Recolectando la bronca

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PAULA VARELA

Número 40, agosto-septiembre 2017.

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Un obrero recolector de basura obtuvo el 12,5 % de los votos a nivel provincial y el 18 % en San Salvador, la capital. Detrás de él quedaron los candidatos peronistas. Jujuy es laboratorio del ajuste y la criminalización, pero también de una nueva experiencia política de la izquierda anticapitalista. De la mano del #VilcaTieneQueEntrar se asoma la posibilidad de que representantes de izquierda ingresen por primera vez a la “Casa de Piedra” del poder legislativo jujeño.

 

Kolla y trotskista

En una entrevista radial con Reynaldo Sietecase, Vilca detalla una biografía extraña a la casta política tradicional: “Soy obrero de la recolección de residuos, en la zona de Alto Comedero, una zona muy pobre de la ciudad. Eso impactó mucho. Aquí la mayoría de los candidatos, tanto del PJ como de la UCR, son empresarios. Entonces que haya un candidato que se gana la vida levantando basura tiene mucho mérito porque además nuestra campaña fue muy a pulmón, creó mucha simpatía y cosechó expectativa. Mucha gente se ha sumado a militar e impulsar la campaña con nosotros. Eso mostró otro estado de ánimo en la clase trabajadora, que se podía enfrentar a los poderosos, así que es un resultado histórico que llena de ánimo a muchos trabajadores que la pelean día a día”.

La idea de que la figura de Vilca combina clase con alta voluntad de lucha no es azarosa. Alejandro nació y se crió en un hogar muy humilde cuyo sostén era su madre. Sola, a cargo de 5 hijos, trabajó como empleada doméstica y como mucama en un importante Sanatorio Privado de la ciudad. El “Ale” es el menor de los hermanos, que vivieron su niñez y adolescencia en un barrio obrero de la zona sur de San Salvador de Jujuy que se llama irónicamente San Isidro. Una biografía marcada por los años de hiperinflación y crecimiento de la desocupación, pero también por la resistencia a estos problemas sociales. Alejandro pasó sus años de escuela secundaria en la convulsionada Jujuy de inicios de los ‘90 con el protagonismo de la lucha de los trabajadores estatales. Terminada la secundaria, con muchísimo esfuerzo, pudo acceder a estudiar arquitectura en la provincia de San Juan. Allí lo agarró (o se dejó agarrar por) la lucha contra la reforma educativa del gobierno de Menem, momento en que se ligó a “En Clave Roja”, la agrupación estudiantil impulsada por el PTS. Al poco tiempo estallaron los piquetes de Cutral-Có, en Tartagal y luego en Jujuy. En esa época, ‘96-‘97, ya militaba en el Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS), y cubrió como corresponsal lo que sucedía. A partir de eso tomó la decisión de quedarse en su ciudad natal y dedicarse, con una persistencia que ya lleva 20 años, a la construcción del trotskismo en la provincia.

Pasaron 10 años, un 2001 y el inicio de una recomposición social y gremial de los asalariados. En 2006, Vilca se desempeñaba como trabajador precarizado en el municipio capitalino, y fue uno de los dirigentes de la lucha que puso en pie una Coordinadora Provincial de Trabajadores en Negro, que agrupaba y unificaba a miles de trabajadores precarizados de la Salud, la Educación, y otras reparticiones estatales. Con ese proceso logra que lo blanqueen como trabajador municipal y también que lo castiguen. Como escarmiento por su papel de organizador, el municipio lo transfiere a él y a un grupo de activistas que dirigieron el proceso de lucha, al sector más duro y precario de trabajo: la recolección de residuos en el popular Barrio Alto Comedero, alejado de las mayores concentraciones de trabajadores de la repartición. Allí, una suerte de Siberia de los municipales, Vilca no se dio por satisfecho: junto a sus compañeros, organizó la lucha de los trabajadores recolectores contra la precarización laboral, logrando que ese sector tan postergado volviera a recuperar la visibilidad, para ser mirado con respeto e incluso como referentes de lucha. En 2014 conquistaron el pase a planta permanente de todo el sector.

