Política

EL CÍRCULO ROJO

Macri contra la democracia

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Escuchá o leé los principales conceptos del editorial de Fernando Rosso en “El Círculo Rojo”, un programa de La Izquierda Diario que se emite todos los domingos de 22 a 24 hs. por Radio Con Vos.

Fernando Rosso

@RossoFer

Lunes 1ro de octubre de 2018 | 08:18

  •  La crisis y el discurso exasperado del Gobierno de Mauricio Macri colocan en el centro de la escena la cuestión de la democracia. En principio, por un razonamiento bastante rudimentario que emiten los voceros oficiales para evadir sus propias responsabilidades por la delicada situación actual: toda persona, grupo o colectivo que se manifieste contra sus planes es inmediatamente acusada de “destituyente” y su consecuencia lógica: antidemocrática.

  •  La relación entre las formas políticas y el sistema social, entre la estructura económica y la superestructura política o -en síntesis- entre democracia y capitalismo ha sido ampliamente problematizada desde múltiples aspectos.
  •  Es tan cierto que la democracia moderna es -en muchas ocasiones- la mejor envoltura para el dominio de quienes todo lo tienen, como que -en no pocas oportunidades- las necesidades urgentes de esa dominación económico-social, la empujan a reñirse con los principios esenciales de la democracia representativa.
  •  Quienes creemos, como perspectiva estratégica, que es imposible la libertad política sin liberación económica y, consecuentemente, que es necesaria la socialización de los medios de producción y un régimen político correspondiente; no dejamos de constatar cómo cotidianamente -y sobre todo en momentos de crisis- se vulneran derechos democráticos básicos y fundamentales.
  •  Estas violaciones flagrantes se han manifestado in crescendo en el último periodo. Veamos algunos ejemplos que se produjeron en el último tiempo hasta alcanzar el bochorno actual:
  •  ¿Quién votó para que en diciembre del año pasado, la Cámara de Diputados de la Nación consumara un saqueo fenomenal al sector más vulnerable de la sociedad: los jubilados y las jubiladas, con la mal llamada Reforma Previsional?
  •  ¿Quién votó, anteriormente a ese episodio, por el poder discrecional del veto presidencial que se aplicó, por ejemplo, contra la limitada ley antidespidos que había aprobado ese mismo Congreso?
  •  ¿Quién habilitó a esos 38 senadores que, contra lo que opinaba la mayoría de la sociedad en general y de las mujeres en particular, mantuvieran vigente el aborto clandestino?
  •  En la actualidad ¿quién votó que al presidente del presuntamente autónomo Banco Central lo nombrara a dedo el Fondo Monetario Internacional?
  •  Peor aún ¿quién votó por el endeudamiento salvaje del país para garantizar la fuga de especuladores seriales y que el FMI diseñe el conjunto de la política económica?
  •  Para decirlo sin eufemismos ¿quién votó entregarle todo el poder a Christine Lagarde?
  •  Las justificaciones para estas prácticas, parten de una interpretación bastante sesgada que pretenden imponer del artículo 22 de la Constitución Nacional que sostiene que “el pueblo no delibera ni gobierna sino por medio de sus representantes”. Según esta particular lectura, una vez consumado el acto del sufragio los representantes electos pueden hacer básicamente lo que les cante. Aun si traicionan explícitamente el mandato por el que fueron elegidos, si pulverizan escandalosamente el llamado “contrato electoral”.
  •  Tomado desde su propio discurso, Cambiemos nunca planteó en la campaña que iba a devaluar brutalmente, que recurriría al FMI o, incluso, le cedería el poder para la administración económica del país. Habían dicho exactamente todo lo contrario a todos los niveles y en todos los terrenos.
  •  Si bien es una práctica permanente de la política tradicional y hasta quedó patentada por aquella famosa frase que se le atribuye al inefable expresidente Menem: “si decía lo que iba a hacer, no me votaba nadie”; en momentos críticos como el actual quedan muy en evidencia estas contradicciones ante una catástrofe nacional que nos amenaza.
  •  Frente a este escenario cobran relevancia propuestas como la que se hace desde la izquierda (Nicolás del Caño y Myriam Bregman especialmente) de una Asamblea Constituyente Libre y Soberana. Una propuesta democrática de emergencia para que todas las personas que sienten que se defrauda su voluntad soberana y que quieren que su voto valga, puedan decidir además de debatir todas las cuestiones vitales que hacen al destino nacional (deuda, pobreza, o en manos de quien deben estar los recursos estratégico).
  •  Sin embargo, desde el Gobierno acusan a quienes le marcan estas violaciones evidentes a la soberanía popular, justamente de… antidemocráticos y para la oposición tradicional (que incluye a todas las tendencias del peronismo) la máxima aspiración democrática es esperar hasta el 2019, es decir, cuando Macri haya consumado gran parte de su plan.
  •  Queda al descubierto que los autodenominados “republicanos” que están en el Gobierno, son en realidad avasalladores seriales de los mecanismos democráticos elementales. Pero también queda en evidencia que en el grueso de la oposición tradicional no quedan ni siquiera demócratas consecuentes.
  •  Un elemento más para tener muy en cuenta: el hartazgo o incluso hasta el odio por las constantes desilusiones y desencantos con las promesas que se hacen en nombre de la democracia puede provocar que estos legítimos sentimientos pueden terminar capitalizados por demagogos providenciales, como el troglodita brasileño Jair Bolsonaro o el mismo Donald Trump.
  •  Si se batalla consecuentemente por imponer una salida democrática más radical -incluso habilitadas formalmente por el régimen actual- es muy probable que se llegue a la conclusión de que la democracia real y efectiva bajo este sistema es, en realidad, un sueño eterno y que es necesario bregar por un régimen y un Estado de nuevo tipo. De ahí la importancia de no dejar en manos de los manipuladores las legítimas aspiraciones democráticas de las grandes mayorías.

    ***

  •  El discurso democrático ha sido utilizado en el mundo para las más infames causas (sin excluir guerras de rapiña). Macri y sus seguidores no hacen más que un uso propio de esa narrativa. Pero en el dramático presente del país, la defensa de la democracia en boca de un Gobierno que se encarga de violentar todos y cada uno de sus principios… es poco menos que un relato muerto.





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