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La Izquierda Diario
13 de junio de 2018 Twitter Faceboock

#13JABORTOLEGAL
Argentina ante un día histórico: el Congreso vota sobre la legalización del aborto
Diego Lotito | Madrid | @diegolotito

El aborto clandestino e inseguro es la causa de que miles de mujeres mueran anualmente en Argentina. La ley de “Interrupción Voluntaria del Embarazo” que se debatirá este miércoles en el Congreso Nacional despierta la adhesión de gran parte de la sociedad, pero también el rechazo de la Iglesia, políticos conservadores y empresarios que lucran con la salud de las mujeres. Una lucha histórica del movimiento de mujeres por el derecho a decidir sobre sus propios cuerpos.

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Este 13 de junio manifestaciones masivas en las principales ciudades argentinas exigirán la aprobación de la ley por el derecho al aborto, seguro y gratuito.

La interrupción voluntaria del embarazo está penada en Argentina, a excepción de los casos en los que la salud de la mujer corre peligro y en casos de violación, según una ley de 1987 y el fallo FAL de 2012, pero con todo tipo de restricciones que hacen imposible a la mayoría de las mujeres interrumpir embarazos no deseados de modo legal y seguro.

A pesar de la penalización actual, en Argentina se producen miles de abortos al año, del mismo modo que en otros países donde está criminalizado. Muchas mujeres deben someterse a prácticas inhumanas para interrumpir embarazos y mueren por infecciones generalizadas, por hemorragias y perforaciones uterinas. Son mujeres pobres y de la clase trabajadora, la mayoría jóvenes.

Por ello la lucha por el derecho al aborto seguro, libre y gratuito es una lucha histórica del movimiento de mujeres en Argentina, bajo la consigna “educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir”.

Una lucha de varios años que transcurrió principalmente en las calles, con manifestaciones multitudinarias en todo el país y que pegó un salto con la Campaña Nacional por el aborto legal, seguro y gratuito, cuyo símbolo son los pañuelos verdes, y su presentación del proyecto de ley después de que en febrero el gobierno del conservador Mauricio Macri (Cambiemos) habilitara el debate en el Congreso.

La lucha por el derecho de las mujeres y los cuerpos gestantes a decidir se ha unificado con la lucha contra la violencia machista. “Es lógico que eso ocurra, porque todo movimiento social de reclamo político se va reactualizando”, dijo durante la manifestación del pasado 4 de junio la diputada de la Ciudad de Buenos Aires por el PTS-Frente de Izquierda, Myriam Bregman. Porque sin aborto legal no hay #NiUnaMenos. “Y aquel reclamo por el cual salimos a las calles masivamente al grito de Ni Una Menos hoy está atravesado también por la discusión sobre nuestro derecho a decidir y que no haya una muerta más por abortos clandestinos”.

En este marco el debate llegó finalmente al Congreso en el mes de abril, después de que el proyecto de Ley se hubiera presentado (y rechazado) siete veces en los últimos años. Durante los tres gobiernos kirchneristas, la lucha por el derecho al aborto volvió a tomar impulso, pero nunca fue tratado por el Congreso, por expreso pedido del Ejecutivo y la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner. Contradictoriamente, el derechista gobierno de Macri es el que habilitó el debate parlamentario, aunque lo hizo por sus propios cálculos oportunistas ya que se opone a la legalización. Porque “defiende la vida”, dice, sólo que no la de las mujeres.

Andrea D’Atri, fundadora de la Agrupación Pan y Rosas y dirigente del Partido de los Trabajadores Socialistas dice que la marea verde se tiene que convertir en un Tsunami. “Ganamos el debate en las audiencias de Diputados, donde presentamos cientos de argumentos a través de trabajadoras y trabajadores de la Salud, abogadas y abogados, artistas, periodistas, dirigentes sindicales, activistas estudiantiles, de organismos de Derechos Humanos, de organizaciones sociales y políticas”, asegura.

La campaña a favor de #AbortoLegalYA inundó las redes sociales de color verde y cosechó más de 70 mil adhesiones de profesionales y artistas, logrando que esta reivindicación fuera vista por centenares de miles de personas en televisión a través de las actrices y los actores que la hicieron más pública aún. Miles de estudiantes se han pronunciado a favor del derecho al aborto en sus escuelas y universidades, incluso en los colegios confesionales, desafiando a las autoridades que quisieron sancionar su rebeldía.

“Explicamos nuestros argumentos con criterios científicos, nos solidarizamos con las familias y amigas de las mujeres que murieron porque no les permitieron abortar, conmovimos con nuestros testimonios, fundamentamos seriamente, conseguimos ser noticia después de tantos años de silenciamiento”, sostiene D’Atri.

Hasta la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (C.I.D.H.) intervino en el debate, ratificando que “no es admisible otorgar la condición de persona al embrión”. Lo hizo respondiendo a la consulta formal que le hiciera el diputado derechista Daniel Lipovetzky (Cambiemos), quien ha conducido los debates en la comisión parlamentaria. De esta forma la CIDH ratificó la compatibilidad de la legalización del aborto y su estatus de libre y gratuito con los preceptos de la Convención Americana de Derechos Humanos, una definición contundente contra los falsamente llamados “provida”.

Pero a pesar de todo esto, el final de esta lucha histórica del movimiento de mujeres en Argentina, que se multiplicó infinitamente durante los últimos meses, no está asegurado.

