Psicoanálisis y marxismo. Pasado y presente

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ALEJANDRO VAINER

Número 9, mayo 2014.

 

Las enseñanzas de Freud son tan importantes para el marxismo y la política: porque convergen ratificando, en el análisis del sujeto extendido hasta mostrar las determinaciones del sistema en su más profunda subjetividad, las verdades que Marx analizó en las estructuras “objetivas” del sistema de producción. León Rozitchner, Freud y los límites del individualismo burgués.

 

Es auspicioso el espacio abierto por IdZ sobre la cuestión del marxismo y psicoanálisis. Primero, el texto de Claudia Cinatti “El psicoanálisis en cuestión” y luego “El psicoanálisis no es el marxismo, pero…“ de Eduardo Grüner. Los mismos cuestionan desde el marxismo el lugar del psicoanálisis y los psicoanalistas. Sin embargo, apenas mencionan la producción de distintos autores que entrecruzaron psicoanálisis y marxismo, en especial de Argentina. Cinatti refiere a debates de autores franceses, dejando de lado mucho de lo producido desde otros lugares. En el final propone: “desarrollar esta crítica teórica (y práctica) fue uno de los propósitos de la llamada ‘izquierda freudiana’. Este objetivo fallido fue retomado posteriormente por J. Bleger y el movimiento Plataforma Internacional. Quizás ha llegado el momento de retomar este camino”. No llegó el momento de retomarlo, sino de hacer visible lo ya producido. Este es un requisito para poder avanzar en el tema. Caso contrario, nos vamos a encontrar con dos consecuencias.

1-Dejar en el olvido una serie de autores fundamentales. Esto no es solo un problema histórico. Nos deja huérfanos de maestros, genealogías y herencias.

2-Empobrecer las polémicas y las posibles acciones que promueven los cruces entre psicoanálisis y marxismo. Se vuelve una y otra vez al Freud burgués y a la crítica del establishment psicoanalítico. Y se esquiva lo producido a la izquierda de Freud.

Por todo esto, sintetizaremos algunas historias y caminos actuales1.

 

I

El psicoanálisis y el marxismo son plurales. No hay “un marxismo” y “un psicoanálisis”. A lo largo de estos años hubo y hay diferentes lecturas y prácticas del marxismo y del psicoanálisis. Dentro del psicoanálisis hay distintas escuelas que consideran de forma diferente la constitución y el funcionamiento del psiquismo. Dentro del marxismo, divergencias políticas y teóricas recorrieron el mundo desde fines del siglo XIX. Si no podemos hablar de un psicoanálisis y un marxismo, la lógica nos indica que los entrecruzamientos posibles entre “los” psicoanálisis y “los” marxismos se multiplican. Puede haber un abismo de intereses teóricos, políticos y clínicos. También distintos contextos, proyectos, ideologías y epistemologías. Pero en vez de considerar que hay intentos diversos de encontrar puntos de contacto se infiere la utópica idea de un engendro: una sola mega teoría “freudomarxista” que supuestamente da respuesta a todo. A partir de este presupuesto, se ha convertido en un clásico desdeñar a todo autor que haya intentado algún cruce entre marxismo y psicoanálisis. Lo curioso es que el camino es el mismo a derecha y a izquierda: acusar de “freudomarxista”, aseverar su fracaso y pasar a otra cosa. Se los llamó “freudomarxistas” a pesar de que ninguno de los autores se reconoció como tal. No tuvieron en común más que intentar, con distinta suerte, algún cruce entre Freud y Marx. En la Argentina, el neologismo “psicobolche” descalifica y cierra la puerta para cualquier intento de retomar algún camino abierto. Y sus efectos continúan. Sea por descalificación o simple omisión. El problema no es cuando aparece por derecha, lo cual es esperable. La cuestión es cuando sucede dentro del campo del marxismo de hoy.

