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2 de abril de 2019 Twitter Faceboock

CIENCIA
Ciencia en Argentina: ¿Temas estratégicos para quién?
Ali Karku

¿Qué influencia tienen las grandes empresas farmacéuticas en la agenda científica en los rubros de salud y biomedicina? Cecilia Rikap y Federico E. Testoni nos cuentan de su trabajo.

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El pasado 27, 28 y 29 de marzo se llevaron a cabo las “Jornadas de Fundamentos y Aplicaciones de la Interdisciplina” en la Ciudad de Buenos Aires.

Estuvimos charlando con Cecilia Rikap y Federico Testoni, luego de que presentaran junto a Matías Blaustein su trabajo titulado “¿Temas estratégicos para quién? La agenda de investigación en la Argentina como expresión de su rol entramado científico internacional”.

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¿Nos podrías comentar un poco de qué se trata la investigación que presentaron?

C.R.: Nuestra investigación trata sobre cómo se determina la agenda de investigaciones en el área de salud y biomedicina a nivel global, cuáles son las instituciones que hegemonizan esta determinación de la agenda, cómo fue cambiando en los últimos 20 años y cuáles son los correlatos de esa agenda de investigación global en las propias investigaciones que realiza el CONICET.

Es decir, más allá de las medidas y líneas estratégicas que se supone que están definidas de acuerdo a las necesidades de desarrollo del país, en qué medidas les investigadores del CONICET orientan sus investigaciones según la agenda hegemónica global.

¿Y qué influencia o relación notaron que tienen las grandes empresas o farmacéuticas con estas agendas de investigación?

C.R.: Si nosotros vemos dentro de las principales instituciones a las cuales están afiliades les investigadores que firman las publicaciones dentro de esta agenda hegemónica, no solo aparecen las grandes universidades e institutos de investigación como Harvard, el MIT, el CNRS en Francia, que es de esperar que sus firmas aparezcan allí, sino que además aparecen grandes empresas y farmacéuticas, que son las proveedoras de insumos con los cuales se realizan las investigaciones. En el caso de las farmacéuticas, las que más peso tienen son Roche y Merck, pero también aparecen GlaxoSmithKline y Novartis, es decir, todas las “big pharma” influyendo directamente en qué se investiga, publicando en conjunto con las principales instituciones públicas a nivel global sobre temáticas que con el tiempo se asemejan cada vez más a las temáticas que adoptan les investigadores del CONICET, a la par que dejan de lado otras investigaciones más locales. Es por ejemplo el caso del Chagas, al cual se le ha reducido importancia y se lo ha aislado del resto de las investigaciones en esta área.

En la charla hablaron de que muchas veces se investigan las consecuencias de ciertas epidemias o enfermedades y no así las causas ¿Podrían comentarnos sobre esto?

F.T.: Sí, lo que nos llama la atención de haber encontrado a estas empresas ubicadas entre las productoras de papers [artículos científicos] más importantes, es que ocupan una posición de enunciación privilegiada con respecto a quienes definen la agenda científica internacional. En este sentido, así como mencionábamos el caso del Chagas, que se lo encerraba más en sí mismo en el contexto de las investigaciones nacionales, cuando analizamos a las investigaciones internacionales, vemos que en las ciencias de la vida o biomedicina aparecían muy pocas investigaciones que hablaban de las causas del cáncer, mientras que aquellas orientadas a sus tratamientos eran muchas más. Es decir, en general, se apunta a producir ganancias y vender tratamientos o paliativos, y no así a investigar cómo evitar la existencia de la enfermedad.

C.R.: El caso más paradigmático se podría decir que está en las “palabras clave” o resúmenes de los papers, en donde no aparecen ni la contaminación, ni el glifosato, ni otras categorías que den cuenta del origen de estas enfermedades o de su prevención, sino que el foco está puesto en cómo tratarlas. En definitiva, se orientan las investigaciones de acuerdo a los intereses de las grandes farmaceúticas, que intentan producir medicamentos para luego poder venderlos al Estado o de forma directa a les pacientes.

En el caso específico de las investigaciones en Argentina, no solo hay un impacto a nivel de la agenda de investigación, sino también a nivel de los vínculos directos e implícitos. En los vínculos directos, se ve en que aún estando lejos de los centros de acumulación de capital, investigadores de Argentina publican en conjunto y coautoría con grandes empresas multinacionales farmacéuticas. En los vínculos implícitos, también conocidos como transferencia ciega de tecnología, puede notarse que si cruzamos las publicaciones científicas del área de farmacia, por ejemplo de la UBA, encontramos un gran número de investigaciones científicas que aparecen citadas en patentes internacionales de grandes empresas y organismos de ciencia y tecnología a nivel global. Las investigaciones que se hacen acá, más allá de que exista el vínculo contractual con la empresa, siguen siendo funcionales a éstas. Es decir, siguen siendo utilizadas sin ni siquiera obtener ningún rédito económico o contribución al desarrollo local, ni ningún discurso semejante por el cual se intenta incentivar generalmente este tipo de prácticas de vinculación con el mundo privado.

Muchas y muchos estudiantes de carreras científicas entran a la universidad pensando que el día de mañana podrán, desde la ciencia, hacer aportes que beneficien a la sociedad. De hecho, una gran parte de la comunidad científica sostiene que con sus trabajos están haciendo este tipo de aportes. En este sentido, vos planteaste en la charla algo que me pareció muy importante para llevar al debate en la universidad y en la academia científica en general, que es sobre el significado que se le da al término “en beneficio para la sociedad”. ¿Podrías comentarnos al respecto?

C.R.: Sí, y te lo puedo poner en términos generales o específicos sobre nuestra área de estudio. En términos generales, rara vez se pregunta qué entendemos por esa “sociedad” a la que queremos “beneficiar”. Cuando analizamos ésto, en realidad, vemos que por lo general con nuestras investigaciones solo se benefician unos pocos. En la gran mayor parte de los casos, les más beneficiades son les propietaries de las grandes empresas, que no redundan en mejores condiciones de vida para toda la población. En el área de salud eso es muy visible: se beneficia a la acumulación de capital en detrimento de la salud general de las personas. Las personas que se reciben en las facultades de exactas, medicina, farmacia, etc., son las que hacen las investigaciones en medicamentos que después los Estados nacionales proveen gratuitamente, siendo las empresas privadas las que se quedan con todo el rédito económico de ese proceso. Es totalmente ilógico. Si les trabajadores están al principio del proceso intentando buscar tratamientos y soluciones que efectivamente mejoren la vida general de la sociedad, y en otro extremo hay un Estado que intenta distribuirlo, ¿por qué no podemos completar ese proceso sin el interés privado de una empresa multinacional que se apropia de las “rentas de la innovación”, es decir, del rédito económico que genera la producción de lo que sería en este caso el conocimiento?

Cuando alguien entra a una facultad con el propósito de curar enfermedades, lo que quiere es hacer un aporte para que la gente esté más sana, para que la gente viva mejor. Pero lo que se olvidan es que en el medio está la forma de organización capitalista de la producción. Así es que, por más que exista una cura del cáncer, ésta no podrá ser accesible a todos los miembros de nuestra sociedad, sino a los más beneficiados.

Muchas veces, cuando se llega al momento de pensar qué pasa después de llegar a un resultado científico, la mayoría opta por no involucrarse. Para mi debería ser lo contrario, debería haber un compromiso en ese sentido. Porque si lo que se quiere es beneficiar a la sociedad, deberíamos ser conscientes de que eso solo podría ser posible, en principio, si efectivamente existe un compromiso que va más allá de lo publicado.

 
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