La reacción de la Iglesia y la derecha conservadora

La demanda por el aborto libre y gratuito ha despertado la adhesión de gran parte de la sociedad argentina en el marco de una política de ajuste y subordinación a los organismos internacionales impulsada por el gobierno de Cambiemos, especialmente tras las masivas movilizaciones de diciembre contra la reforma de las pensiones y por los derechos de las mujeres el pasado 8 de marzo.

Una demanda democrática postergada por décadas, que hace al derecho a decidir y a no morir por la clandestinidad del aborto, pero que sin embargo se enfrenta a la resistencia de gobernadores, diputados y referentes políticos conservadores, jerarcas de la Iglesia, laboratorios y clínicas que lucran con la clandestinidad.

No son pocas las presiones de la Iglesia Católica que ha venido desarrollando un fuerte lobby sobre algunos de los diputados. Y también las del peronismo, cuyos legisladores y referentes políticos sostienen públicamente que “el aborto es un elemento ajeno a la cosmovisión justicialista” y que el derecho al aborto forma parte “de la cultura de la muerte”.

Las presiones de la jerarquía eclesiástica han tenido un carácter más solapado en algunos casos y más público en otros. Por poner un ejemplo, el arzobispo de la provincia de Tucumán, Carlos Sánchez, quien en una homilía nombró puntualmente a los legisladores provinciales de ese distrito para que voten en contra del derecho al aborto. Pero, además, desde el mismo sector -que cínicamente se autodefine como "provida"- se llegó hasta el punto de amenazar de muerte a un diputado que se encontraba precisamente en el grupo de legisladores indecisos.

La Iglesia católica argentina, que avaló la dictadura genocida, con torturas y secuestros de mujeres embarazadas y robos de bebés, sostenida por el Estado con presupuestos millonarios, que ampara a curas abusadores bajo su manto de impunidad, hoy amenaza a quienes tienen que legislar el derecho que ya ha sido ganado en las calles.

La totalidad de las encuestas que se difundieron en los últimos meses dan cuenta de la masiva simpatía que existe en el país hacia la legalización del aborto. Una simpatía que se ha expresado además en múltiples manifestaciones de artistas y personalidades públicas, como se vio recientemente en la entrega de los Premios Martín Fierro 2018.

Diversas proyecciones indican una paridad importante entre los diputados y diputadas nacionales que están a favor y en contra de la ley. Una demostración de la imperiosa necesidad del movimiento de mujeres, la clase trabajadora y la izquierda en Argentina de continuar la movilización para garantizar que la ley que legaliza la interrupción del embarazo sea aprobada. No solo en la Cámara de Diputados sino también en el Senado, ya que es precisamente en la Cámara Alta donde son una importante mayoría los representantes de las oligarquías provinciales y la Iglesia, los sectores conservadores que más se oponen a este elemental derecho.

Especulaciones, indecisos y final incierto

A pocas horas de la votación en la Cámara de Diputados del Congreso argentino, muchos legisladores macristas y peronistas dicen estar “indecisos”.

En una entrevista este domingo, uno de los diputados macristas que apoya la interrupción voluntaria del embarazo, Daniel Lipovetzky, afirmó que los indecisos serían entre 10 y 15. Sin embargo, versiones parlamentarias y periodísticas indican que esa cifra podría ser mayor y alcanzar a una treintena de legisladores.

Tras siete presentaciones infructuosas, producto de la negativa de los bloques mayoritarios -como Cambiemos y el PJ-Frente Para la Victoria (kirchneristas)-, queda claro que la llegada del proyecto al debate en Diputados es el resultado de una larga historia de lucha del movimiento de mujeres, que mantuvo viva por años esta pelea elemental.

Pero esa batalla no termina en la votación de la Cámara baja el 13 de junio, ya que de ser aprobada deberá ser tratada luego en Senado de la Nación, donde es probable que encuentre mayores trabas. Gran parte de los gobernadores, contrarios a este derecho y con línea directa sobre la Cámara alta, así como la jerarquía de la Iglesia, los laboratorios y las corporaciones médicas privadas que lucran con la clandestinidad, buscarán incidir sobre el debate y la decisión de los senadores.

El debate por la legalización y despenalización del aborto, que ya fue saldado socialmente, se dará este miércoles en el Congreso Nacional argentino, pero es sin duda en las calles donde se impondrá como derecho.

A tres años del primer #NiUnaMenos, Argentina sale a las calles para hacer historia

A tres años de la primera manifestación que instaló en Argentina el grito de “Ni Una Menos”, el pasado 4 de junio, cientos de miles de mujeres volvieron a ganar las calles en la Ciudad de Buenos Aires y distintos puntos del país. Una de las consignas más sentidas fue la de la aprobación del proyecto de la Campaña nacional por el aborto legal ya, es por ello que la jornada terminó con un masivo “pañuelazo”.

Este 13 de junio, cuando el debate llegue al recinto de Diputados, cientos de miles de mujeres y varones saldrán nuevamente a las calles, fortaleciendo esa alianza que, como mostró el Paro Internacional de Mujeres, es capaz de hacer que la tierra tiemble. Para que no haya más mujeres muertas ni presas ni con graves secuelas sobre la salud por la clandestinidad del aborto. Porque la ley se votará en el Congreso, pero las libertades se conquistan en las calles.

 
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