Nadie leería a un detective que sirve a los intereses de los ricos

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ENTREVISTA A JOHN CONNOLLY

Número 23, septiembre 2015.

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Ideas de Izquierda entrevistó al escritor John Connolly, famoso por su serie de libros del detective Charlie Parker. En los últimos años se ha transformado en uno de los referentes del policial negro, con influencias del género sobrenatural. En la conversación abordamos algunos aspectos de sus personajes clave, las ideas que sobrevuelan sus novelas y varias reflexiones acerca de escritores, lectores y mercado.

 

 

IdZ: ¿Qué te llevó a escribir novelas de policial negro?

Creo que la mayoría de los escritores escriben aquello que disfrutan leer. En mi caso, el primer género que leí fue ficción sobrenatural cuando era muy joven, creo que es algo bastante común entre los chicos o adolescentes. No se trata de lo que se trata en realidad; las primeras lecturas pueden ser atemorizantes, pero cuando vas creciendo te das cuenta de las complejidades. Creo que la ficción sobrenatural permite a los lectores jóvenes ponerle un nombre a los miedos sin nombre. Y más tarde empecé a leer novelas de misterio o policiales, y terminé escribiéndolas. Por lo tanto, soy un producto de esos dos géneros. Por eso fue algo natural sentarme y escribir no solo dentro de uno de esos géneros sino de ambos. No podría escribir sobre algo a lo que no le tuviera afecto. Creo que mis libros son un producto de mis lecturas. Y además creo que los temas que me interesan, en el género de misterio es donde mejor se pueden tratar. O quizás una vez que me senté a escribir descubrí mi interés por esos temas: la justicia, la diferencia entre la ley y la justicia, la compasión, la redención, el dolor. Gran parte de mi trabajo es sobre el dolor y la pérdida, la diferencia entre ley y justica. Este género era lo suficientemente elástico como para abordar estos temas. Entonces, volviendo a la pregunta, en un principio tuvo que ver con que ese género era el que amaba leer, pero también en mi subconsciente me daba cuenta de que era el mejor marco para tratar los temas que más me interesaban.

 

IdZ: Existen varias reflexiones sobre el crecimiento del género negro o el por qué del éxito de la ficción policial. ¿Cuál es tu visión al respecto?

Siempre fue un género muy popular. Por ejemplo, Jack el destripador en Londres en el siglo XIX coincidió con una explosión en los medios, los diarios, y vieron que cada vez que publicaban detalles sobre Jack el destripador aumentaban las ventas. Y cuando Jack el destripador no mataba, las ventas bajaban. Existía una fascinación por este extremo del comportamiento, y los escritores de ficción se dieron cuenta de que no era difícil vender estas historias. La colección Strand era muy popular, y cuando Arthur Conan Doyle mató a Sherlock Holmes, por primera vez 20 mil personas cancelaron su suscripción. Fue la pérdida de suscripciones más grande de la historia de la revista. Y lo que es interesante es que no lo leemos por la trama, porque las tramas en general son prácticamente las mismas. La gente siempre ha leído estas novelas por los personajes. Por eso no entiendo cuando los críticos dicen: “Las novelas de misterio son sobre la trama”, “la ficción de buena calidad es sobre los personajes”. Para mí los personajes son todo, incluso la trama, porque la trama es lo que hacen los personajes. La gente se enojó con Conan Doyle porque mató a alguien a quien ellos querían, habían invertido tiempo y expectativas en ese personaje. Hoy pasa algo similar. Yo soy consciente de que si mañana me atropellara un auto, mis editores en Gran Bretaña y Estados Unidos tendrían algunos problemas, quizás alguna gente lo lamentaría, pero después de un año, todos lo habrían olvidado, encontrarán otros libros, otros escritores. Pero si yo matara a mi personaje central [Charlie Parker, NR], los lectores se enojarían mucho. Por eso, cuando un escritor hace novelas con diferentes tramas y personajes, en general suele tener menos seguidores que los escritores que mantienen al mismo personaje año tras año. Incluso cuando esos libros no pueden cambiar demasiado porque el personaje es siempre el mismo. De todas formas, no siempre coinciden los motivos por los cuales los escritores escriben y los lectores leen. Pero podríamos decir que lo que sucede es que nunca antes tuvimos tantos escritores buenos escribiendo novelas policiales o de misterio, bien producidas, como ahora. Muchas veces se habla de la época dorada de la novela policial en los años 1920 o 1930, especialmente en Estados Unidos con [Raymond] Chandler y en Gran Bretaña con Agatha Christie entre otros. Pero creo que la época dorada se da en los años 1990, cuando hay una verdadera explosión de la novela policial y existen también muchos tipos de fusión. Creo que lo que hay es una combinación de dos factores: por un lado, mayor exposición: las novelas policiales se venden en lugares donde antes no se vendían. Hay cambios en el mercado. Y por otro lado un influjo de sangre nueva, una nueva generación de escritores. Yo no me cuento entre ellos, yo llegué más tarde así que no puedo adjudicarme ese mérito. Pero hubo una nueva generación de escritores muy talentosos, expuestos a un espectro muy amplio de ficción, que crearon nuevos modelos que no habíamos visto antes, y todo eso contribuyó a lo que tenemos hoy, todo es resultado de lo que se ha escrito durante los últimos veinte o treinta años. Existe además una cuestión de ciclos en todas las ficciones; el año pasado atravesamos la fase de Cincuenta sombras de Grey, todos escribían libros eróticos, pero es algo pasajero. En los años 1990 hubo un boom de escritoras, había muchas muy buenas, después se estabilizó, “sobrevivió” un puñado, como Marian Keyes [considerada una pionera del género conocido como chick Lit, literatura dirigida a mujeres jóvenes]. En las novelas policiales la calidad ha sido consistente, porque existe una larga tradición a la que la gente que escribe ha estado expuesta, y cuantos más escritores buenos existan dentro del género, más escritores buenos surgirán, porque todos somos producto de la gente que leemos. Si los modelos son buenos, lo que se construye a su alrededor será como mínimo tan bueno como lo previo. Eso espero.