Divirtiéndose con las palabras, en política, Vilca no habla de recolectar, sino de cosechar el apoyo de los trabajadores, las mujeres y la juventud de Jujuy. Será quizás porque es consciente de que no es un golpe de suerte lo que lo llevó a los titulares, sino el producto de una siembra paciente que viene creciendo en los últimos años. Paciencia de kolla y trotskista. “Mi familia es de la quebrada de la Puna. Yo me reivindico kolla, pero soy obrero de la recolección y militante del PTS”.

 

La venganza será terrible

Jujuy no es amarreta en opresiones. Capital de la explotación y la persecución podría rezar el cartel de bienvenida a las tierras de Blaquier. “El gobierno de Morales-Haquim hizo de la provincia un laboratorio de la persecución y la represión. Comenzó con la detención arbitraria e ilegal de Milagro Sala, la utilizó como ‘chivo expiatorio’, y luego fue por los sindicatos, con causas penales a los dirigentes y activistas, descontando los días de paro a las maestras, desalojando a los vendedores ambulantes y reprimiendo a los jóvenes de los barrios pobres o como vimos en el escándalo de la Facultad de Ciencias Agrarias”.

Avanzada del macrismo, la dupla del radical Gerardo Morales y el massista Carlos Haquim ha instalado un régimen policíaco, con presos políticos y criminalización para pasar el ajuste, ante un peronismo que cumple allí el mismo papel que a nivel nacional: acompañar con sus votos. Las cifras de ese régimen son contundentes: 42 % de pobreza, casi 50 % de trabajadores en negro.

Pero hay otras cifras que van explicando la cosa. En 2013, el Frente de Izquierda y los Trabajadores (FIT) con Vilca como candidato, obtuvo en las elecciones PASO unos 31 mil votos y en el mismo año en las elecciones legislativas más de 23 mil. Pese a eso, el FIT quedó sin acceder a bancas en la legislatura por el piso proscriptivo del 5 % del padrón electoral que impone la ley provincial, hecha a la medida de un bipartidismo que cogobierna la provincia desde 1983 a esta parte. El mismo motivo explica que no llegaran a conquistar un escaño en “la casa de piedra” en las elecciones del 2015, cuando el dirigente obrero sacó 23.659 votos en las PASO y 24.199 votos para la categoría de diputados provinciales en las elecciones generales. Como dice el economista y docente Gastón Remy, compañero de fórmula de Vilca, “no olvidemos que en 2013 y 2015 por solo mil votos Alejandro Vilca no pudo ingresar como diputado debido al piso proscriptivo del 5 %. A esta altura, ya tenemos un piso de votos propios y nuestros votantes son cada vez más conscientes que apoyan un proyecto anticapitalista y que pelea por un gobierno de los trabajadores. Esto también es algo que le molesta a los poderosos, que consideran que los trabajadores siempre tienen que votar a sus explotadores, a los políticos empresarios, como me decía un periodista”.

La alternancia en el poder de radicales y peronistas viene astillándose desde hace unos años, y el cambio de gobierno nacional (con su repercusión local) parece haber acelerado los ritmos.