 

II

Los primeros psicoanalistas marxistas se autodenominaron izquierda freudiana. Este movimiento de la década del ‘20 del siglo pasado incluía a psicoanalistas que a su vez eran marxistas como Wilhelm Reich, Otto Fenichel, Sigfried Bernfeld, Vera Schmidt y otros. Tuvieron diversa militancia política e intentaron ver qué aportes mutuos podía haber entre psicoanálisis y marxismo. Sin embargo, esta izquierda freudiana fue combatida tanto en el campo del psicoanálisis como del marxismo de entonces, en especial en su versión estalinista. En el campo del psicoanálisis, la Asociación Psicoanalítica Internacional (IPA) y otras “mundiales psicoanalíticas”, fueron y son de derecha. El clima político en Europa, con el ascenso del nazismo, llevó a que la institución criticara a los psicoanalistas con militancia  política de izquierda. Finalmente, por temor a represalias, excluyó tanto a sus miembros judíos como a los marxistas con la excusa de una supuesta política de supervivencia para el psicoanálisis. En realidad, deberíamos decir para la institución psicoanalítica. Esto fue avalado por el propio Freud, a quien casi le cuesta la vida su empecinamiento por quedarse en Viena. Este fue el motivo del exilio de muchos psicoanalistas, incluso los de la izquierda freudiana.

Por otro lado, la historia del psicoanálisis en la Unión Soviética es poco conocida.  Previamente a la revolución había un movimiento psicoanalítico importante. En 1904 se tradujo al ruso La interpretación de los sueños, la primera obra de Freud que se publicó en otra lengua. Luego de la revolución de 1917 el psicoanálisis siguió desarrollándose, con experiencias innovadoras como el “Hogar Experimental de niños” de Vera Schmidt. Hay que destacar que Trotsky siempre tuvo una actitud positiva frente al descubrimiento freudiano, considerando las posibilidades que tenía su articulación con el marxismo2. Pero, tras la muerte de Lenin y el ascenso de Stalin, el psicoanálisis, junto con otras corrientes, fue eliminado por “antisocialista”3. A partir de entonces, el estalinismo atacó al psicoanálisis acusándolo de “burgués”. Y a cualquier intento de relación entre psicoanálisis y marxismo.

Pero, tal como decíamos, no existe una mega teoría “freudomarxista”, sino producciones que son absolutamente diversas. Tomemos dos ejemplos.

-Wilhelm Reich suponía que las neurosis se debían a la falta de una satisfacción sexual plena y repetida en la relación sexual genital. Esta teoría fue uno de los fundamentos para organizar dentro de su militancia del Partido Comunista en Alemania la “Asociación para una Política Sexual Proletaria”, SEXPOL, donde se daba información sobre sexualidad y anticoncepción a más de 40.000 adherentes. Ni el Partido Comunista ni la Asociación Psicoanalítica Internacional aceptaron la propuesta y terminó fuera de las dos instituciones al poco tiempo. Luego del triunfo del nazismo en 1933, escribió su libro más importante: Psicoanálisis de las masas y el fascismo, donde analizaba cómo había penetrado y ganado el nazismo en la subjetividad de los alemanes4.

-La propuesta de la llamada “izquierda lacaniana” parte de ciertos cruces de Lacan y Marx. Es un movimiento heterogéneo neoestructuralista, donde muchos de sus autores suponen “superado” al marxismo5. Se incluyen autores tan disímiles como Alan Badiou, Slavoj Zizek y Ernesto Laclau. El argentino Jorge Alemán, consejero cultural de la embajada argentina en España, y tan entusiasta como Laclau por el presente gobierno, es uno de sus representantes aquí. Y propone la concepción lacaniana de Sujeto como única salida para la crisis del marxismo: “la izquierda marxista puede elaborar su final en el único ámbito en el que ese final puede adquirir un valor distinto al de cierre o cancelación, un final que no es tiempo cumplido sino oportunidad eventual para otro comienzo. Ese ámbito tal vez pueda ser el pensamiento de Jacques Lacan, única teoría materialista sobre el malestar de la civilización propio del siglo XXI”6. El duelo por el marxismo revolucionario pasa por retomar a un Marx pasado por Lacan. El capitalismo se transforma en un discurso y la lucha de clases en un populismo de centroizquierda. A esta altura, no quedan dudas. Psicoanálisis y marxismo son plurales y sus cruces llevan a diferentes sitios.

