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La Izquierda Diario
21 de diciembre de 2018 Twitter Faceboock

DEBATES EN LA IZQUIERDA
Una respuesta auspiciosa de Izquierda Socialista a la propuesta del PTS sobre un partido unificado

En los primeros días de octubre, el PTS propuso debatir la necesidad de un partido unificado de la izquierda socialista y revolucionaria. Aquí, un comentario sobre la carta enviada por Izquierda Socialista.

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Desde que Nicolás Del Caño hiciera la propuesta el último 6 de octubre en el acto que realizamos desde el PTS en el Estadio Cubierto de Argentinos Juniors, nuestro partido presentó dos cartas desarrollando la propuesta. A la vez una delegación de nuestra dirección conformada por Laura Liff y Christian Castillo realizó sendas reuniones con delegaciones de las direcciones del Partido Obrero y de Izquierda Socialista, con quienes conformamos el FIT, así como con una delegación de Autodeterminación y Libertad de Luis Zamora.Hace unos días, recibimos una respuesta de Izquierda Socialista que consideramos muy auspiciosa. Publicamos abajo la respuesta que hemos dirigido a los compañeros de IS.

A los compañeros de Izquierda Socialista (con copia al Partido Obrero):

Hemos recibido su carta “Hacia un partido unificado: demos el paso para constituir al FIT en un frente único revolucionario” del 12 de diciembre en respuesta a nuestra propuesta de abrir la discusión para avanzar hacia la conformación de un partido unificado de la izquierda revolucionaria y socialista en nuestro país.

En primer lugar saludamos como muy auspicioso que, como expresan en su carta, tomen nuestra propuesta y se manifiesten “abiertos a discutir y coordinar todos los pasos que podamos dar hacia lograr un partido unificado revolucionario entre el PTS, el PO e Izquierda Socialista”. Por nuestra parte, acordamos con lo central de las propuestas sobre cómo continuar la discusión, mediante la conformación de un Comité de Coordinación entre nuestras organizaciones que se reúna regularmente y la publicación en común de un Boletín de Discusión que publiquemos en los órganos de difusión de los tres partidos, si es que los compañeros del PO están de acuerdo. Creemos que la respuesta que nos envían es un hecho muy positivo, que despeja falsas discusiones, entre ellas si la discusión sobre “partido unificado” iba en desmedro de fortalecer el FIT. Por el contrario, desde entonces hemos intervenido en común en distintas instancias, como las acciones contra el Presupuesto 2019 o la marcha y acto previo contra el G20, donde dejamos clara nuestra delimitación no solo del gobierno macrista sino de las distintas variantes del peronismo (incluido el kirhcnerismo) que le permiten avanzar en su política de ajuste.

Sobre el FUR

Dicho esto, no concordamos con que la misma sea expresión de lo que ustedes llaman un Frente Único Revolucionario (FUR). En la tradición de la corriente “morenista” este planteo, que hemos criticado por oportunista ya hace muchos años, implicaba partir de un “programa mínimo revolucionario” para dar pasos en común con organizaciones que no necesariamente tenían un carácter obrero, socialista y revolucionario. Estos fueron los casos de “A luchar” en Colombia a mediados de los ’80 o la conformación del Partido de los Trabajadores Zapatistas en México un poco después con caudillos populistas. En ambos casos, esta política resultó en fuertes retrocesos para los partidos que las implementaron, en particular para el PST colombiano que perdió parte de sus dirigentes a mano de las organizaciones que provenían del maoísmo. Nahuel Moreno había definido en 1985, en el primer congreso de la LIT, que el FUR era la “táctica privilegiada” para avanzar en la construcción de partidos revolucionarios con influencia de masas, a partir de caracterizar que producto del ascenso de la lucha de clases surgirían sectores que se orientarían hacia posiciones revolucionarias de las corrientes maoístas o guerrilleristas, ante los pactos con los gobiernos burgueses y el imperialismo que estaban implementando direcciones de este tipo en América Latina (especialmente en Centroamérica) y otras regiones. Nada de esto ocurrió y no es lo que estamos proponiendo, que es abrir la discusión para la unidad entre partidos que nos reclamamos obreros, socialistas y revolucionarios de la tradición de la Cuarta Internacional. Una discusión en la cual buscamos involucrar también a los miles y miles de simpatizantes del FIT, en particular trabajadores y trabajadoras, pero también a las y los estudiantes que fueron protagonistas de procesos de lucha este año, así como las mujeres que se acercan a un feminismo socialista y revolucionario, para que de todos estos sectores surjan nuevas camadas de militantes que asuman como propia la construcción del partido revolucionario que necesita la clase obrera.