“Macri estuvo en el ingenio Ledesma, propiedad del empresario genocida Carlos P. Blaquier, junto al gobernador inaugurando viviendas el año pasado. Luego, la represión, policial a los obreros durante una huelga por salarios generó un quiebre. La UCR había ganado la intendencia, la dirección del sindicato azucarero había hecho campaña pública por Massa que prometió eliminar el impuesto a las ganancias, al igual que Macri; y en pocos meses las ilusiones de los trabajadores se fueron esfumando. Este año vino el intento de intervención del sindicato en Ledesma, y el plan de despidos masivos y venta en el ingenio La Esperanza. Allí los trabajadores no aceptaron este chantaje e hicieron 11 días de paro con cortes de ruta y le torcieron el brazo al gobierno. En ambos ingenios, un sector muy importante votó al FIT e hizo campaña, también otro sector fiscalizó, como respuesta a los ataques recibidos, a la desilusión pero también porque reconocen que los militantes del PTS-FIT fueron los que siempre estuvieron en cada una de sus peleas desde hace años. El aporte económico de la bancada nacional a la olla popular en La Esperanza y el hecho de sacar un spot junto con mi compañero Silvio ‘Choper’ Egüez, obrero del ingenio, respondiendo a la campaña de mentiras del gobierno contra los trabajadores, dejó más en claro porque necesitamos diputados de los trabajadores. En este primer conflicto que se le gana al gobierno fuimos nosotros los que apoyamos por todas las vías a los trabajadores, mientras que el PJ brilló por su ausencia. Ahí se ve claramente quienes resisten el ajuste y quiénes no”.

 

La casta tiene clase

Hace 2 años, en una entrevista con Nicolás Del Caño para IdZ1, le dábamos vuelta a la idea de la “casta política” y el hartazgo que produce en un sector de la población, particularmente los jóvenes. Parte inexorable de los debates de la crisis de representación de los partidos políticos llamados tradicionales, esa idea suele quedar encerrada en aspectos formales que, mirando el modelo Pablo Iglesias de PODEMOS, podríamos resumir en la decontractura de evitar el traje, hablar sin formalismos y dejarse su pelo largo con sus “coletas”. Ese foco puesto en lo formal hace que exista una política comunicacional “anti-casta” que aplica (manual en mano) el dream team de la nueva casta política argentina: Marcos “te lo debo” Peña con sus timbreos, el Hada Buena con su sonrisa interpelativa, y así las cosas. Rezagada (pero bienvenida), Cristina puso en marcha el kit anti-casta en sus escenarios giratorios con “la gente” y sus listas pobladas de desconocidos (como si ser desconocido fuera garantía de algo). Con Alejandro Vilca y Gastón Remy, el tema pierde rápidamente la hojarasca. Y la casta asume, sin vueltas (y con la evidencia de las ciudades en las que aún “todo el mundo se conoce”), sus contornos de clase e, incluso, sus colores de piel.

“Hay una crisis con los políticos tradicionales porque no solo son los mismos de siempre, funcionarios y legisladores que rotan año tras año en cargos públicos. Como por ejemplo, el candidato de la UCR, Fiad, que fue diputado nacional, después del Mercosur y ahora tuvo una pésima gestión en el Ministerio de Salud y eso provocó mucho rechazo. Sino también que ellos son empresarios y todo el mundo lo sabe, y ni hablar sus propios empleados que sufren la explotación. En el Frente Renovador hay empresarios hoteleros (Sadir), dueños de cadenas de supermercados ultraexplotadores (Segura) y en el PJ, empresarios de los medios o transportistas como Rivarola o solo portadores de apellidos oligárquicos como Snopek o Martiarena. El contraste con nuestros candidatos es enorme, no sólo por la ascendencia originaria, sino por el carácter de clase de políticos obreros como todos nos dicen, ‘uno de los nuestros’. Esta identidad étnica y de clase del apoyo al FIT se ha fortalecido cada vez más como una necesidad de tener diputados de los trabajadores en cada lucha, en cada corte de ruta frente a la represión, como lo dicen mis compañeros de Aceros Zapla o los azucareros que me decían, ‘que los empresarios voten sus políticos, nosotros votamos trabajadores’. Y en el caso de los jóvenes y mujeres, hay una fuerte ligazón con nuestras ideas, porque ven que la izquierda les plantea un futuro por el cual vale la pena organizarse y pelearla, cuando por el contrario, los políticos empresarios solo los usan como mano de obra barata y no resuelven el drama de los 27 mil jóvenes que no pueden estudiar ni trabajar”.