 

III

En nuestro país hubo y hay distintos entrecruzamientos que es necesario destacar. La obra de José Bleger fue el primer intento de encuentro entre psicoanálisis y marxismo. En Psicoanálisis y dialéctica materialista. Estudios sobre la estructura del psicoanálisis7, intenta una revisión del psicoanálisis con la dialéctica materialista para llegar a la supuesta cientificidad, tomada como sinónimo de materialismo. El objetivo de Bleger, miembro del PC, era poder “defender” al psicoanálisis en un contexto en que el estalinismo había decidido que solo había una psicología científica, la reflexología. La constitución de Plataforma Internacional en 1969, durante un Congreso Psicoanalítico Internacional de Psicoanálisis en Roma, fue un hito. Esto se produce en un clima de época donde se desarrollaban procesos revolucionarios anticapitalistas y antiimperialistas (desde el Mayo francés al Cordobazo). Un grupo de psicoanalistas organiza un “contracongreso” para oponerse a un psicoanálisis que eludía el compromiso social y estaba al servicio de las clases dominantes. Desde esta perspectiva se funda en dicho año Plataforma Argentina. En 1971, sus integrantes renuncian por motivos ideológicos a la IPA. Entre sus miembros estaban Marie Langer, Gilou García Reynoso, Armando Bauleo, Hernán Kesselman, Juan Carlos Volnovich, Emilio Rodrigué y Eduardo Pavlovsky, entre otros. Junto a ellos renuncian los integrantes del grupo Documento, liderado por Fernando Ulloa. Los dos tomos de Cuestionamos sintetizan algunos de sus aportes teóricos8. El epígrafe del libro es claro: “Freud y Marx han descubierto por igual, detrás de una realidad aparente, las fuerzas verdaderas que nos gobiernan: Freud, el inconsciente; Marx la lucha de clases”.

Estos grupos habilitaron la formación psicoanalítica por fuera de la institución oficial. Esto posibilitó, desde entonces, la capacitación de psicoanalistas en otros espacios. En 1972 se creó el Centro de Docencia e Investigación dependiente de la Coordinadora de Trabajadores de Salud Mental. Allí se impartía formación general y específica en Psicoanálisis y Salud Mental. Incluía “Materialismo Histórico y Dialéctico” como materia básica para todo Trabajador de Salud Mental (TSM). Su praxis incluía el trabajo en diferentes hospitales públicos y su participación gremial y política. Por ejemplo, hay que destacar cómo la Federación Argentina de Psiquiatras fue uno de los gremios más combativos del campo de la Salud de esos años.

Pero, primero con el accionar de la Triple A, y luego con el accionar de la última dictadura, muchos de los TSM de izquierda tuvieron que exiliarse. Otros pasaron al encierro de los consultorios privados. Algunos resistieron a la dictadura, en especial en organizaciones de Derechos Humanos. Sigue siendo necesario mencionar el accionar del terrorismo de Estado con los 340 campos de concentración y los 30.000 desaparecidos entre los que se encontraban 110 Trabajadores de Salud Mental y 66 estudiantes9. Muchos de estos psicoanalistas desarrollaron su producción teórica, su práctica clínica y su compromiso político desde entonces y abrieron caminos para quienes continuamos por dicha senda10. Pero es necesario detenernos en algunos autores insoslayables hoy.

León Rozitchner estudió y se doctoró en filosofía en París. Fue un intelectual que construyó su obra a partir del compromiso con los distintos momentos históricos del país y esta excede el encuentro entre psicoanálisis y marxismo. Fue maestro de varias generaciones de psicoanalistas, inclusive de muchos de Plataforma y Documento. Es quien ha hecho el cruce más fértil entre Marx y Freud para poder comprender cómo la dominación del capitalismo se constituye en nuestra subjetividad. Su “tríptico psicoanalítico” empieza con Freud y los límites del individualismo burgués (1973). Luego continúa en su exilio en Venezuela, con Perón: entre la sangre y el tiempo. Lo inconciente y la política (1979) y Freud y el problema del poder (1982). Luego sus desarrollos se profundizaron en relación al cristianismo y el capitalismo. Finalmente su planteo del lugar de “la madre” y su papel carnal en la constitución de nuestra subjetividad lo llevó a reformular el concepto de materialismo en Marx11.