Como ustedes interpretan correctamente (a diferencia de lo que han planteado los compañeros del PO), no es un partido “amplio” con tendencias permanentes ni un partido “anticapitalista” en general lo que estamos planteando sino ir hacia un partido revolucionario con centralismo democrático, independientemente de reconocer que esto es un objetivo a lograr y no algo que podamos imponer por una resolución organizativa, cuestión en la que también coincidimos.

Nuestro planteo, tal como ustedes reconocen, se basa en la existencia ya de una base de acuerdo programático que es el del propio FIT que, aún siendo limitado, va mucho más allá de los principios generales que Moreno planteaba como base de un “programa mínimo revolucionario”. Estos eran: independencia de los sindicatos respecto del Estado en todos los países del mundo; democracia obrera en todos los países del mundo; desconfianza total y absoluta a la burguesía en todos los países del mundo; ningún apoyo a ningún gobierno burgués en todos los países del mundo; contra la diplomacia secreta en todos los países del mundo; contra la entrega a la policía burguesa —o a cualquier policía— y contra las torturas en cualquier país del mundo. Como decíamos en la primera carta que enviamos el 13 de octubre, desde el FIT “venimos levantando una alternativa de independencia de clase, combatiendo a todas las variantes patronales, en base a un programa que culmina en la lucha por un gobierno de los trabajadores de ruptura con el capitalismo, que es la única salida de fondo que puede terminar con el atraso y la decadencia nacional”.

Pero, más allá de la aclaración teórico-estratégica respecto de nuestra posición sobre el FUR, insistimos que saludamos y coincidimos en la propuesta de conformar un Comité de Coordinación de los partidos que integramos el FIT que se reúna regularmente y la implementación de un Boletín de discusión pública para debatir nuestras diferencias y como seguir avanzando. Esperamos que los compañeros del PO se pronuncien favorablemente para poder implementar estas medidas.

Sobre cómo revolucionar las organizaciones de masas

Partiendo de esta coincidencia queremos referirnos a las diferencias que ustedes mencionan en su carta. En ella dicen estar de acuerdo en nuestro planteo de “revolucionar los sindicatos y las organizaciones de masas”. Señalan que para ustedes “tener una política revolucionaria para movilizar al movimiento obrero pasa por combatir tanto al oportunismo sindical como al sectarismo y el divisionismo ante nuestros enemigos comunes. Una política revolucionaria no es solo hacer propaganda anticapitalista y socialista sino fundamentalmente tener una política para impulsar la movilización, la autodeterminación democrática de los trabajadores para que las luchas triunfen en la perspectiva de una huelga general y para barrer a la burocracia sindical peronista de los sindicatos. Para ello impulsamos la democracia obrera, las asambleas de base y los cuerpos o plenarios de delegados con mandato de base; no dividir en las luchas y en las peleas electorales sindicales contra la burocracia; ir en listas únicas de oposición antiburocráticas, uniendo en primer lugar a las fuerzas de los tres componentes del FIT en las listas y en los organismos conquistados. Impulsar sin ningún sectarismo el sindicalismo antiburocrático y combativo”.

Sin embargo, no mencionan los puntos que señalamos como claves para avanzar en este terreno, que son tener desde los sindicatos u organismos de base que conquistemos una política consecuente de unidad de las filas obreras y, a la vez, hegemónica hacia otros sectores, y que los dirigentes sindicales actúen como verdaderos “tribunos del pueblo”. Los ejemplos en los que hemos ido en listas separadas en sindicatos que ustedes mencionan no son como los presentan. En ATEN no fuimos nosotros los que llevamos a la división de la oposición a la Celeste kirchnerista (ver “Elecciones en ATEN: un balance necesario”). Y en el caso de la elección a Cuerpo de Delegados de la Seccional Haedo de la Unión Ferroviaria, también los compañeros del PO fueron parte de la lista opositora que se conformó ante la negativa de la lista Bordó de abrirse en la elección de delegados, a otros sectores que mantienen críticas con la conducción del “Pollo” Sobrero, sin que esto signifique, de manera alguna, algún tipo de equiparación con la burocracia peronista de la “verde”. Nuestras críticas al “Pollo”, sin dudas un referente muy importante del sindicalismo combativo y a quien siempre defendimos frente a los ataques del estado, la patronal y la burocracia, son claras: no comprometerse en la lucha de los tercerizados en su propia seccional y tener intervenciones públicas con definiciones conciliadoras sobre el estado capitalista y la relación capital-trabajo en las que no concordamos, así como planteos públicos de embellecimiento de la fracción moyanista de la burocracia sindical.

