Pavlov y Vygotski bajo el prisma del estalinismo

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LA PSICOLOGÍA POR ASALTO. PSIQUIATRÍA Y CULTURA CIENTÍFICA EN EL COMUNISMO ARGENTINO (1935-1991), DE LUCIANO GARCÍA

JUAN DUARTE

Número 38, junio 2017.

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El libro de Luciano García es parte de un trabajo de historia crítica de la constitución de las disciplinas psi en nuestro país que busca escapar de los recorridos “teleológicos” que apuntan a justificar retrospectivamente cierto orden de cosas en tal o cual sector del campo disciplinar. Se trata de lo que ciertos autores han denominado “historia whig”, que han proliferado en la psicología, como por ejemplo la historia de la psicología conductista propuesta por Boring en Estados Unidos, o las que abundan en psicoanálisis. Asimismo, de la “celebración” acrítica de autores a medida de justificar a sus –pretendidos– continuadores.

En esta caso se trata de la trama de la constitución de la psiquiatría y la psicología ligada a la revolución rusa y al estalinismo (el PCA) en Argentina, que ha tenido un rol fuertemente determinante en el desarrollo de las disciplinas psi en nuestro país –y en el mundo– durante casi todo el siglo XX, y en las que se destaca la constitución del “pavlovismo” y el “vigotskianismo” a partir de los trabajos de Iván Pavlov y Lev Vygotski. Respecto a este último, forma parte de un trabajo histórico crítico más amplio sobre su obra [1].

La estrategia de análisis propuesta aquí por García es la de los estudios de recepción, basados en la “estética de la recepción” de H. Jauss y W. Iser, que apunta a los modos de lectura que hicieron productivos a un autor y su obra, acentuando a los “lectores/agentes” (aunque debilita el análisis, justamente, sobre el autor y su obra), en este caso las apropiaciones que tuvieron las ideas de Pavlov y Vygotski en un suelo transnacional dominado por el estalinismo, que el autor describe como “historia intelectual del ideario científico comunista” (p.18).

En el “Preludio” el autor recorre sucintamente el desarrollo de la fisiología y la psicología en Rusia y la URSS entre 1897 y 1952, marcada por la obra de Pavlov, el –importante– lugar que se le dio en el Estado obrero en el marco de los debates por constituir una ciencia y una psicología desde un punto de vista marxista y el intento de la burocracia de utilizarlo para sus propios intereses, ubicándolo como psicología y modelo de ciencia oficial (junto con Lysenko) coherente con su caricatura del marxismo, el DIAMAT. También aparece aquí la censura estalinista y su apropiación por autores que se acomodarán al régimen y marcarán su lectura, en particular Luria y Leontiev.

El capítulo 1 recorre la constitución del pavlovismo argentino entre 1936 y 1960, desde las primeras lecturas en el marco del estalinismo criollo hasta las controversias con el psicoanálisis. Se da acá una primera recepción de las ideas de Vygotski como justificación de las ideas de Pavlov, en la que se destacan autores como Troise y Gavrilov.

El siguiente capítulo, 1951-1974, recorre los avatares del pavlovismo del PCA en la constitución de una clínica propia (clínica del sueño y de rehabilitación infantil), los intentos de renovación luego de la muerte de Stalin y el XX congreso del PCUS, distanciamiento del pavlovismo, la rehabilitación de Vygotski y el comienzo de su llegada a Occidente y nuestro país. La “politización de las psicoterapias” con autores como Thenon, Itzigsohn, y una segunda recepción de Vygotski “en función de la construcción de una psicoterapia pavloviana no dogmática ni reduccionista”, apoyada el concepto de interiorización y el estudio de la formación de conceptos (p.155). La psicopatología infantil, en particular la dislexia, fue un área en la que se demostró la utilidad clínica de conceptos y métodos vigotskianos, aún con una comprensión notablemente deficiente de sus ideas (y justo en el punto donde Vygotski sigue a Lenin contra Piaget). De fondo, se ve emerger al psicoanálisis y su implantación universitaria frente al dogmatismo pavloviano estalinista, relevo que pasará luego por Althusser hacia Lacan.

El tercer capítulo recorre la crisis de PCA y el declinar del pavlovismo entre 1963 y 1977. Vygotski es redescubierto e ingresa a la carrera de Psicología (UBA) por medio de docentes del PCA como Itzigsohn y Caparrós. Finalmente, el surgimiento, en el marco del proceso de restauración de la URSS y crisis del PC, de un vigotskianismo alejado del proyecto revolucionario y del marxismo, característicos de su pensamiento.

Dos problemas ligados que recorren todo el libro: el autor establece una identidad entre bolchevismo, visto como un bloque más o menos homogéneo, y estalinismo, donde el “marxismo-leninismo” será sinónimo de engelsianismo (p.36) y DIAMAT. Este prejuicio se expresa a la hora de reseñar los años de constitución de la obra de Vygotski, excesivamente resumida y cuya originalidad, ligada justamente a una concepción del marxismo distinta a la del estalinismo, y cercana al marxismo clásico (Marx, Engels, Lenin, Trotsky, entre otros), queda ocluida. En el mismo sentido se atribuye –erróneamente– el “partidismo” burocrático estalinista a toda concepción de ciencia desde el marxismo revolucionario.

Entre muchos otros, un mérito del libro tiene que ver el contexto: ilustra los problemas de las concepciones cientificistas (pavlovistas) dentro del marxismo en psicología, clave respecto al desafío que nos presenta el fortalecimiento de tendencias reduccionistas biologicistas de la mano de las neurociencias. Y en el otro polo, la impotencia de la crítica al psicoanálisis desde este enfoque. Repone con precisión y brindando un enorme cúmulo de información, infinidad de tramas, debates y experiencias que, aún marcadas por el peso del dogmatismo estalinista, deben ser apropiadas críticamente para quienes apuntamos a reconstruir, en el sentido original del mismo Vygotski, el pensamiento marxista en psicología.

[1] Ver “Rescatando el legado de Vygotski”, IdZ 27. Sobre la historia de los debates entre psicoanálisis y marxismo ligados a los PC, ver “Ecos de la guerra fría en el campo psi”, IdZ 28.

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