Enrique Carpintero es psicoanalista. Trabajó en el equipo de asistencia a la CONADEP, luego organizó el equipo de crisis del Plan Boca Barracas. En 1991 fundó la Revista Topía. Psicoanálisis, sociedad y cultura. Como director de la misma abrió un espacio que excede a una mera revista, ya que implica una propuesta con una editorial y un equipo de trabajo comprometido con el movimiento social y político12. Durante este lapso se han publicado textos y libros de diferentes autores, entre ellos Helmut Reiche, Christophe Dejours, Franco Basaglia, James Petras, Cyril Smith, René Major, Fernando Ulloa, León Rozitchner, Armando Bauleo, Vicente Zito Lema, Juan Carlos Volnovich, Alfredo Grande, Eduardo Grüner, Andrea D’Atri, Pablo Rieznik, Maristella Svampa, Miguel Benasayag, Silvia Bleichmar, Eduardo Pavlovsky y tantos otros que han criticado un psicoanálisis que se crea por fuera de las determinaciones sociales desde una posición de izquierda. En su producción Carpintero continúa lo trabajado por Rozitchner, partiendo de considerar cómo el poder actúa desde dentro de la subjetividad.

En su obra encontramos ideas que permiten avanzar en esta perspectiva a partir del entrecruzamiento entre Freud, Spinoza y Marx. Su concepción de “corposubjetividad” implica una subjetividad corporal que se construye en una intersubjetividad en el interior de una cultura. Se forja en el anudamiento de tres aparatos: el orgánico, el psíquico y el cultural. Esta concepción permite salir de los reduccionismos al considerar la subjetividad de forma compleja en sus determinaciones sociales y políticas. Además desarrolló una serie de conceptos para desentrañar las nuevas subjetividades producidas por el capitalismo actual que se sostiene en la fragmentación, la violencia destructiva y autodestructiva. Para ello reformula de una forma original el concepto de pulsión de muerte. Y cómo el poder capitalista lo utiliza para nuevas formas de dominación13.

En esta recorrido vimos diferentes cruces entre psicoanálisis y marxismo. La cuestión es si quedan descalificados, ninguneados u olvidados. Visibilizarlos es el primer paso para continuar en dicho camino para quienes consideramos que son herramientas necesarias no solo para debates y polémicas, sino para los desafíos políticos que nos plantea como marxistas enfrentar la dominación capitalista actual.

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1. La mayor parte de estas cuestiones fueron trabajadas en Vainer, Alejandro, A la izquierda de Freud, Editorial Topía, Bs. As., 2009. También en Carpintero, Enrique y Vainer, Alejandro, Las huellas de la memoria. Psicoanálisis y Salud Mental en la Argentina de los ‘60 y ‘70, Bs. As., Editorial Topía, Tomo I (2004) y Tomo II (2005).

2. A pesar de su posición reaccionaria que lo lleva al despropósito de acusar a Trotsky tanto de inventar un “freudomarxismo pavloviano” como del suicidio de su hija Zina, se pueden ver los pormenores de la posición de Trotsky en relación al psicoanálisis en Chemouny, Jacky, Trotsky y el psicoanálisis, Bs. As., Ed. Nueva Visión, 2007.

3. Miller, Martin A., Freud y los bolcheviques. El psicoanálisis en la Rusia Imperial y en la Unión Soviética, Bs. As., Ediciones Nueva Visión, 2005.

4. Reich, Wilhelm, Psicología de las masas y el fascismo, Bs. As., Editora Latina, 1972.

5. Stavrakakis, Yannis, La izquierda lacaniana. Psicoanálisis, teoría, política, Bs. As., Fondo de Cultura Económica, 2010.

