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Haití: la Casa Blanca apoya al Gobierno que las movilizaciones quieren sacar

Tiempo estimado 5:20 min


A pocos kilómetros de las costas de Venezuela, el gobierno de Trump apoya a un presidente cuestionado por semanas de protestas.

Diego Sacchi

@sac_diego

Martes 5 de marzo | 11:49

El presidente haitiano, Jovenel Moise, resiste como puedo al frente del gobierno en su país. Desde inicios de febrero se desataron manifestaciones, huelgas y bloqueos contra el gobierno que fueron duramente reprimidas, dejando 26 personas muertas y 77 resultaron heridas, según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

Más información: Hambre y muerte en Haití: el presidente títere de Trump reprime las protestas

Las protestas han dejado a Moise con pocos aliados, pero entre ellos tiene uno de peso: Estados Unidos. Para confirmar ese apoyo el subsecretario de Estado de Estados Unidos para Asuntos Políticos, David Hale, se reunió con el presidente haitiano para discutir sobre la situación actual del país y la posibilidad de darle impulso al proceso de diálogo iniciado por el Gobierno.

"Tuve el honor de dar la bienvenida al subsecretario de Estado de Asuntos Políticos, David Hale. Tuvimos discusiones sobre la situación en el país", dijo Moise en su cuenta de Twitter.

Moise agregó "aprecio la disponibilidad del Gobierno de los Estados Unidos para facilitar la búsqueda de una solución interhaitiana a la crisis sociopolítica".

Según un comunicado de la embajada de Washington, en Puerto Príncipe, Hale está en Haití para promover un diálogo nacional inclusivo sobre los actuales desafíos económicos y políticos que enfrenta el país.

Las manifestaciones tomaron fuerza luego de que se conocieron las irregularidades en el programa Petrocaribe, a través del cual Venezuela suministraba petróleo a Haití a precios blandos. Una auditoría presentada a principios de febrero por el Tribunal de Cuentas reveló irregularidades entre 2008 y 2016 en ese programa, e involucró a 15 exministros y actuales funcionarios en ese caso, así como una empresa que dirigía el propio Moise antes de llegar a la Presidencia.

La situación de Haití se agravó este año por una fuerte depreciación del gourde, la moneda oficial, y por la crisis de electricidad derivada de la escasez de combustible. Más de la mitad de los 10 millones de habitantes del país sobrevive con menos de 2 dólares diarios, y la economía creció apenas 1,4 % en 2018, una de las más bajas de la región.

La situación se agudiza producto de los planes de austeridad que aplica el gobierno a pedido del FMI. A mediados de 2018 el primer ministro, Lafontant, debió renunciar luego del anuncio de aumentos de entre 37 y 50 % en los precios de los combustibles. Las movilizaciones, protestas y bloqueos de calles fueron las respuesta inmediata en las principales ciudades del país contra la medida dictada por el Fondo Monetario.

La injerencia de Estados Unidos en el país no es nueva. Durante años unos 7.000 soldados de la Misión de “estabilización” de la ONU (MINUSTAH) ocupó el país, luego de una intervención militar de estadounidense que depuso al presidente Jean-Bertrand Aristide para remplazarlo por Boniface Alexandre. Desde entonces, la MINUSTAH encabezada por Estados Unidos, Brasil y Argentina entre otros, fue denunciada por infinidad de abusos y violaciones a los derechos humanos.

También son muchos los negocios estadounidenses camuflados bajo la “ayuda humanitaria” y la intervención de organizaciones no gubernamentales. De hecho han sido muchos los escándalos asociados con las ONG occidentales, especialmente en el contexto de las actividades de la Fundación Clinton.

Solo la relación subordinada, del gobierno haitiano, a los designios de Washington explica por qué Estados Unidos mantiene su apoyo a Moise, un presidente cuestionado por las protestas, implicado en casos de corrupción y que accedió a su cargo ganando en una elección donde votó solo el 21% de la población.

El llamado que hace el gobierno de Trump para que en Haití se llegue al “dialogo” y a una “solución interhaitiana a la crisis sociopolítica” no puede tener mayor contraste con la política que Estados Unidos aplica a pocos kilómetros de la isla.

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Trump mantiene la ofensiva golpista contra el gobierno de Venezuela y su asesor en Seguridad Nacional, Bolton, anunció nuevas medidas que profundizan el bloqueo político y económico contra Cuba.

El mismo cinismo utilizaron los gobiernos europeos. El Core Group, integrado por el representante especial adjunto del Secretario General de las Naciones Unidas, los embajadores de Alemania, Brasil, Canadá, España, EE.UU., Francia, la Unión Europea y el representante especial de la OEA, que llamaron a los actores políticos a un diálogo en Haití, mientras exigen la renuncia del presidente venezolano.

La “doble vara” imperialista gráfica claramente la salida que busca Estados Unidos para Venezuela. A la aguda situación que viven millones por la catastrófica situación economía producida por las políticas de Maduro, es utilizada para justificar un golpe contra el gobierno venezolano para imponer un plan, como el que ya anunció que aplicará Guaidó si llega al poder, antipopular y antiobrero. En buena medida el plan similar al que se aplica en Haití, apoyado por Trump y el FMI, que es rechazado por miles y miles en las calles.





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