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Pánico e incertidumbre en los “mercados”: caen los bonos argentinos, suben el dólar y el riesgo país

Tiempo estimado 9:23 min

Fantasmas de corridas cambiarias en una economía gobernada por el FMI. Síntomas del posible inicio de la debacle. Sus causas y las respuestas a la crisis.

Lucía Ruiz

@LucuRuiz

Jueves 25 de abril | 00:00

Foto Matías Baglietto | Enfoque Rojo

El fantasma de la corrida cambiaria de abril de 2018 está reencarnando un año después. Pero esta vez con una economía más sumergida en el Fondo.

Desde el lunes, en sólo tres días, el dólar trepó $ 2, el riesgo país se disparó más de cien puntos, hasta tocar ayer un nuevo récord histórico en la era Macri de 963 puntos básicos, y los fondos internacionales se desprendieron masivamente de bonos y acciones argentinas haciendo caer su cotización en Wall Street y en el Merval (Mercado de Valores de Buenos Aires).

La palabra de moda para hacer referencia a este momento es incertidumbre, o más precisamente, incertidumbre política. Los “mercados” temen por lo que sucedería luego de una reelección del debilitado Macri y al mismo tiempo ven con espanto una posible vuelta de Cristina Fernández a la Casa Rosada.

De conjunto, cada vez confían menos en que algún gobierno pueda garantizarles el pago de la deuda y los intereses que conlleva.

En cualquier caso, vale recordar, los intereses del capital financiero van a contramano de los del pueblo trabajador, que verá acentuarse la crisis sobre sus condiciones de vida de no mediar una irrupción independiente de las masas contra el saqueo y el ajuste.

Es en el terreno financiero donde se expresan con más rapidez los ánimos y expectativas que llevaron al derrape a los bonos argentinos, que generan corridas contra el peso y disparan el “riesgo país”.

No obstante, toda la incertidumbre está anclada en la profunda crisis estructural del capitalismo argentino al que llevaron las políticas de vaciamiento tanto de Macri como del kirchnerismo y que derivaron en un remedio peor que la enfermedad: el FMI y su plan de ajuste.

Los síntomas

  •  Dólar. El valor de la divisa estadounidense minorista que registra el Banco Central ascendió ayer a $ 44,92, a la par de la mayor escalada de la cotización mayorista (3,7 %) a $ 43,95, su récord histórico nominal. La explicación es una “demanda por cobertura”. Es decir, el miedo le gana a la codicia (de las altas tasas de interés).

    A la par de una mayor demanda, del lado de la oferta se esperaba que los agrodólares llegaran a calmar las aguas. Pero lo ofertado este miércoles fue escaso. En el que se suponía era el mejor mes para el Gobierno por la liquidación de la cosecha, el dólar escala a sus mayores valores históricos.

    Como advertíamos, los U$S 60 millones diarios que habilitó el FMI al Gobierno para que subaste no tienen ningún efecto de contención ante la mínima corrida. A esto hay que agregar que, a nivel mundial, el dólar se apreció. En otros países denominados “emergentes” también subió la divisa, como por ejemplo en Brasil con una suba de 1,7 %.

  •  Riesgo país. Trepó 105 puntos en sólo un día y alcanzó un nuevo máximo en cinco años, a 963 puntos básicos. Al mismo tiempo, los títulos nominados en dólares, como el Bonar 2024, sufrieron caídas de hasta 6,2 % y ya rinden un 20 % anual.

    El operador bursátil José Napoli declaró a El Cronista que la caída experimentada por los bonos “ya te diría que es DFT (default)... los fondos de afuera gigantes se están llevando puesto al BCRA (Banco Central). Se perdió totalmente la confianza, al punto que en el exterior desde hace dos semanas dieron la orden de vender todo de Argentina”.

  •  Caída de las acciones argentinas. La bolsa porteña, el Merval, bajó 3,4 % en promedio, lo que implica que de un tirón borró las escasas ganancias que había tenido durante el año en pesos. Por su parte, este miércoles las acciones argentinas en Wall Street se hundieron hasta 13,6 %.

    Entre los títulos que cotizan en Nueva York, los que más retrocedieron son los de Loma Negra (13,58 %), Banco Francés (12,44 %) y Supervielle (9,35 %).

    En tanto, en el Merval las pérdidas llegaron hasta el 8,19 % en el caso de Ternium, siguiendo por Banco Francés (7,29 %) y Bolsas y Mercados Argentinos (7,21 %).

    A su vez, el seguro contra el default (CDS) tocó máximos en cinco años. Dichos “Credit Default Swaps” (CDS) marcaban máximos de 1.117 unidades, los mayores valores en cinco años.

