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BUROCRACIA SINDICAL

A 50 años del Cordobazo, el paro general debería ser activo e iniciar un plan de lucha

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En el aniversario de aquella enorme gesta obrera y popular, la central obrera convoca a otra medida sin movilización ni continuidad. Los sectores combativos y la izquierda tienen que tomarlo en sus manos para que activo.

Juana Galarraga

@Juana_Galarraga

Miércoles 15 de mayo | 11:55

La CGT decidió llamar a un paro general el próximo 29 de mayo, el día que se cumplen 50 años del Cordobazo.

El objetivo de la conducción burocrática de la central es, una vez más, descomprimir la bronca y el descontento contra las políticas de ajuste que llevan adelante el gobierno nacional y los gobernadores peronistas, siempre bajo la dirección del FMI.

Hace 50 años, el paro nacional de la CGT se había transformado en uno de 36 horas en Córdoba. Los trabajadores, trabajadoras y estudiantes irrumpieron con la huelga y movilización hacia el centro de la ciudad, desde los lugares de trabajo y desde el Barrio Clínicas donde se concentraban los estudiantes.

Aquellas jornadas son un ejemplo de como un paro podía convertirse en una huelga general donde a las demandas sindicales se sumaba el malestar político. La gran acción de aquellas jornadas, donde los manifestantes derrotaron militarmente a las fuerzas policiales, cambiaron la historia del país.

Aquel enorme levantamiento obrero y popular pondría en jaque a la dictadura de Onganía. También sería un golpe al plan Krieger Vassena, antecedente del programa del golpe genocida de 1976, que vino a ponerle fin al ascenso revolucionario que tuvo como fecha inaugural ese 29 de mayo.

Para el olvido

  •  La huelga es la medida de última instancia viendo que un gobierno no vio los miles y miles de trabajadores que estuvieron el día 22 si no me equivoco... ¿que fue la movilización… ?- Daer no se acordaba la fecha de la última marcha que llamó, en el discurso que brindó este martes, en la sala de conferencias de prensa de la CGT.
  •  ¡El 30 de abril! - arriesgó alguien desde el público, pero le pifió. Daer hablaba de la marcha que encabezó el 4 de abril. Acuña estaba parado al lado. Al igual que su compañero en el dúo conductor de la central, lejos de acordarse.

    Así de intrascendente fue esa marcha que los burócratas sindicales hicieron por el centro porteño, sin paro, ese 4 de abril. Ni ellos lo registraron. Es de imaginarse lo mucho que pudo preocupar al Gobierno.

    Nunca con todo

    En casi cuatro años de macrismo, la CGT llamó al paro general 6 veces.Todos fueron domingueros, como se dice, sin movilización. Presionada por las circunstancias, para “descomprimir”, como el mismo Acuña dijo. Nunca fueron medidas en el marco de un plan de lucha, con el propósito de derrotar el ajuste e impedir que nos saqueen más el salario. Siempre fueron medidas aisladas, al servicio de negociar algo con Cambiemos, como plata para las obras sociales (es decir, para ellos). Siempre para amenazar con desbalancear el delicado equilibrio que se sostiene el descontento popular a raya, pero sin hacerlo jugar con todo.

    De la misma forma, las dos veces que la CGT llamó a movilizar fue sin paro, cosa de limitar la participación. La primera fue el 7 de marzo de 2017. Aquella jornada terminó con el entonces triunvirato de la CGT, en retirada a las corridas por atrás del escenario. “¡Ponele fecha!”, le gritaban los trabajadores. Ya se notaba la bronca. La postal de ese día es una foto del atril de la CGT, arrancado por los laburantes del escenario, de mano en mano. La situación se descontroló y los dirigentes huyeron.

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    La segunda vez que la CGT llamó a salir a las calles fue este 4 de abril. Ese día a Héctor Daer se lo vio muy nervioso, en un móvil de este diario. Caminaba y miraba para todos lados, rodeado de patovicas. Sabe que hay bronca, mucha bronca porque la crisis avanza y las condiciones de vida son cada día peores. Sabe el papel clave que la burocracia sindical ha jugado para que el ajuste pase y los favores que Cambiemos le debe, pero sabe también lo caros que les pueden costar tantos años de tregua a manos de la bronca obrera.

    Un día así

    Para lo único que la CGT ha estado activa, es para conversar con el FMI. La última vez que se reunió con la misión del organismo internacional que gobierna la economía argentina, se mostró preocupada por el endeudamiento del país. Sin embargo, se limitó a pedir una renegociación de la deuda a largo plazo. Lo único que proponen, es hipotecar el futuro durante la vida de muchas generaciones. La dirección sindical, al igual que los empresarios, quieren que la clase trabajadora y los sectores populares paguemos.

    Podés leer: #VamosPerdiendo: tres reuniones CGT-FMI, un solo paro general

    El 4 de abril no fueron miles y miles en las calles, como dice Daer para la tribuna, pero podrían haberlo sido. La conducción de los sindicatos no se jugó a que movilizaran más que algunos centenares de cada gremio. ¿Qué pasaría si este 29 de mayo, llamaran a un paro general con movilización? ¿Cuánta rabia acumulada hay?

    El 30 de abril, un sector de la burocracia sindical afín al kirchnerismo llamó un paro. La medida también fue totalmente insuficiente. En ese acto, los convocantes estuvieron más preocupados por dejar claro que hay que votar al peronismo. Sin embargo, hubo un dato significativo: un sector de la UTA convocó a pesar de la negativa de Roberto Fernández de adherir a la medida. En la definición de este próximo paro, según informó La Nación, los gremios del transporte fueron unos de los que más apurados estaban por concretar. Cada vez hay más bronca que descomprimir.

    Si este paro general estuviera a la altura de la situación y al servicio de defender los intereses de los trabajadores y las trabajadoras, tendría como principal consigna la necesidad de romper con el FMI. Poner en marcha un plan de lucha para derrotar el saqueo del Fondo, con el gobierno, el peronismo y la burocracia sindical que trabajan para que nosotros paguemos una crisis que no generamos.

    Una jornada así empezaría a recorrer el camino que marcaron aquellas grandes gestas de la clase trabajadora como el Cordobazo. Sería una demostración de fuerza contundente de quienes no se resignan a pagar los costos de la crisis.

    La burocracia le tiene pánico a cualquier acción que pueda ir en ese sentido. Aún está fresco el recuerdo de diciembre de 2017, cuando miles de trabajadores enfrentaron en las calles la reforma previsional.

    En el extremo opuesto a la CGT, desde el sindicalismo combativo y la izquierda apostamos al desarrollo de la clase obrera en el camino que marcó el Cordobazo. Nos preparamos para vivir acciones como aquella.

    Un buen homenaje sería transformar este paro en la expresión de la bronca que empieza a organizarse al grito de "¡abajo el ajuste del FMI, Macri y los gobernadores!.





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