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La Izquierda Diario
1ro de diciembre de 2017 Twitter Faceboock

DIA DE ACCIÓN EN RESPUESTA AL VIH/SIDA
“Yo vivo con VIH y trabajo en una fábrica”
Gonzalo Valverde

Nicolás es un joven trabajador de una fábrica alimenticia de Córdoba. Poco después de empezar a trabajar ahí, se enteró de su diagnóstico de VIH. Hoy empieza a decirlo públicamente

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Nicolás tiene 24 años y trabaja hace 4 años en una fábrica de la industria alimenticia cordobesa. Cuando no está trabajando, asiste también a las reuniones de la Red Argentina de Jóvenes y Adolescentes Positivos que le sirvió como una red de contención, así como de información sobre sus derechos.

El joven se sumó a RAJAP al mes y medio de conocer su diagnóstico, hace cuatro años. “Me sume porque tenía la necesidad de conocer a otro grupo. Me dijeron de RAJAP y me contactó una persona que me hizo entrar”, relató.

Hoy empieza a decirlo públicamente dentro de la fábrica y busca que se dicten talleres con información sobre lo que es el VIH, las formas de transmisión y su realidad.

“Se lo dije a mis jefes a los 2 meses de ser diagnosticado. A mis compañeros se lo dije casi de inmediato. A algunos, no a todos. Mis compañeros más allegados se lo tomaron algunos con aflicción porque notaron que yo estaba mal”, comentó el joven.

El proceso de una persona desde que recibe el diagnóstico, empieza el tratamiento y a conocer lo que es el VIH y cuáles son sus derechos es algo que toma su tiempo. Nicolás tuvo que hacer ese proceso mientras tenía que seguir en la línea de producción de la planta. Después, con el tiempo, fue aceptando su realidad y sus compañeros, según dijo, “notaron que estaba bien y me apoyaron”.

Él no vivió ninguna situación de discriminación pero solo hizo conocer de su diagnóstico a sus compañeros más allegados de la fábrica. Así afirmó: “Recién ahora estoy por dar a conocer mi diagnóstico masivamente en toda la planta y ahí veré si hay alguna situación de discriminación.”

Tomar las pastillas antirretrovirales es algo que una persona seropositiva tiene que hacer a diario. A algunos les molesta, no les gusta y otros lo hacen como si fuera parte de la rutina. Siempre es complicado, según comentan, tomarlo ante la mirada de otro, seronegativo. Como Nicolás tiene horarios rotativos en su fábrica, a veces tiene que tomarlas ahí.

“Por ahí como es una fábrica de productos alimenticios no te dejan ingresar con pastillas o blister para no desecharlos. Pregunté si podía ingresar con un pastillero y me dijeron que mientras lo haga en la enfermería o lo haga por fuera de la línea de producción está todo bien. Así que tomo las pastillas como ellos me dicen, en la enfermería o en una sala apartada”, sostuvo.

Pese a que en muchos casos persista la discriminación hacia las y los seropositivos, Nicolás nunca sintió en sus allegados “una relación diferente hacia mí por decirles el diagnóstico. Si siento la solidaridad y el apoyo de ellos en el visibilizarme y el hacerlo porque les gusta que sea así, que tenga la fuerza de voluntad para hacer algo por la gente positiva. Mi relación actual con ellos es de un apoyo, de estar contando constantemente sobre cómo se está moviendo la Red Argentina de Jóvenes y Adolescentes Positivos y el mundo en torno al VIH”.

Las y los trabajadores tienen un sindicato que debería defender sus derechos. Sin embargo, las burocracias sindicales muchas veces no hablan de las realidades de las y los seropositivos ni mucho menos luchan por sus derechos.

Nicolás contó su experiencia diciendo: “Desde el sindicato no he recibido ningún apoyo porque no le he dicho. En su momento, recibí una persecuta desde los delegados porque se había corrido la bulla entre mis compañeros de que había un seropositivo, lo estuvieron persiguiendo tres meses. Me preguntaron a mí y les dije que fueran a hablar con enfermería. Enfermería los capacitó y les dijo que no estaba bien la persecuta que estaban haciendo. Así dejaron de hacerlo.”

Finalmente, el joven concluyó: “En mi fábrica no creo que sea el único pero soy el único que lo dice abiertamente. Creo que la discriminación se sufre cuando hay desinformación. Yo vivo con VIH y trabajo en una fábrica. Si uno está informado de sus derechos y lo dice, no te pueden echar.”

 
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