    Las causas

  •  Salida de fondos. Entre las causas inmediatas de los movimientos repentinos está justamente el retiro de los fondos internacionales y algunos locales que salieron masivamente de las acciones y bonos, tirando por el piso sus cotizaciones.

    Los bonos argentinos cayeron hasta un 8 % en versiones de corto plazo (como los que tienen vencimientos en 2020 y 2021) y hasta un 4,5 % en los de largo plazo (como los de 2037).

    El analista Christian Buteler indicó que “hay una salida brutal de activos argentinos. Se colocó mucha deuda durante los dos primeros años de gestión (de Cambiemos), y hoy no existe un mercado que pueda absorber esa salida”.

  •  Vulnerabilidad externa. Esta es una de las causas más profundas. Prácticamente nadie confía en el programa financiero del Gobierno hacia 2020. En otras palabras, que el gobierno que venga luego de octubre tenga el dinero suficiente como para pagar los “compromisos” de deuda.

    No es porque el gobierno de Macri no esté haciendo hoy un ajuste brutal para obtener ese dinero, sino porque el nivel de endeudamiento es muy elevado y mientras tanto siguen fugándose los dólares y destinándose hoy, los disponibles, casi exclusivamente en mantener el propio valor de la divisa (sin demasiado éxito).

  •  Endeudamiento a fondo. Según el último informe de la Secretaría de Finanzas, los vencimientos hasta 2026 llegan a U$S 323.075 millones, lo que equivale aproximadamente a un 60 % del PBI. Por año se estarán despilfarrando unos U$S 40.000 millones al pago de los especuladores con la deuda pública.
  •  Fuga de capitales. En marzo la fuga sumó otros U$S 1.771 millones, según datos del Balance Cambiario del Banco Central. De manera que en el primer trimestre del año ya suma U$S 4.695 millones. El año pasado, la fuga de capitales fue de U$S 27.230 millones.

    La respuesta oficial

    Por el momento, la única receta de Christine Lagarde, Mauricio Macri, Nicolás Dujovne y Guido Sandleris es más de lo mismo. Proponen seguir hundiendo a la economía con un fuerte enfriamiento monetario y tasas de interés por las nubes (rondando el 70 %), junto con más recortes de gastos para cumplir con el “déficit cero” (que es una falacia porque mientras tanto se incrementa el déficit financiero y del Banco Central).

    Ahora incorporaron el manotazo de ahogado de una política light de “congelamiento de precios” destinado al fracaso desde el vamos. Esta economía del ajuste con migajas de contención no es más que una máquina de generar más pobres y desocupados.

    Según el presidente Mauricio Macri el riesgo país “subió porque el mundo tiene miedo de que la Argentina vuelva atrás”. El kirchnerismo plantea que el riesgo es el mismo Macri. Pero ninguno propone salirse ni un renglón del libreto del ajuste que impone el Fondo Monetario Internacional.

    La respuesta necesaria

    Las trabajadoras y los trabajadores deberán debatir con qué medios salir de la crisis a la que condujeron el capital financiero internacional y los regímenes políticos de los Kirchner y de Macri. Cada segundo que pasa se sigue profundizando el hundimiento de las condiciones de vida al que lleva el régimen del FMI.

    No es posible sacarse de encima al organismo internacional de otra forma que no sea con una ruptura. La vía de pagar hasta el último centavo, como proponen economistas como Alfredo Zaiat, no sólo significaría un brutal ataque a las condiciones de vida de las grandes masas, sino que es imposible en la coyuntura actual.

    En su momento, el kirchnerismo pagó al FMI sólo un sexto de lo que hay que pagar ahora (sin contar intereses) y pudo hacerlo debido a la recuperación económica que hubo en los primeros años del gobierno anterior, después de la destrucción causada por la crisis del 2001 y el mazazo al salario que provocó la devaluación a la salida de la convertibilidad en un contexto internacional favorable. Y ni siquiera pagando rompió relaciones con el organismo internacional, lo que posibilitó ahora que Macri pueda volver a pedir un préstamo.

    En la actualidad, el monto de la deuda es incontrastable a su capacidad de pago. Mientras que las exportaciones agrarias argentinas en total son de alrededor de U$S 28 mil millones anuales, cada año hay que pagar de deuda U$S 40 mil millones.

    La respuesta necesaria frente a este enorme saqueo, en donde la crisis es aprovechada por los grandes banqueros, el capital concentrado y los especuladores, es la construcción de una gran fuerza política que impulse la movilización independiente de los trabajadores, las mujeres y la juventud para romper el acuerdo con el Fondo e implementar un plan de medidas de emergencia, como el no pago de la deuda, el monopolio estatal del comercio exterior, la nacionalización de la banca y la expropiación de los grandes terratenientes, entre otras.

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