Reseña de BORN, de María O’Donnell

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BS. AS., SUDAMERICANA, 2015.

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EDUARDO CASTILLA

Redacción La Izquierda Diario

Número 22, agosto 2015.

 

Born vuelve al escenario de los años ‘70 como lo hace un heterogéneo conjunto de obras publicadas en los últimos tiempos. El libro escrito por María O’Donnell permite bucear en ese período desde una perspectiva particular: la mirada de Jorge Born, empresario secuestrado por Montoneros en 1974.

Una primera definición debe decir que el libro aborda exhaustivamente ese hecho. Los secuestrados son los hermanos Juan y Jorge Born, herederos de uno de los grupos económicos más importante del país. La organización Montoneros es la que lleva adelante esta espectacular operación. El monto del rescate por sí mismo justifica el libro, dado su record histórico. Es el más alto que se haya pagado hasta el momento: 60 millones de dólares que, actualizados, orbitan la cifra de 250 millones en la misma moneda.

 

Dos líneas temporales

A lo largo de casi 350 páginas, la autora nos conduce a ritmo acelerado. La trama se desenvuelve casi naturalmente. Los objetivos de Montoneros, la ruptura con Perón, la planificación del secuestro, el diseño de las “cárceles del pueblo”, las medidas de seguridad tomadas para el traslado de los hermanos, las durísimas negociaciones con el padre de los secuestrados, los avatares del pago del rescate y la liberación posterior configuran lo central de lo que podríamos definir como una primera línea temporal.

Ésta tiene lugar en los años ‘70, se inicia con el secuestro de los hermanos y finaliza con la liberación de Jorge Born. Un aspecto destacado por la autora es la relación que se teje entre secuestrados y captores, mostrando los permanentes mecanismos de negociación entre Jorge, sus guardias y la dirección montonera que participa en los interrogatorios. La perspectiva que permite una mirada subjetiva ayuda a un relato vivo y ameno.

La segunda línea temporal arranca en los años ‘90, donde Jorge Born aparece como protagonista en el momento fundacional del menemismo. El libro relata las tensiones entre los directivos de su grupo económico y el gobierno de Carlos Menem. Los empresarios exigen un plan a su medida pero el gobierno implementará uno favorable a otras fracciones de la burguesía internacional. Aquí la línea temporal se cierra con el desplazamiento de Jorge de la gerencia del grupo.

Lo que une las dos líneas temporales es el dinero del secuestro. En los años ‘70, perseguido por la Armada y otras fuerzas represivas del Estado luego del golpe; en los ‘90 es el mismo Jorge Born quien busca la pista para recuperar parte del botín. En esa búsqueda surgirá una curiosa alianza con Rodolfo Galimberti, dirigente montonero y responsable técnico de su secuestro en 1974. Esa alianza devendrá sociedad para los negocios de la mano del “Corcho” Rodríguez y Susana Giménez. Secuestrador y secuestrado, en una escena de noventismo explícito.

 

Estrategias

El testimonio de Jorge Born aporta a una narración viva sobre un aspecto no menor de la actividad de las organizaciones guerrilleras: los métodos utilizados para financiarse en gran escala.

Vistas las cosas bajo este prisma, la obra tiende a poner el énfasis en el creciente aparatismo de Montoneros. La crítica a los métodos, a la relación entre los dirigentes y el conjunto de la organización, así como una suerte de “culto” por el enfrentamiento armado tienden a ocupar el centro.

Lo que cruza el conjunto de la narración son los límites de una estrategia [1] que se plantaba, esencialmente, sobre dos pilares: la posibilidad de presionar hacia la izquierda a Perón, en el camino de lo que se definía genéricamente como la “patria socialista”; y la construcción de un ejército popular que pudiera hacer frente a la reacción interna y, en particular, a las FF. AA.

El primero de esos objetivos chocaba con la ubicación política de Perón, quien había retornado a la Argentina bajo las premisas del “orden y la pacificación”. Eso implicará una creciente tensión entre el gobierno y la izquierda peronista que, muy pronto, se convertirá en una política de represión extrema sobre los sectores de vanguardia obrera y popular, Triple A mediante.

El segundo objetivo empujaba hacia el fortalecimiento del aparato militar de Montoneros. Los secuestros de empresarios eran solo uno de los métodos para “pertrecharse” en pos de enfrentar al Estado burgués. La consecuencia interna para la organización era el crecimiento de las tendencias militaristas y las medidas disciplinarias. Pero la imposición de una férrea disciplina tropezaba, a cada paso, con una política destinada a la impotencia.

La construcción de una fuerza armada propia implicaba un choque abierto con Perón. Eso habría supuesto plantearse la perspectiva de la independencia política con relación al viejo caudillo y al conjunto del empresariado que el peronismo se proponía expresar. Lejos de ello –incluso luego de la ruptura el 1° de mayo de 1974– Montoneros continuaba reivindicando la figura de Perón y las alianzas policlasistas como estrategia de transformación social. De allí los constantes fracasos de su política que asoman a lo largo de la narración.

El libro permite otear en estas contradicciones. Como señaló la autora en una entrevista reciente, no buscaba hacer un libro sobre Montoneros, pero al escribir sobre el secuestro no podía dejar de sumergirse en la historia y las contradicciones de aquella organización.

 

Lagunas

Al tender a focalizarse en las vivencias de Jorge Born y en las contradicciones de Montoneros, el texto termina desjerarquizando un análisis más profundo del marco histórico y social en el que ocurren los hechos relatados.

En el análisis de lo que ocurre en los años ‘70 esto implicará que la acción de la clase trabajadora y el movimiento de masas quedan, prácticamente, fuera del campo del análisis. Hechos como el Cordobazo o las jornadas de Junio y Julio de 1975 –en el que se incluye el llamado a la primera huelga general contra un gobierno peronista– aparecen solo como un trasfondo casi imperceptible. Las tensiones sociales que ponían en movimiento a millones de personas se desdibujan. Éste es quizá el mayor límite del libro.

Así, Born es un relato histórico marcado fuertemente por una mirada subjetiva, la del empresario secuestrado. Ahí radican sus puntos fuertes y también sus límites. Un texto más que recomendable para volver sobre un período central de la historia argentina de las últimas décadas.



[1] Para una visión profunda del conjunto del período se recomienda Insurgencia obrera en Argentina, Ruth Werner-Facundo Aguirre, Buenos Aires, Ediciones IPS, 2007, cap. XIV.

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