemente superior a todo lo que se está destinando para esta crisis. Es criminal pagar un peso más de deuda, repudio soberano de la deuda externa.

    Asimismo, es público que distintas ramas de la economía multiplicaron sus ganancias en los últimos años. A una situación extraordinaria que pone la vida en peligro, hay que responderle con medidas extraordinarias: impuestos extraordinarios a los banqueros y principales grupos económicos. De ahí vendrán las fuentes de financiamiento para todo lo que hiciera falta para enfrentar esta pandemia.

    Esta crisis tiene responsables

    Ya hay muchos estudios que plantean que estos tipos de coronavirus se desarrollan en un hábitat determinado por el desarrollo sin planificación, irracional, de ciudades, en el marco del peligro que detenta el calentamiento global por parte del sistema capitalista.

    La pandemia del coronavirus (Covid-19) vino a desnudar la precariedad de los sistemas de salud de casi todos los países del mundo. Las medidas de "austeridad" impuestas por los gobiernos de Europa para pagar el multimillonario rescate a los bancos durante la crisis capitalista que se inició en 2008 significaron enormes recortes en los presupuestos de salud: menos profesionales y más precarizados, menos instalaciones, menos aparatos de diagnóstico, menos aparatos vitales como los hoy tan necesarios respiradores artificiales.

    En la Argentina la llegada del Coronavirus deberá soportarse sobre las espaldas de un sistema fragmentado, desfinanciado y con una altísima demanda de ocupación camas disponibles.

    El desguace comenzó al calor de los planes del FMI y el Banco Mundial en la década del ’90. Durante el gobierno de Menem (1993) y como parte del avance neoliberal, el Banco Mundial (BM), con su programa “Invertir en Salud”, desembarcó fuertemente en salud, impulsando su mercantilización. Fue el momento donde se impuso la descentralización hospitalaria, en el marco de la “Reforma del Estado”, trasfiriendo a las Provincias y Municipios el peso de la administración y financiamiento de los Hospitales. El Estado central solo debía recaudar para pagar la deuda.

    En sus pocos meses de duración, el gobierno de De la Rúa hizo un golpe fenomenal a la salud pública, en el marco del "déficit cero" que le imponía el FMI.

    Esa cuasi desaparición de la salud pública nacional, se mantuvo durante los sucesivos gobiernos kirchneristas, que, además, no hicieron ninguna inversión cualitativa para la salud pública, mientras que la medicina privada y los laboratorios fueron parte de los grupos capitalistas que la "hicieron en pala" durante esos años.
    Desde 2014 hasta hoy, los lineamientos del Banco Mundial para la Salud en América Latina llevan el nombre de Cobertura Universal de Salud (CUS).

    El porcentaje destinado a salud de los presupuestos nacionales tuvo una drástica caída del 25% durante los cuatro años del gobierno de Cambiemos, un porcentaje similar a la suba de los fondos destinados a pagarle los intereses a los usureros de la deuda. A tal punto fue el menosprecio del macrismo a la salud del pueblo, que eliminó el Ministerio de Salud de la Nación pasándolo al rango de Secretaría. El "albertismo" en el gobierno decidió en diciembre no tratar el presupuesto hasta tanto no terminaran de negociar los términos de un salvataje a los acreedores de la deuda, es decir mantener las magras partidas para salud.

    Según datos de los últimos años, en la Argentina se invierte en salud alrededor del 10% del PBI. Sin embargo, sólo el 2,19% se destina a la salud pública. Es decir que, apenas el 20% del total del gasto en salud es invertido por el Estado para cubrir la atención del 40% de la población, que depende únicamente del Hospital público, por falta de cualquier otra cobertura social (en provincias como Santiago del Estero, Formosa o Chaco el 58% de la población se atiende en el sistema público).

