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Córdoba: fallo judicial reconoce como trabajo las tareas domésticas y de cuidado

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Un fallo de la justicia del año 2018, vuelve para reavivar la polémica sobre un tema negado históricamente: el trabajo doméstico y de cuidados que realizan mayoritariamente las mujeres.

Luján Calderaro

Consejera estudiantil de Trabajo Social UBA

Lunes 20 de mayo | 21:29

El fallo fundamentó el monto recibido por la madre, en las tareas domésticas y de cuidados realizadas por ella en el hogar: ‘Ese cuidado se traduce en un conjunto de tareas cotidianas destinadas a atender las tareas del hogar y de la familia que insumen tiempo, energía y recursos, por lo que es indudable que merece ser valorado económicamente, aun cuando no lo realice un tercero contratado a tales efectos’’.

El fallo menciona que la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminacion hacia la mujer sostiene que ‘debe tenerse presente el gran aporte de la mujer al bienestar de la familia y al desarrollo de la sociedad, hasta ahora no plenamente reconocido’. Pero, ¿quienes son los responsables para que este trabajo no sea reconocido?

Veamos un hecho reciente: la intención del gobierno de Cambiemos de no renovar la moratoria previsional -plazo que vence el 23 de julio- para quienes no cuentan con 30 años de aportes. De llevarse a cabo esta medida, se liquidará el último mecanismo que, aunque de forma insuficiente y limitada, reconocía indirectamente el trabajo no remunerado que realizan las mujeres a lo largo de su vida.

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La mayoría de las personas que ingresaron a la moratoria previsional fueron principalmente mujeres porque son quienes más dificultades tienen para jubilarse. En primer lugar, porque muchas trabajaron en sus casas sin recibir ningún salario a cambio: las mujeres destinan en promedio entre 6 y 4 horas diarias a estas tareas domésticas, de crianza y de cuidado a personas mayores. En segundo lugar, porque quienes lo hicieron en otras casas a cambio de un salario, lo hicieron sin estar registradas: el 94,7% del trabajo en casas particulares es hecho por mujeres, y en un 70% de los casos no posee los aportes jubilatorios que obliga la ley. En tercer lugar, son las mujeres las más precarizadas, la mayoría en los trabajos no registrados (37 %). Por eso, la moratoria es conocida como "ley de jubilaciones de amas de casa".

Como afirma el fallo de Villa María, “los tratados e instrumentos internacionales propenden el reconocimiento de la labor doméstica de la mujer en beneficio de la familia y de la sociedad. Esto es, en el cuidado personal y alimentos de los hijos menores se impone, entre otras valoraciones, el juzgamiento con perspectiva de género”. Y nos preguntamos, ¿dónde está la perspectiva de género en la agenda de Cambiemos?

Los dos grandes protagonistas de la realidad nacional, no piensan en las mujeres. Si bien existe la posibilidad de que se extienda el plazo de la moratoria previsional como consecuencia del amplio repudio expresado por la población, quedaron al descubierto las prioridades de los de arriba: ajustar todo lo que se pueda, para alcanzar el "déficit cero" exigido por el Fondo y garantizar las ganancias a los sectores más ricos de la población. En todos los acuerdos establecidos a nivel mundial entre el FMI y determinados países, las reformas previsionales son una condición inevitable para aquellos gobiernos endeudados o que intentan renegociar la deuda.

En la vereda de enfrente, el diputado Nicolás del Caño del PTS-FIT y precandidato a presidente presentó la semana pasada en el Congreso Nacional, un proyecto para recnocer el 82% móvil a todos los jubilados y jubiladas del país. Lo más importante del proyecto es que reconoce el trabajo doméstico, ya que "plantea que todas y todos los que alcancen la edad de jubilación se puedan jubilar". Además el proyecto estipula un mínimo haber jubilatorio acorde a la Canasta de jubilados y jubiladas.

El Estado es responsable

La tendencia #YoCrioSola inundó las redes con dos ideas negadas por todo aquel responsable de la desigualdad de género: que la crianza de hijos e hijas recae fundamentalmente sobre las mujeres y la responsabilidad del Estado en el no reconocimiento de este trabajo. Si bien existen leyes que exigen guarderías en los lugares de trabajo, éstas no están reglamentadas, y por lo tanto no se cumplen.

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Todo demuestra que el fallo en Villa María es una excepción. El estado en su conjunto niega invisibiliza y pisotea continuamente el trabajo doméstico y de cuidados que realizan mayoritariamente las mujeres, tanto el trabajo no remunerado -mayoritario- como el que se realiza a cambio de un salario. Y todo esto por una razón: al no ser trabajo reconocido, el Estado “ahorra”, y los empresarios también.

Que el trabajo doméstico y de cuidados se haya transformado en un servicio remunerado consumido por sectores de trabajadores y trabajadoras en mejores condiciones económicas -o que no tienen opción por las largas jornadas laborales- da la pauta para entender cómo el Estado y las ganancias empresariales, se apoyan también sobre el no pago del trabajo a las mujeres.

La quita de la moratoria previsional así como la reforma previsional impuesta en el 2017 -que afecta principalmente a las mujeres: son mayoría de jubiladas, y casi la totalidad de las que perciben la Asignación Universal por hijo/a- son claros ejemplos de los objetivos del gobierno de Cambiemos y el FMI: descargar la crisis sobre el conjunto de la clase trabajadora y principalmente sobre las mujeres.

Sin embargo, cabe aclarar que Cambiemos y el FMI no son los únicos responsables de esta situación: todo el arco opositor fue cómplice de estas políticas enemigas de las mujeres. Tanto la Ley de reparación histórica (año 2016) como la Reforma previsional (2017), la ley de blanqueo de capitales,y una serie de mecanismos que desfinancian el Anses, fueron leyes votadas en el congreso, siendo Cambiemos una fuerza minoritaria.

Una marea gigante dejó claro con la pelea por el aborto legal, que la maternidad no es un destino para las mujeres: es una elección. Pagar al FMI cada centavo a costa de los derechos de nuestras abuelas, madres y hermanas, no tiene porqué transformarse en un destino inevitable. Las mujeres necesitamos construir una alternativa independiente que pelee por nuestro futuro.





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