 

IdZ: La relación de Charlie con Louis y Angel juega un rol importante en la historia del propio Parker, ¿alrededor de qué elementos se fueron construyendo los personajes?

Bueno, en realidad no los planeé cuando pensaba el libro. Aparecieron. Seguro estaban en algún lugar de mi cabeza, pero no tomaron forma hasta que me senté y escribí la escena donde aparecieron. Y como estaba escribiendo un libro que nadie quería publicar, ya lo habían rechazado todas las editoriales en Gran Bretaña, la verdad es que empecé a pensar: “puedo poner todo lo que quiera, no importa, porque nadie lo va a leer”. Entonces por qué no agregar la relación de dos tipos gay… Esto me recuerda que una vez estuve en una presentación en San Francisco y llegó un hombre con doce copias de El camino blanco, y primero pensé que era un loco, no es que me moleste vender libros, pero bueno… Entonces le pregunté por qué y me contó que era parte de un grupo de lectura de varones gay, me dijo que la mayoría de los libros que leían eran sobre personas gay realmente infelices o estereotipadas… Y leer un libro donde un par de tipos gay son asesinos era algo realmente original. En el libro no son dos asesinos gay, son asesinos que por esas cosas de la vida son gay. No es que yo me levanto a la mañana y digo: “Oh, soy heterosexual”… Lo que los define es que sin ellos los libros serían demasiado oscuros, su función es humanizar a Parker, uno ve por qué alguien disfrutaría de su compañía. Si no, sería un tipo simplemente aterrador. Y también representan un lado de Parker, el que sale a matar sin dilemas de conciencia. Louis y Angel casi no se enfrentan a dilemas de conciencia. Incluso en el libro, Louis dice algo como: “Creo que nos estamos contagiando de conciencia y moralidad”, que es algo que no les había pasado antes. Charlie los ha cambiado. De la misma forma en que lo entendieron, incluso consintieron la ira de Charlie, le siguen la corriente. Tarde o temprano van a matar, mejor matar a alguien que Charlie señale.

 

IdZ: A diferencia de otros géneros, los personajes femeninos fuertes siempre estuvieron presentes. Sin embargo la presencia de las mujeres ha ido cambiando, ¿cómo ves ese cambio?

Es un género que tiene un enorme público femenino, y ese público no va a consentir que existan personajes débiles. Y algo similar pasa con las escritoras, que no van a permitir personajes débiles… nos podemos remontar a Agatha Christie en los años 1920, con Miss Marple, o Dorothy L. Sayers y su serie de Lord Peter Wimsey. Es algo arraigado en el género en el siglo XX, por su público femenino y sus escritoras. Y es más consciente que otros géneros… Y acá puede que esté entrando en terreno incierto. Si se busca un impacto emocional en el lector, la víctima femenina tiene más resultados que una masculina. Y esto puede tener que ver con un lugar en la sociedad. Los hombres jóvenes mueren, en general a manos de otros hombres igual a él, pero las mujeres suelen ser víctimas de hombres más fuertes que ellas… Yo estoy abierto a las críticas que me hagan sobre este punto, y creo que cualquier autor varón sensato lo está, si escribís en este género…

 

IdZ: Retomando lo que decías sobre el público femenino, existe una visión sobre qué leen y qué no leen las mujeres…