    Al calor de este vaciamiento, se fueron fortaleciendo enormes empresas de salud privada, prepagas, clínicas y sanatorios privados, servicios de emergencia, empresas que han tenido en las dos últimas décadas ganancias espectaculares. Los laboratorios medicinales están monopolizados por tres o cuatro grandes empresas que figuran en el rubro de quienes más ganancias han tenido en los últimos años.
    Antes de la aparición de este nuevo coronavirus, la Argentina enfrentaba un enorme crecimiento de casos de dengue y de sarampión, dos enfermedades que prácticamente estaban desaparecidas de la Argentina hace unas décadas, con magros presupuestos para hacer campañas de prevención y vacunación.

    Una crisis capitalista que querrán descargar sobre la clase trabajadora

    El Frente de Izquierda viene enfrentando a quienes fueron los responsables de este quebranto de la salud pública y ahora, "con el agua hasta el cuello", se intentan reubicar frente a la propagación masiva del virus.

    En todo el mundo esta crisis está demostrando no sólo la desidia e inutilidad de la clase capitalista y sus representantes políticos, sino también cómo la propiedad privada de distintas ramas de los servicios y la producción son una traba para que todos los recursos necesarios estén al servicio de enfrentar la pandemia e impedir muertes que pueden ser evitables.

    Por otra parte los gobiernos de Estados Unidos y Europa están destinando miles de millones de dólares para hacer el rescate más grande de la historia de las grandes empresas y los especuladores de las bolsas. Ésta factura querrán que la pague la clase trabajadora, que ya comenzó a sufrir despidos, mientras que los que deben trabajar lo hacen sin las básicas medidas de seguridad e higiene.

    La pandemia está en pleno desarrollo en Europa, Estados Unidos y en todos los demás países. Sólo parece bajo control en China y los países del Sudeste asiático. Por lo cual su desarrollo puede ser devastador, aunque las informaciones y estadísticas son muy desiguales (entre otras cuestiones, porque no se han realizado testeos masivos en la mayoría de los países).

    Ya la propia Organización Internacional del Trabajo pronostica que podría haber hasta 25.000.000 de desocupados más en los próximos meses por las parálisis de las economías y el comercio internacional. La clase trabajadora y las mayorías populares no deben esperar impávidas esta catástrofe que se avizora si no se la enfrenta decisivamente.

    ¡Nuestras vida valen más que sus ganancias!

    El Frente de Izquierda sostiene un programa y una orientación alternativa a la de quienes nos llevaron a esta situación, como el que publicamos hace unos días.
    Los banqueros, los laboratorios medicinales, los empresarios de la salud privada, los dueños de cadenas de farmacias como Farmacity multiplican sus ganancias con la pandemia, mientras que las mayorías populares ni siquiera tienen alcohol en gel a su disposición en forma gratuita.

    Quien están demostrando que es "esencial" para poder enfrentar esta crisis y que el conjunto de la población tenga asistencia médica, alimentos y los servicios necesarios (salud, colectivos, trenes, aviones, ecolección de basura, electricidad, gas, servicios de agua y cloacas, internet, atención en los supermercados, etc.) es la clase trabajadora.

    La dirigencia sindical directamente se borró y por eso debemos desarrollar todo tipo de organizaciones en cada lugar de trabajo para imponer este programa. En ese camino y para llegar a millones es necesario recuperar las organizaciones sindicales para los trabajadores, exigiéndoles en primer lugar a sus actuales direcciones que se pongan al frente de pelear por estas demandas elementales frente a la pandemia.
    El PTS en el Frente de Izquierda lucha por un régimen social totalmente distinto, por un gobierno de trabajadores que a través de sus organismos democráticos obreros y populares podría tener hacer una planificación racional y democrática frente a la crisis, no basada en el lucro y la ganancia de unos pocos, sino en las necesidades vitales del pueblo.

    Aún para quienes no compartan esa perspectiva estratégica, ponemos a disposición de los trabajadores y trabajadoras y la juventud un programa que debería debe ser una bandera de lucha por nuestra sobrevivencia, porque nuestras vidas valen más que sus ganancias.





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