Más en general, lo que creemos que hay que discutir son las consecuencias de sostener que el planteo de “nuevas direcciones” (que incluye acuerdos con sectores no clasistas) es algo estratégico (como sostiene la convocatoria al Plenario de Lanús) o, por el contrario, algo circunstancial. Desde nuestro punto de vista, la adopción de la primera posición lleva a una adaptación al sindicalismo tal cual es, con una visión corporativa. Esta crítica no solo se las planteamos a ustedes sino a los compañeros del PO por su actuación en la conducción del SUTNA, en la cual se han adaptado a una práctica donde se cercena la democracia obrera llegando hasta a negar la palabra y a patotear a quienes, siendo parte de la Comisión Directiva como nuestros compañeros de la Lista Granate y los de la Lista Roja, tienen críticas a las posiciones de la Lista Negra, que el PO integra junto con sectores que se reivindican peronistas. Implica también una reflexión por los motivos en los cuales las seccionales de SUTEBA que conducimos conjuntamente desde la Multicolor, que defendemos como conquista antiburocrática, no han logrado superar en militancia y capacidad de movilización a las conducidas por la burocracia kirchnerista de la Celeste de Baradel. No estamos de acuerdo con naturalizar este hecho justificándolo meramente como un producto de condiciones objetivas. Por último, un debate similar corresponde a cómo actuar en las organizaciones del movimiento estudiantil, donde los compañeros del PO vienen de hacer un frente común en la FUBA con el kirchnerismo, cuestión que hemos criticado tanto desde el PTS como de IS, que formamos una lista alternativa defendiendo la independencia política de la izquierda frente a los seguidores de Cristina y la necesidad de refundar la vaciada federación estudiantil.

Sobre algunos debates internacionales

Por último, sobre algunos puntos para la discusión en el terreno internacional. Entre los temas a discutir ustedes plantean “Balance y conclusiones sobre los gobiernos de conciliación de clases de Chávez (Venezuela), Ortega (Nicaragua) y Lula-Dilma (Brasil)”. Coincidimos que este es un punto de debate, donde no creemos que la discrepancia esté tanto en el balance más general de estos gobiernos sino en la delimitación de la política imperialista frente a ellos, y en la utilización por parte de sectores del poder judicial ligados al imperialismo de los casos de corrupción para fortalecer variantes más directamente ligadas al gran capital, como ocurrió con el Lava Jato en Brasil, cuestión que la incorporación de Sergio Moro al gabinete de Bolsonaro expresa con claridad. En esto creemos que la posición que ustedes han sostenido está por detrás incluso de lo que tuvo por tradición el “morenismo”, que, a diferencia del Partido Comunista, luchó contra la proscripción de Perón (que entre otras cosas también era acusado de diversos casos de corrupción) y el peronismo durante el “régimen libertador” impuesto con el golpe de septiembre de 1955.

El otro gran punto son las posiciones frente a algunos de los procesos que se abrieron con la llamada “primavera árabe”, en particular frente a la guerra civil Siria. Aquí una legítima rebelión popular terminó en una guerra civil sin campos progresivos para la clase obrera, con Al Assad aliado a Rusia e Irán y, por otro lado, Turquía y Estados Unidos financiando al Ejército Libre Sirio y a otras fuerzas insurgentes, incluyendo sectores islamistas muy reaccionarios. Esta divergencia, donde ustedes sostuvieron el apoyo a las fuerzas contrarias a Al Assad aún cuando estas se volvieron aliadas del imperialismo estadounidense, creemos tiene que ver con la cuestión más general que nos lleva a la discusión sobre la “teoría de la revolución democrática” que ustedes defienden y la crítica que hicimos a la misma desde la teoría de la revolución permanente.

Avancemos

Estos puntos que planteamos simplemente adelantan algunas de las discusiones que tenemos que desarrollar en el Boletín que hagamos en común. Tanto la situación nacional como la internacional no hacen más que fortalecer la necesidad de plantear la relevancia estratégica de construir un partido unificado de la izquierda revolucionaria y socialista, discusión en la que, como señalamos, queremos involucrar a miles de los simpatizantes y de la vanguardia obrera, estudiantil y del movimiento de mujeres que se ha desarrollado en esta etapa. A la vez, nos preparamos para un 2019 donde la intervención en la lucha de clases se combinará desde comienzo de año con la lucha en el terreno electoral, a partir del cronograma desdoblado de numerosas elecciones provinciales. Tenemos el desafío de intervenir audaz y decididamente en estos escenarios mientras damos los debates que permitan dar un nuevo salto en la construcción de la herramienta revolucionaria que permita que los trabajadores y trabajadoras derroten a sus explotadores. Lo que hemos llamado “el cuarto saqueo” está en marcha. Avancemos en los debates para construir la herramienta que pueda frenarlo.

Con saludos revolucionarios, Dirección Nacional del PTS

20 de diciembre de 2018

 
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