Partidos políticos

Los partidos políticos en la Revolución de Febrero

Para Lenin en 1917 los “actores” ya se conocían, por los antecedentes de la revolución de 1905-1907 y el periodo de contrarrevolución de 1907-1914, estos hechos los condujeron a autodefinirse. Al comienzo de la Revolución de Febrero eran evidentes los diferentes roles, alianzas y sujetos que llevarían adelante la revolución según su programa y estrategia.

Por Anabella Sánchez

Los representantes de la burguesía: El Partido Constitucional Demócrata (KDT)

Este partido en un principio reivindicaba el liberalismo se hallaba integrado por profesionales, grandes industriales y terratenientes. Abogaban por el cambio de régimen para instaurar un parlamentarismo, concebían necesario promulgar una constitución, defender las libertades públicas y la autodeterminación de los pueblos.

Al estallar la Primera Guerra Mundial los kadetes respaldaron abiertamente al zar relegaron todo su programa liberal y es así que durante el periodo comprendido entre 1914-1917 este partido fue tomando posiciones cada vez mas de derecha, encontrándose a comienzo de la revolución de febrero ya con una posición conservadora frente al avance de la radicalización de las masas obreras y campesinas. En la Revolución de Febrero formarán parte del gobierno provisional con algunos ministros, entrando permanentemente en colisión con el resto de los partidos, ya que fueron reforzando sus rasgos chovinistas, centralistas, y pro imperialistas. Esta derechización se profundizó a lo largo de 1917 y condujo a los kadetes a boicotear continuamente el llamamiento a la convocatoria de una la asamblea constituyente rusa.

El bloque entre el Partido Socialista Revolucionario y los Mencheviques

El Partido Socialista Revolucionario, también llamado eserista, que comenzó a actuar en la arena política a comienzo del siglo XX, expresaba la conjunción de varios grupos populistas, ideológicamente de izquierda pero no marxistas. Su dirección era un grupo de intelectuales los cuales presentaban un programa vago y deficiente en el cual se proponía una revolución “democrática” que no contemplaba el contenido social de la revolución sino que se restringía solo a una formulación política. En los primeros meses de 1917 la intelectualidad rural había adoptado la posición populista y el partido dominaban incluso en las ciudades: en los soviets, a través de las secciones de soldados, y en los primeros municipios democráticos, en los cuales tenían mayoría absoluta de votos. La fuerza del partido parecía ilimitada, no sin contradicciones, era el partido al que votaba todo el mundo pero evidenciaba lo incipiente y confuso en la Revolución de febrero.

Trotsky en la Historia de la Revolución Rusa manifestaba que “votar por los socialrevolucionarios era votar por la revolución en general, y no obligaba a nada”. Los socialistas revolucionarios no eran un partido campesino, a pesar de la simpatía que en el campo despertaban sus consignas. El núcleo del partido, el que determinaba su política efectiva se hallaba mucho más ligado a los círculos liberales y radicales de la ciudad, que a las masas de campesinos insurreccionados.

Los mencheviques tenían una formación marxista, habían sido parte del Partido Obrero Socialdemócrata Ruso, se consideraban revolucionarios y la intelectualidad burguesa los consideró como interlocutores válidos de sus aspiraciones. Por lo cual, la misión de los mencheviques fue la de hacer una alianza con esos sectores de la intelectualidad y los sectores más moderados del proletariado que se encontraban a favor de la intervención legal tanto en la Duma como dentro de los sindicatos. Desde la primera revolución los mencheviques sostenían que era una necesidad tener que aliarse con los liberales, porque caracterizaban que la revolución debía ser burguesa.

Para Trostky los socialrevolucionarios temían al levantamiento del campo en armas, y en paralelo los mencheviques se atemorizaban frente al avance revolucionario del proletariado; ese sentimiento compartido por ambos partidos en definitiva terminaba expresando también el peligro que sentían los burgueses y los terratenientes durante la primera etapa de la revolución con respecto a las pérdida de derechos.

Al momento de posicionarse frente al gobierno del terrateniente Lvov los socialrevolucionarios y los menchviques expresaron su sumisión y apoyo, la coalición gubernamental de estos dos partidos los ubicó entre los defensores de las clases poseedoras evidenciando la ruptura con sus programas en los cuales abogaban por la revolución agraria y la defensa del movimiento proletario.

Los Bolcheviques

Dando por tierra el relato de la pura espontaneidad, que quería imponer la intelectualidad burguesa, se puede afirmar que los que dirigieron la insurrección fueron los obreros conscientes educados por Lenin en el Partido Bolchevique.
Cuanto más peligroso era un partido para el régimen zarista, más desmembrada, encarcelada o exiliada se hallaba su dirección. Es así que, para la Revolución de Febrero, podemos ver que los bolcheviques no tenían ninguna fracción en la Duma, a diferencia de los otros partidos socialistas. Lenin se hallaba en la emigración con Zinoviev, y Kamenev estaba en el destierro y sucedía lo mismo con dirigentes poco conocidos en aquel entonces como Sverdlov, Rikov, Stalin.

La dirección bolchevique ya en la primera mitad de marzo se inclinaba de hecho ante el régimen de la dualidad de poderes. Ningún otro partido podía plantear con tanta certeza el problema de la toma del poder. Para Lenin el soviet era embrión de un gobierno obrero, el único que podía representar los intereses de la toda la masa pobre de la población quienes anhelaban la paz, el pan y la libertad. Así mismo planteaba que el gobierno el nuevo gobierno era monárquico, que Kerensky hablaba de republicanismo formalmente, porque aun no se había barrido al zarismo. La burguesía representada por los kadetes necesitaba de la monarquía como cabeza de la burocracia y el ejército para resguardar sus privilegios frente a los trabajadores. De ninguna manera los obreros debían apoyar al nuevo gobierno, ya que este se encontraba atado al capital, la política y la guerra imperialista.

La dirección desorientada de Kamenev y Stalin

Frente al Gobierno Provisional y sus primeras medidas la dirección de los bolcheviques toman decisiones imprecisas. Kamenev y Stalin, adoptan la posición que habían tomando los mencheviques –en su manifiesto denunciaban al gobierno provisional, constituido por “capitalistas y grandes terratenientes”, reclaman un “gobierno provisional revolucionario”, la convocatoria por parte del soviet de una Constituyente, elegida por sufragio universal y cuya misión sería sentar las bases de una “república democrática”- convocando a que los revolucionarios defiendan las conquistas democráticas y a los soviets a sostener el gobierno provisional.

Lenin desde el exilio contra el giro a derecha

Ya desde Zurich, Lenin cuestionaba el accionar de Stalin y compañía y planteaba que era necesario construir una milicia obrera que se constituya en la dirección del sóviet, además de que era inminente la necesidad de preparar la revolución proletaria, denunciar las alianzas con los imperialistas, negarse a colaborar con los “patriotas” y por último tratar de que se deje de lado la guerra imperialista en pos de poder desarrollar una guerra civil.

Desde que recibió las primeras noticias de Rusia, Lenin estuvo muy alarmado por los indicios de conciliación que observaba en la política bolchevique. Escribió en Suiza cuatro cartas a la Pravda –las llamadas “Cartas desde lejos”– en las que afirma que es preciso constituir una milicia obrera cuya misión habrá de ser la de convertirse en el órgano ejecutivo del soviet, además hay que preparar de inmediato la revolución proletaria, denunciar los tratados de alianza con los imperialistas, negarse en rotundo a caer en la trampa del “patriotismo” y tratar de conseguir la metamorfosis de la guerra imperialista en guerra civil que de paso a la lucha por la toma del poder.