Reseña de BROAD CITY

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de Ilana Glazer y Abbi Jacobson, Comedy Central (2014).

CELESTE MURILLO

Número 17, marzo 2015.

 

 

La serie de televisión escrita y protagonizada por Ilana Glazer y Abbi Jacobson nació como serie para internet en 2009, producida por ellas mismas. En 2014 se convirtió en una de las series más exitosas del canal estadounidense Comedy Central. Broad City está escrita, dirigida y actuada por mujeres y, sin embargo, no es ni se esfuerza en presentarse como “serie para mujeres” o “sobre mujeres”.

Ilana y Abbi no tienen nada de especial. Tienen veintipico, trabajos horribles y mal pagos (Ilana en un callcenter donde jamás le pagan y Abbi en el área de mantenimiento en un gimnasio). Ambas trabajan para vivir; Abbi además es dibujante pero su carrera no despega. Ilana odia trabajar, y lo evita todo lo que puede, es frontal y es el impulso que lleva a Abbi a ir un poco más allá (en las cosas más insignificantes hasta en las más profundas). Ninguna entra en el estereotipo de mujer de la televisión (ni siquiera en su versión cool, como sucede en Girls –HBO, 2012–, donde Hannah y sus amigas, aun fracasando, encajan). Muestra, en tono de comedia, las vivencias de una nueva generación sin mucha perspectiva en esta sociedad, que tiene en la literatura un correlato conocido como Alt Lit1.

Hace algunos años, el éxito de Girls, presentada como la versión hipster de Sex and the City (HBO, 1998-2004), volvió a discutir la presencia (o la ausencia) de las mujeres en la televisión, delante y detrás de escena (siempre reduciendo el análisis a la usina cultural de Estados Unidos). La televisión amplió muchas de las discusiones que existían en círculos feministas, académicos o artísticos, como las Guerrilla Girls, un grupo de artistas anónimas que denuncia la subrepresentación femenina en el arte y la cultura. Una de sus campañas legendarias fue un afiche pegado clandestinamente alrededor de Museo Metropolitano de Nueva York que decía “¿Las mujeres deben desnudarse para entrar al Met?”, en alusión a la gran cantidad de esculturas de mujeres desnudas y la presencia casi nula de artistas mujeres. La difusión masiva de la pantalla chica y las redes sociales amplificaron las críticas, los debates existentes y crearon nuevos.

Broad City surge en este clima, y con un interrogante instalado por la misoginia característica de los medios: ¿pueden las mujeres hacer humor? Refiriéndose al humor “universal”, es decir, masculino. Nunca hubo tantas comediantes y sin embargo son muy pocas las que trascienden el “humor femenino”. Una de ellas es Amy Poehler, que produce la versión televisiva de la serie, uno de los pesos pesados del humor en Estados Unidos (junto con Tina Fey, también del semillero de Saturday Night Live). Poehler explicó en una entrevista uno de los ejes que recorre la serie: “Lo que queríamos era asegurarnos de que todos supieran que, después de todo, este show era una historia de amor entre Abbi e Ilana (…) Ellas son la pareja”. Esta es otra de las “marcas” de la serie, que aborda un tema poco explorado (o banalizado) en la televisión, que es la amistad entre mujeres. En Broad City, la amistad de Abbi e Ilana es el hilo, la constante, y a través de ese lazo pasa la vida cotidiana, las experiencias y las aspiraciones de dos hijas de la clase media arquetípica.

A diferencia de sus compañeras de género (referencia obligada a Sex and the City y Girls, por sus protagonistas, por Nueva York y por esa búsqueda del “punto de vista femenino”, parafraseando a Eva Illouz, cuyo trabajo reseñamos en este número), Abbi e Ilana no son la imagen del éxito, no son periodistas freelance ricas como Carrie Bradshaw en Sex and the City, ni esperan convertirse en la voz de su generación como Hannah Horvat en Girls. Sus penas y alegrías pasan por el mismo lugar que para millones de personas. Abbi está endeudada para pagar sus estudios (como 40 millones de personas en EE. UU.), las dos viven con el salario mínimo, hacen malabares para pagar el alquiler y magia para ir a un recital.

El personaje que acompaña al dúo Abbi-Ilana es Lincoln, el amante-aspirante-a-novio de Ilana, que encarna el estereotipo femenino en la pareja; incluso podría decirse que es el personaje más estereotipadamente femenino de la serie (está enamorado y quiere convencer a Ilana de que siente cabeza). Otro aspecto interesante es cómo abordan los temas sexuales, lejos de los lugares comunes y burlándose constantemente de lo que se espera que desee una mujer (reflejado especialmente en las fantasías de Abbi con su vecino).

Broad City es original pero no está sola. Durante 2014 se estrenó la tercera temporada de The Mindy Project (Fox, 2012), escrita y protagonizada por Mindy Kaling. En la serie, Mindy Lahiri es una obstetra neoyorkina, que encarna todos los lugares comunes: sigue todos los detalles de la vida de las celebridades, sueña con un marido perfecto, hijos, romance, todo el paquete. Pero la serie encuentra equilibrio con la burla constante de sí misma, políticamente incorrecta, y deja al desnudo los prejuicios de la clase media norteamericana: el racismo soslayado (ella lo sufre como hija de inmigrantes indios, pero también se debate con sus propios prejuicios hacia latinos y afroamericanos), el consumo, la religión y la política. La serie no tiene un tono político, ni siquiera es “cruda” como Broad City, pero es muy efectiva como crítica a la forma en que se muestra a las mujeres. Mindy es exitosa en más de un aspecto, pero ese logro está cuestionado todo el tiempo (incluso por ella misma) por su belleza y su potencial de esposa y madre.

También en 2014 se estrenó la segunda temporada de Inside Amy Schumer (Comedy Central, 2013), escrita y protagonizada por la comediante Amy Schumer. Más frontal que las anteriores, Schumer se hizo famosa por sus shows de stand up, con bromas sobre pornografía, sexo y moralidad. En realidad, lo único incorrecto es su género, y hacer (muy bien) lo mismo que sus pares varones. Schumer destroza el prejuicio del humor sobre las vivencias cotidianas de las mujeres, sin solemnidad ni misoginia.

En el capítulo que abre la segunda temporada, Schumer observa un focus group, donde varios hombres son encuestados sobre su show, todos hacen comentarios sobre sus tetas, su culo y algunos dicen que cogerían con ella. Al observar la escena, la comediante solo atina a decir: “¿Algunos dijeron que me cogerían?”, como si señalara el “lado bueno” del pobre resultado (“Focus group”, disponible en Youtube). Lejos de la corrección política de cierto feminismo, Schumer es mucho más efectiva en criticar la imagen femenina en la TV y el machismo, o cómo se presentan la competencia femenina y las relaciones entre mujeres (en Youtube se puede ver el genial “Compliments”), entre otros temas.

Broad City es aire fresco en una televisión atrapada entre la excesiva corrección política y el machismo voraz. Y, como sus compañeras en la pantalla chica, esquivó la etiqueta (siempre negativa) de “humor para mujeres”, y se metió en la comedia, ni en soledad ni marginalmente.

 

1. Ver reseña de Alt Lit. Literatura norteamericana actual, de Lolita Copacabana y Hernán Vanoli (comp.), IdZ 16, diciembre 2014.

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