Como parte de las presentaciones de un libro que voy a publicar aquí en octubre, llamado Conquista, junto a mi compañera Jennifer Ridyard, que es de ciencia ficción, fuimos a una escuela. Cuando preguntamos en una clase a las chicas cuántas habían leído ciencia ficción, una levantó la mano. Cuando pregunté cuántas habían leído la saga Divergente, ocho levantaron la mano. Si les preguntaba, cuántas leyeron Los juegos del hambre, quince. Pero esos libros no están catalogados como ciencia ficción sino como fantasía, y de ahí la percepción de que las mujeres no leen ciencia ficción, porque trata sobre naves espaciales y aliens. Cuando pienso en la ciencia ficción, pienso en que van a leerla muchas chicas adolescentes, y pienso en los personajes principales, en que la mitad deberían ser mujeres, o incluso todos, pienso si hay detectives, deben ser una mujer y hombre o dos mujeres… O cincuenta y cincuenta. Y así podría seguir, haciendo un montón de presunciones sobre el género. Pero creo que como género de conjunto es muy consciente sobre la presencia de las mujeres.

 

IdZ: En tus novelas suele haber una reflexión acerca del mal, su naturaleza y las expresiones más extremas de la xenofobia, el racismo, políticas  ultraconservadoras, ¿qué es lo buscás subrayar?

Muchas veces me acusaron de ser demasiado explícito con respecto a mi ideología. Yo no creo que la gente que es conservadora sea mala gente, o que la gente que se opone al derecho al aborto sea mala. Aunque no estoy de acuerdo con ellos, creo que tienen derecho a tener su opinión. En los libros creo que hay que ser precisos, sin embargo no es una ciencia exacta. Hay gente a la que le molesta cualquier expresión política u opinión en una novela. Y hay otra gente a la que no le gustan las novelas donde hay opiniones políticas que no coinciden con las suyas. A nadie le gusta que el autor venga y le diga: “Dejame que te explique cómo es esto”. Y cuando pasa esto, para mí es un problema, pero como dije, esto no es una ciencia exacta. No creo que esas personas sean malas. Creo que lo complicado de ser un liberal [un progresista, NR] es que somos tolerantes en cuanto a la posibilidad de que todos expresen su opinión. Y lo bueno de los conservadores es que no creen eso, creen que el mundo es de una manera, y tenés el derecho a pensar diferente mientras no tenga impacto en cómo es el mundo.

Creo que se pueden tener creencias progresistas maravillosas, como la gente que vive en Prosperous [el pueblo donde transcurre su última novela, El invierno del lobo, NR]: todas sus ideas son correctas, tienen las calcomanías correctas en sus automóviles, son personas socialmente progresistas… Como provengo de una tradición progresista, liberal, creo en el sistema de seguridad social, en que la gente sea atendida en los hospitales tengan o no dinero para pagarlo, creo que la gente debe pagar sus impuestos, creo que no debería haber una brecha enorme como la que hay entre ricos y pobres, y creo que lo contrario a estas cosas es dañino para la sociedad. Y sé que mucha gente no piensa así, especialmente en Estados Unidos, pero no creo que sean malas personas. Creo que las consecuencias de sus ideas son malas para la sociedad. Ellos no son malos en sí mismos.

 

IdZ: Naturalmente, tus ideas permean en las novelas, están presentes en la trama, en la forma de ver el mundo, ¿sucede lo mismo con Charlie Parker?

Creo que hay que ser cuidadosos con los detalles que pueden restringir tu novela a un momento. Cuando hago comentarios sobre algún tema, en general es parte de un escenario más amplio. Los conservadores me acusan, pero creo que si cometo un error no es tener ideas progresistas, sino quizás en ser muy obvio al respecto. Eso es resultado de no ser un escritor tan bueno y quizás ser demasiado apasionado a propósito de esas ideas. Este tipo de novelas siempre está del lado de los vulnerables, por su naturaleza, este tipo de ficción es sobre gente que ha sido decepcionada por la Ley, por las fuerzas del Estado. No existe una novela de este género, que uno quisiera leer, a menos que seas un loco, donde el detective sirva a los intereses de los ricos contra los pobres. No existe. Y no existe por buenos motivos. Podríamos decir que el género se basa en la idea de proteger a los vulnerables, en la idea de “justicia para todos” y no para algunos. Entonces creo que quizás es inevitable que algo de eso pase en los personajes.

Entrevista: Juan Dal Maso y Celeste Murillo.

Traducción: Celeste Murillo.

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LIBROS

Todo lo que muere es el primer libro de la serie de novelas protagonizadas por el detective Charlie Parker, entre las que se pueden mencionar Perfil asesino, El camino blanco, El ángel negro y Los atormentados, entre otros. Tusquets acaba de publicar en castellano El invierno del lobo, que continúa la saga de Parker.

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