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La maldita Policía de San Francisco: basta de transfobia

Tiempo estimado 6:28 min


Ya son siete las travestis asesinadas en San Francisco en lo que va del año 2015.

Tomás Máscolo

@PibeTiger

Sábado 28 de febrero de 2015 | Edición del día

Foto: SF City Hall. Stand up for those who no longer can. Taja Gabrielle de Jesús ¡Presente!

La vulnerabilidad a la que son sometidas las personas trans es producto de la discriminación, la opresión y la desidia estatal. El abuso policial es moneda corriente, no sólo son víctimas por ser trans, sino que además son molestadas, abusadas y asesinadas por ser negras, el racismo a la orden del día.

La solución no es la prisión

El pasado lunes 2 de febrero, Taja Gabrielle de Jesús fue hallada muerta a puñaladas en una escalera en el barrio Bayview de San Francisco. Lamentablemente, ella fue la primera víctima de los 7 casos que se sucedieron.

La hermana adoptiva Danielle Castro, declaró: "Cada vez que pienso en ella, sigo imaginando como luchó por su vida, no la quiero recordar de esa manera”. El odio y la bronca se hacen presente, pero a Danielle le gustaría recordar a su hermana riendo, cantando y bailando Madonna. Luego agregó: “La respuesta a este tipo de casos es pedir más policía, que el asesino sea encarcelado y leyes con más mano dura, pero no creo que esta sea la solución”.

Uno de los problemas más importantes que enfrentan las personas trans es la desidia estatal. Hay muy poca inserción laboral, lo que provoca que se tengan que prostituir para subsistir. Dentro y fuera de las cárceles sufren un constante acoso y abuso policial, y los refugios para mujeres víctimas de la violencia de género o centros de rehabilitación de drogas las rechazan negándoles el derecho a tener un refugio.

El 10 de febrero Castro, junto a decenas de mujeres negras trans realizó una intervención política - die-in - para acabar con la transfobia en el Ayuntamiento de San Francisco. Estuvo presente, además, Janetta Johnson de la Transgender, Gender Variant, and Intersex Justice Project (TGIJP), ese día aseguró: “Somos una parte de la población que han dejado atrás".

La impunidad generó ira, y la misma impulsó a más de 300 personas para manifestarse en el Ayuntamiento - CityHall - para exigir mayor atención y una solución para terminar con las tasas extremas de violencia contra las personas trans. De hecho las distintas agrupaciones que se manifestaron recordaron que eligieron el 14 de septiembre como ¨Día de la conmemoración Trans¨. A su vez, estas agrupaciones se hacen llamar Coalición de Taja ( Taja’s Coalition), y exigen: programas de seguros y subsidios, trabajo y vivienda.

Nuevas cárceles, nuevas celdas para llenar

El Sheriff del Condado de San Francisco Ross Mirkarimi muestra con orgullo una foto de Angela Davis que tiene en su oficina, dice ser el único sheriff en el país que tiene una foto en su pared de una ícono feminista, marxista y activista anti-policía. En San Francisco, símbolos del progresismo como éstas “suman votos en las urnas”.

Este nefasto alguacil, mantuvo su puesto de trabajo después de haber sido arrestado y acusado por violencia doméstica, poner a niños en situación de peligro y agredir violentamente a sus vecinos, luego de una pelea con su esposa en la víspera de Año Nuevo de 2001. Cínicamente declara que “antes de comenzar la construcción de cárceles trans-específicas, debemos centrarnos en la creación de programas de reinserción trans ".

La obra que quieren realizar tiene un costo de $465 millones, los departamentos de policía regularmente toman el primer lugar en los presupuestos locales. Es decir que toda esa inversión que podría ser utilizada en construcción de vivienda o más presupuesto para el área de salud de la comunidad trans, va a ser invertida para hacer prisiones, donde la policía ejerce su uso y abuso de poder de forma impune.

Vigilar y castigar

La policía de San Francisco estima que va invertir $519 millones en sus fuerzas. La misma que asesinó a Eric Garer y Mike Brown, racista, xenófoba y hambrienta de poder. Sin ir más lejos, según el Proyecto de Presupuesto de California, los presupuestos de la prisión son uno de los últimos en ser reducidos, mientras que las políticas de austeridad en todo el país han significado la disminución de los fondos para las escuelas y los aumentos astronómicos en las tasas de matrícula para la universidad.

El activista Eric A. Stanley, que editó la antología: Captive Genders: Trans Embodiment and the Prison Industrial Complex, dijo: “No sólo afecta la seguridad de las personas trans, sino que están en peligro".

Frente a estos casos de transfobia, la única respuesta son las leyes contra los crímenes de odio como el Proyecto de Ley Sylvia Rivera de Nueva York pero es absolutamente insuficiente, porque el asesinato es solo el último eslabón de discriminación y violencia que sufren las travestis, trans y transexuales día a día. Stanley razona que: "Incluso el criminólogo más conservador ya no sostiene que el aumento de la sentencia disuade los daños futuros". Luego agrega: "No es hasta que nos desprendemos de nuestro apego profundo al sistema de justicia de Estados Unidos como un árbitro de reparación que podemos empezar a pedir lo que queremos y necesitamos".

Basta de transfobia

La deserción escolar, el aislamiento a la que son sometidos/as por parte de sus familias, son algunos de los motivos que llevan a transexuales a tener que delinquir o prostituirse para subsistir.

Los alquileres en San Francisco y en el resto de Estados Unidos son condenadamente altos, y como resultado, la gente está llegando a su fin en la cárcel debido a la falta de un techo donde descansar. Tirarse a dormir en un edificio vacío, incluso sentarse en la vereda, te lleva a ser multado o incluso a ser arrestado.

La inversión millonaria a la maldita policía no es la solución y la política de ¨más seguridad¨ claramente tampoco. Una verdadera inserción laboral, acceso a la salud pública, educación y vivienda digna es lo que necesitan las personas trans, pero que les son negados sistemáticamente producto del sistema capitalista que reproduce una ideología reaccionaria, amparándose en instituciones como la Iglesia, que las/los dejan en un lugar relegado y estigmatizado.

Fuente: No to Prison Industrial Complex: San Francisco’s Trans Community Responds to Brutal Murders





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