6. Alemán, Jorge, Para una izquierda lacaniana. Intervenciones y textos, Bs. As., Grama, 2009, pág. 21.

7. Bleger, José, Psicoanálisis y dialéctica materialista, Bs. As., Editorial Paidós, 1958.

8. Langer, Marie, Cuestionamos y Cuestionamos 2, Bs. As., Granica Editor, 1971-1973.

9. Carpintero, Enrique y Vainer Alejandro, op. cit. Este dato surge a partir de la investigación que realizamos para este texto.

10. Para consultar su producción, puede consultarse Carpintero, Enrique y Vainer, Alejandro, op. cit.

11. Bensaid, Daniel; Marx Karl; Rozitchner, León, Volver a la cuestión judía, Madrid, Gedisa, 2011. Rozitchner, León, Materialismo ensoñado, Bs. As., Ed. Tinta Limón, 2011.

12. Esta posición llevó a lo largo de los años a diferentes acciones, entre ellas desde el trabajo en la fábrica recuperada Grissinópoli hasta que hoy algunos miembros de Topía apoyemos públicamente al FIT.

13. Para ello se pueden consultar los artículos editoriales de Topía en www.topia.com.ar. También en sus libros: Registros de lo negativo. El cuerpo como lugar del inconsciente, el paciente límite y los nuevos dispositivos psicoanalíticos (1999). La alegría de lo necesario. Las pasiones y el poder en Spinoza y Freud, (2003).

3 comments

  1. Rafael Abramovici 12 junio, 2014 at 20:48 Responder

    Excelente la propuesta de Alejandro Vainer y su claro mensaje final:
    …”En esta recorrido vimos diferentes cruces entre psicoanálisis y marxismo. La cuestión es si quedan descalificados, ninguneados u olvidados. Visibilizarlos es el primer paso para continuar en dicho camino para quienes consideramos que son herramientas necesarias no solo para debates y polémicas, sino para los desafíos políticos que nos plantea como marxistas enfrentar la dominación capitalista actual.”
    Merecería también incluir claramente en esta polémica y crítica propuesta que se tengan en cuenta los múltiples avatares por los que han transcurrido y transcurren en la actualidad las luchas políticas, conceptuales y filosóficas en el campo de la Salud Mental en particular lo referido a leyes como la ley 448 en la Ciudad de Buenos Aires y la ley de S. M. Nacional 26657 de Salud Mental y las resistencias tanto de izquierda como de derecha, dentro y fuera del gobierno, por sus plenas implementaciones.

  2. Carlos 15 junio, 2014 at 22:16 Responder

    Encuentro este articulo con mucha alegría pues desde Febrero de 2014 que estoy abocado a la lectura de Freud y el Problema del poder. Este trabajo no dejo de causarme muy buena impresión y hasta, diría, asombro. Mi profesión no es la psicología, soy ingeniero de minas, pero desde muy chico me intereso la lectura de Freud y otros autores. Esta vez llego a Rozitchner de manera casual, por verle a mi hijo, que estudia Psicologia en Rosario, el texto, e interesarme por el. Después constituimos un grupo de lectura y reflexion sobre estos temas con amigos que comparten la docencia universitaria y la gestión gremial y en la obra social. Previamente habíamos leído unas des-grabaciones de unas conferencias de Christophe Dejours, dadas en la Facultad de Psicología de Rosario durante la primer semana de Mayo de 2013. Ahí comenzamos a conocer un poco la Psicodinamica del Trabajo y después nos animamos a presentar un proyecto denominado “Mejoremos la Salud, humanizando el trabajo” (en la Obra Social, pero con implicancias en la comunidad universitaria). De manera que estoy muy en sintonia con estos temas, me agradan mucho como fuente de explicación a ese sufrimiento psíquico que acompaña nuestras vidas y que es difícil de descifrar y solucionar. Por otro lado es una ciencia potente en el sentido que abre una perspectiva para disputar el poder al régimen dominante, llenando de contenido y dando seguridad en la lucha, pues uno se siente, al cuestionar el poder, con respaldo teórico y practico. De manera que, bueno, es primera vez que tomo contacto con usted, pero me estoy dando cuenta que el espectro de gente interesada en estos temas es grande y cuénteme entre los dispuestos a visibilizar este, para mi fecundo, cruce entre psicoanálisis y marxismo.

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