Coyuntura con arrastre parecen ser las temporalidades que explican lo que algunos medios jujeños llamaron el Vilcazo: avanzada en el ajuste actual y en el programa represivo como fotograma de la elección; acumulación de desigualdades y contrastes de clase y etnia, como película en la que se inscribe. En este escenario, un PJ en alta crisis que no se expresa solamente en las listas electorales sino también (y quizás particularmente) en las direcciones sindicales peronistas que se ven desprestigiadas por el papel cómplice del PJ con el gobierno macrista de Morales. Y un FIT que viene creciendo en la provincia y que interpela a dos bandas (o quizás más).

“Hay mucha gente decepcionada con el gobierno por las medidas que tomaron y que afectaron sus condiciones de vida. Como también con la oposición patronal del PJ que es cómplice votando las leyes de Macri y Morales. El apoyo al FIT es un voto más consciente, incluso dentro de la polarización que hizo el Gobernador con el PJ, y expresa la bronca de los sectores atacados por el gobierno. Por ejemplo, los obreros y familias de los ingenios azucareros, las maestras y profesores, los trabajadores estatales y municipales como también los vendedores ambulantes y la juventud perseguida por la policía, y las mujeres que continúan peleando por sus derechos pese a la demagogia de los funcionarios que se sacan la foto con el cartel de #Niunamenos”.

Pero las opresiones no se acotan a la clase trabajadora y a los pueblos originarios. También en el terreno de la opresión de las mujeres, Jujuy marca récords.

“Jujuy registra uno de los índices más altos de femicidios per cápita de todo el país, y en lo que van del año, al menos, 8 mujeres fueron asesinadas. Durante la campaña, junto con las candidatas que integran las listas del FIT y que militan en Pan y Rosas, impulsamos el proyecto de Plan de Emergencia Nacional contra la violencia. Esto despertó un apoyo importante de miles de mujeres, y también llegamos a las maestras y profesoras quienes vienen siendo atacadas permanentemente por el gobierno. Tratamos de expresar, de este modo, que a diferencia de otros partidos que levantan oportunistamente los reclamos de las mujeres, nuestra política por conquistar plenos derechos para las mujeres tiene como sustento una estrategia de unidad de los trabajadores y trabajadoras bajo un programa anticapitalista y socialista. Por eso, este resultado histórico es un gran aliento para poner en pie una gran fuerza militante de los trabajadores, la juventud y las mujeres que milite en cada lugar de trabajo y estudio para enfrentar el ajuste y todas las medidas represivas del gobierno. En donde nos jugamos a que nuestro programa anticapitalista y socialista sea tomado por miles de jujeños y pelear por una salida de fondo, un gobierno de los trabajadores, para que la crisis la paguen los empresarios”.

 

  1. “La militancia ‘de palacio’ es la negación de una política de izquierda”, IdZ 18, abril de 2015.

***

ALGUNAS CIFRAS DE LA ELECCIÓN

La coalición de Morales-Haquim sumando los votos del Frente Jujeño Cambiemos (35,82 %) con los del Frente Renovador 1 País (12,94 %) obtuvo un 48 % de los votos, un 4 % más que en las PASO 2015. Sin embargo, se ubicaron casi 10 puntos por debajo de lo obtenido en las elecciones de octubre del 2015 (58,34 %), que posibilitaron al binomio radical (Morales) peronista (Haquim) llegar a la gobernación. De los nueve departamentos en los que había ganado Morales en el 2015 solo se mantuvo en tres: Dr. Manuel Belgrano, Palpalá y San Pedro; y fue superado por un Frente Justicialista totalmente dividido y sin conducción clara, en 6 departamentos: Ledesma, El Carmen, Tilcara, Humahuaca, Yavi, Cochinoca.

El FIT hizo una muy buena elección en los departamentos con mayor concentración obrera: 28.438 votos (18,47 %) en Dr. Manuel Belgrano –San Salvador de Jujuy–; 4.835 (14,93 %) en Palpalá; 3.596 votos (8,17 %) en Ledesma, y 3.263 votos (7,23 %) en San Pedro.

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